Femicidio de Úrsula: preocupación por el crecimiento de violencia de género por parte de policías
Un estudio indica que en los últimos 10 años en la región del AMBA, al menos 48 mujeres fueron asesinadas por parejas o ex parejas funcionarios de las fuerzas de seguridad.
El femicidio de Úrsula Bahillo, una joven de 19 años asesinada a puñaladas por su ex pareja, el oficial de la policía bonaerense Matías Ezequiel Martínez, luego de denunciarlo en reiteradas oportunidades por violencia de género, disparó una serie de análisis con respecto a la cantidad de muertes en hechos de violencia institucional.
Según datos del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), al menos 48 mujeres fueron asesinadas sólo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por sus parejas o ex parejas funcionarios de las fuerzas de seguridad en la última década, siendo 17 de las víctimas agentes.
Por lo detallado en el estudio, la violencia se incrementa cuando el agresor está autorizado a portar armas en todo momento. Además, se reclama por la cantidad de encubrimientos que hay por parte de sus colegas.
Los femicidios de uniforme, como los denomina la CORREPI, son "la primera causa de muerte de mujeres a manos del aparato represivo estatal".
Según datos de la organización antirrepresiva, desde 1992, cuando registraron los dos primeros casos, el índice mantuvo una tendencia creciente hasta llegar hoy a 389 femicidios sobre un total de 671 víctimas mujeres de violencia institucional.
Para el CELS, hay dos factores que perpetúan el problema, siendo el primero y el de más relevancia el de portación del arma reglamentaria en todo momento, durante las 24 horas aunque los agentes no estén de servicio, amparados en el "estado policial", y según expresan, ésto pone en riesgo a las mujeres que conviven con funcionarios de seguridad.
El otro punto de análsis, tal como suele ocurrir en casos de uso ilegal de la fuerza policial, hay un espíritu corporativo por parte de los colegas. Además, como auxiliares de la justicia, las policías controlan los primeros momentos de la escena del hecho, y ahí suelen tener la posibilidad de falsear el relato de los hechos y manipular la escena para hacerla coincidir con su versión.
Tal cual le sucedió a Úrsula, que cada vez que fue a hacer una presentación contra su femicida, la ningunearon en la comisaría.

