Sicarios adolescentes cobraron entre 200 y 400 mil pesos para matar al azar en Rosario
Así lo establecieron los fiscales que investigan a los cuatro asesinatos que paralizaron la ciudad. Un adolescente de 15 mató al playero y al taxista.
Los narcos les pagaron a los menores de edad para que cometieran los crímenes de los taxistas Héctor Raúl Figueroa y Diego Alejandro Celentano, el colectivero Marcos Iván Daloia y el playero Bruno Bussanich en Rosario. Cobraron entre 200 y 400 mil pesos para ejecutarlos. Así lo pudo determinar la fiscalía que consideró que el objetivo era "Causar conmoción pública para torcer decisiones del Poder Ejecutivo provincial”
Un testigo de identidad reservada señaló que el adolescente de 15 años acusado de asesinar al playero fue el mismo que mató a uno de los taxistas. Este joven para los fiscales también que estar involucrado en el crimen del chofer de taxi. Según trascendió no estaría en provincia de Santa Fe. No se informó en qué institución quedó alojado en una institución
Los asesinatos cometidos al azar paralizaron varios días a la ciudad, no hubo clase ni transporte público y quienes podían se quedan en sus casas.
En total hay seis personas imputadas, entre las que se encuentra Alejandro Isaías Núñez, más conocido como “Chuky Monedita” que está detenido en la cárcel de Piñero por homicidio y prisión preventiva por otros expedientes. Fue imputado los fiscales Patricio Saldutti, Franco Carbone y Adrián Spelta por instigar los crímenes y usar a adolescentes sicarios que no puedan ser arrestados por ser menores.
Según señalaron, “Chuky Monedita” encomendó los crímenes a su pareja, Brenda Pared, quien tiene prisión domiciliaria en una causa por droga y es su única visita autorizada a la cárcel para tener encuentros íntimos.
Fue ella quien se habría encargado de distribuir las armas a los sicarios adolescentes, junto a cómplices que reclutaron a menores para matar a sangre fría a los taxistas, según determinó la fuscalía. abrían cobrado 300 mil pesos por el ataque a Figueroa, mientras que por el homicidio de Celentano habrían cobrado 200 mil pesos.
En la escena del crimen del playero, por el que habrían cobrado 400 mil pesos, los investigadores encontraron una nota dirigida al gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y al ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, en la que se los critica por la situación penitenciaria en la provincia.
“Esta guerra no es por territorio. Es contra Pullaro y Cococcioni. Así como nosotros llegamos a 300 muertos, estando unidos vamos a matar más inocentes por año”, decía la nota firmada por “Zona Norte, Zona Sur y Zona Oeste”.
Para el Gobierno estos crímenes fueron un acto “narcoterrorista”, tuvo como autores materiales a menores de edad para matar a trabajadores al azar, órdenes que salieron desde la cárcel de Piñero, donde estaá "Monedita", y del penal de Marcos Paz, donde está preso Esteban Alvarado y Claudio “Morocho” Mansilla, estos últimos dos aún bo fueron imputados. Para los fiscales hubo “coordinación” entre distintas bandas aunque aún no tienen las pruebas suficientes para formular las acusaciones.
Los crímenes
El primero ocurrió a principios de marzo en el barrio Tiro Suizo, en el sur de Rosario. Héctor Figueroa, de 43 años conducía su taxi cuando un supuesto pasajero le disparó dos veces en la cabeza y lo mató en el acto. No le robaron la plata, ni el auto, ni el celular. Las vainas utilizadas para el asesinato tenían la inscripción PSF, correspondiente a la Policía de Santa Fe
Horas después mataron a otro taxista, identificado como Diego Alejadro Celentano, de 32 años. Lo encontraron en el interior de su auto con al menos un disparo en la cabeza
Tres días después, fue baleado mientras trabajaba el colectivero Marcos Iván D’Aloia de la línea “K” de trolebuses, de 39 años. Estuvo internado en un hospital y falleció a las 48 horas.
El asesinato del playero Bruno Bussanich ocurrió al día siguiente del ataque a D´Aloia, en una estación ubicada en Mendoza al 7600. Un sicario armado entró a la oficina del lugar y disparó tres veces contra el joven que estaba trabajando. Recibió dos disparos en el pecho y uno en la cabeza, y murió poco después en el hospital al que fue trasladado.
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