Por Fernando Vázquez 
fvazquez@cronica.com.ar 

Un humilde anciano, de 91 años, fue tomado como rehén y torturado salvajemente por dos delincuentes, quienes coparon la vivienda del indefenso nonagenario con fines de robo, mientras un tercer individuo permanecía de "campana" en la puerta del inmueble. El tremendo y dramático suceso se registró en la localidad bonaerense de Wilde, en el partido de Avellaneda, y los sujetos que habían entrado a la casa del damnificado resultaron detenidos por pesquisas policiales, mientras que el restante asaltante logró darse a la fuga en un automóvil.

El grupo delictivo revolvió la casa para buscar objetos de valor. 

Así fueron los hechos

Los voceros de los tribunales de Lomas de Zamora revelaron que los hechos, que ocurrieron días pasados, pero que se conocieron este martes, comenzaron cuando los individuos ingresaron por una ventana trasera a una finca situada en Alberto Lartigau al 300, entre Bragado y Emilio Zola, en el citado distrito, en el sur del conurbano provincial, oportunidad en al que redujeron por la fuerza al morador de la casa, de 91 años, a quien sorprendieron mientras descansaba en el sector del dormitorio.

El grupo delictivo revolvió la casa para buscar objetos de valor. 

De acuerdo a lo manifestado por los informantes, los ladrones agredieron brutalmente a golpes al anciano, provocándole lesiones en diversas partes del cuerpo, para luego atarlo. Uno de los asaltantes salió del domicilio y subió al vehículo en el que habían arribado al lugar -un Ford Escort rojo-, con el objetivo de hacer tareas de campana, pero la presencia del coche estacionado despertó las sospechas de un vecino, quien de inmediato avisó de la situación al número telefónico de emergencias 911.

El grupo delictivo revolvió la casa para buscar objetos de valor. 

Rápidamente los integrantes del Comando Patrulla (C.P.) de Avellaneda arribaron al escenario del robo y apresaron a dos de los sujetos, llamados Iván Alejandro Rodrigo, de 18 años, y Maximiliano Gabriel, de 23, quienes intentaron huir a la carrera al ver a los efectivos de seguridad.

Autoridades policiales de la Jefatura Distrital de Avellaneda se encargaron de supervisar los diferentes procedimientos.