Juicio por la muerte de Diego Maradona: cardiólogo detalló cómo fue el último chequeo al exfutbolista
Óscar Alberto Franco declaró ante el tribunal que realizó una evaluación rápida y con información limitada en Tigre.
En una nueva jornada del debate oral por la muerte de Diego Maradona, el cardiólogo Óscar Alberto Franco brindó su testimonio sobre la evaluación médica realizada durante la internación domiciliaria en Tigre.
El especialista, convocado para analizar la salud del astro dos meses antes de su fallecimiento, reveló ante el tribunal que el estudio se realizó de manera rápida por cuestiones de tiempo y con información clínica limitada.
Resultados del electrocardiograma y el estado físico
Durante su declaración, Franco precisó que realizó un examen físico, un ecocardiograma y una ecografía de tórax para descartar afecciones coronarias.
Si bien detectó signos de hipertensión y depósitos de grasa en las arterias, el médico afirmó que no encontró indicadores de gravedad inmediata.
"No tenía soplo, la presión estaba normal y el electro salió dentro de los parámetros normales", sostuvo el cardiólogo frente a los jueces.
El profesional identificó a Leopoldo Luque como el responsable del seguimiento clínico y admitió que no contaba con la totalidad de los antecedentes del paciente.
Según explicó, parte de su conocimiento sobre la salud de Maradona provenía de datos públicos y diálogos con otros colegas como Flavio Tunessi.
Cuestionamientos a la internación domiciliaria
La audiencia también recordó declaraciones previas de otros especialistas, como el médico Mario Schiter, quien había manifestado sus dudas sobre el traslado del paciente al country San Andrés tras su cirugía en la Clínica Olivos.
Para Schiter, el entorno carecía del control necesario para un paciente con antecedentes complejos de salud cardíaca y consumos problemáticos.
"Llevarlo a la casa me parecía, al menos, arriesgado", había señalado el especialista, insistiendo en que el exfutbolista "tendría que haber ido a un lugar más protegido para él".
Actualmente, la fiscalía a cargo de Patricio Ferrari y Cosme Irribarren mantiene la acusación de homicidio simple con dolo eventual contra ocho imputados, entre ellos Agustina Cosachov y Carlos Díaz, por presunta desidia y falta de controles.

