El cirujano Lino Darío Villar Cataldo, acusado de "homicidio agravado", por haber matado de cuatro balazos a un ladrón en Loma Hermosa, aseguró que tiene "miedo" de terminar preso por haber "defendido su vida". Su caso irá a juicio debido a que la fiscal de San Martín, Diana Mayko, nunca creyó en los argumentos del cirujano, quien asegura haber actuado en "legítima defensa", cuando fue asaltado por Ricardo Alberto "Nunu" Krabler.

Según la fiscal, la conducta del médico fue "desmedida", ya que cuando decidió disparar "ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado". En ese sentido, Cataldo aseguró que la Justicia le da un mensaje "tristísimo" a la sociedad: "Ladrones, sigan haciendo lo que están haciendo", comentó.

Además, reveló que tras haber baleado al delincuente, entró a su consultorio, dejó el arma e inmediatamente salió para "ver si podía hacer algo para salvarle la vida". "Es mucho más fuerte que uno lo que lleva adentro como médico, de tratar de salvar una vida. Nosotros en la guardia recibimos pacientes que son traídos muertos en un auto y no preguntamos si está muerto, trabajamos", relató en la mesa de Mirtha Legrand.

Por otro lado, aseguró que cada vez tiene "más miedo", porque la causa avanza y no se modifica la carátula de homicidio agravado. "No sé si algún día terminaré en prisión por defender mi vida. Yo no fui a buscar a nadie, a mí me fueron a lesionar", insistió. El delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego", por el que está acusado el cirujano, prevé una pena de 10 a 25 años de cárcel.

Por el momento, espera en libertad el juicio oral. Estuvo detenido varios días hasta que el juez de Garantía Nº 2 de San Martín, Lucas Oyhanarte, le concedió la excarcelación por un problema de salud y tras comprobar la falta de antecedentes penales. "Qué lástima que no estoy muerto, de esa manera no sería perseguido. Yo sé que soy la víctima, pero para la fiscal soy el victimario", se lamentó.

En otro tramo de su declaración, Villar Cataldo aseguró que "mi hijo tuvo que abandonar la casa por las amenazas de muerte que recibía". En el mismo programa, el cirujano acusó a la fiscal: "Ella quería afirmar su teoría, nunca hizo un trabajo científico como corresponde en estos casos". "Si hubiese trabajado como corresponde, hubiera demostrado que el arma estaba en el cantero", agregó.

El hecho se produjo el 26 de agosto de 2016, minutos antes de las 20, cuando el médico se retiraba con su Toyota Corolla del consultorio de la calle Ombú 6865, de Loma Hermosa, y fue abordado por Krabler. El ladrón le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo y terminó muerto por cuatro disparos de parte de Cataldo con su pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.

Mayko realizó un contrapunto entre la versión que dio Villar Cataldo de cómo sucedieron los hechos, y las pericias y pruebas colectadas en el expediente que lo contradicen. El imputado declaró que siempre que sacaba el auto, "por seguridad", dejaba en el cantero de la reja de la vivienda su pistola. Pero la fiscal, quien cree que el médico ya tenía el arma encima cuando le fueron a robar, afirmó que "el cantero no parece un lugar muy cómodo ni seguro para dejar un arma".