INESPERADO

Caso Diego Fernández Lima: el georradar detectó una anomalía y la Justicia ordenó excavar de nuevo en el jardín de Graf

A un año del hallazgo de los restos del adolescente desaparecido en 1984, Gendarmería relevó el patio trasero de la casa del barrio porteño de Coghlan y encontró irregularidades en el subsuelo cerca de la fosa original.

La Justicia ordenó preservar el jardín de la casa de Coghlan donde fueron encontrados los restos de Diego Fernández Lima y prepara una nueva excavación, luego de que un georradar de Gendarmería Nacional detectara una anomalía subterránea a un año del hallazgo que conmocionó al país.

El estudio fue realizado el 4 de mayo por la División Prospección Geofísica de Gendarmería. Aunque no arrojó resultados concluyentes, identificó irregularidades en el subsuelo cercano a la fosa original donde apareció enterrado el adolescente de 16 años desaparecido en julio de 1984.

Frente a ese resultado, el juez Alejandro Litvak, a cargo de la investigación por el crimen en Coghlan, dictó una medida de "no innovar" sobre todo el patio trasero por 60 días, impidiendo cualquier modificación del terreno mientras se define si habrá nueva excavación.

Los peritos intentan establecer si quedan restos óseos enterrados o elementos vinculados al crimen. 

Cristian Graf, el dueño de la casa donde encontraron los restos humanos.
Cristian Graf, el dueño de la casa donde encontraron los restos humanos.

Entre las piezas que nunca aparecieron figura parte de la mandíbula del adolescente. Las pericias forenses determinaron que Diego fue apuñalado al menos una vez por la espalda.

El Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificarlo a través del análisis de unos 150 fragmentos óseos. La confirmación cerró una búsqueda de más de 40 años para la familia.

El hallazgo y el vínculo con la familia Graf

El caso estalló el 20 de mayo de 2025, cuando obreros que trabajaban en una medianera sobre Avenida Congreso al 3700 descubrieron accidentalmente fragmentos óseos que cayeron desde el terreno lindero.

La propiedad pertenece a la familia de Cristian Graf, excompañero de Diego en el colegio. Fue él quien lo vio por última vez: un conocido lo reconoció caminando por la zona de Monroe y Naón y le gritó "Gaita", el apodo con el que lo llamaban en el Club Excursionistas, donde jugaba al fútbol.

El gran interrogante sin respuesta

Diego había desaparecido el 26 de julio de 1984 después de almorzar con su madre. Le pidió dinero para ir "a lo de un amigo", no dijo quién, y salió caminando mientras comía una mandarina. Nunca regresó.

La Justicia todavía intenta responder qué ocurrió aquella tarde: por qué fue hasta esa casa y quién o quiénes participaron de su asesinato y entierro clandestino.

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