La bala perdida de un velorio tumbero alcanzó a un adolescente que estaba en su habitación: "Fue un milagro, dos centímetros más y le daba en la cabeza"
Un proyectil de poderoso calibre perforó el techo de la casa de una familia, en el sur del Gran Buenos Aires. La bala pegó en un chico de 13 años. En diálogo con cronica.com.ar, la madre de la víctima contó que los vecinos habían reportado disparos al aire por la despedida de un delincuente.
La madre de una adolescente de 13 años denunció que su hijo, que estaba en su habitación a punto de dormir, fue alcanzado por una bala perdida disparada al aire durante un velorio tumbero, en el sur del Gran Buenos Aires.
“Fue realmente un milagro, porque dos centímetros más al lado, y le daba a mi nene en la cabeza”, recordó Patricia, todavía emocionalmente afectada por el episodio sucedido el pasado miércoles, y que pudo haber significado una tragedia.
En diálogo con crónica.com.ar, contó que el proyectil sería de poderoso calibre, según estimaron los efectivos policiales que se presentaron en el lugar del hecho con varios patrulleros y se sorprendieron por el daño causado.
Los funcionarios policiales que acudieron a la zona, alertados por un llamado al 911 de las víctimas, afirmaron que minutos antes, los vecinos del barrio habrían reportado una serie de detonaciones de arma de fuego sobre la calle Recondo. Se trataba de la despedida de un delincuente abatido durante un enfrentamiento con las autoridades.
"Traspasó el techo, rebotó en la pared, le pegó a mi nene en la pierna y cayó al piso", detalló la mamá del menor, que afortunadamente sufrió una herida leve. “El impacto fue tal que le hizo un hematoma”, precisó sobre el impacto, que perforó el techo y casi se cobra una vida humana.
La mujer vive con su familia, compuesta por ella, su pareja y sus dos hijos, en una vivienda en cuyo interior solían sentirse seguros a pesar de los constantes hechos delictivos sucedidos en el exterior. Sin embargo, eso ahora cambió.
“No podemos sentirnos seguros ni adentro de nuestras casas, porque no podemos hacer techos de acero”, lamentó Patricia, preocupada por una práctica cada vez más recurrente de marginales que apuntan sus armas al cielo y disparan sin importar las graves consecuencias que esa irresponsable acción puede ocasionar en personas inocentes, como su hijo.
El ritual muchas veces es filmado por los testigos, que publican los videos en redes sociales para compartirlos con mensajes de amigos que suelen recordar al fallecido. Además, la actividad suele ser acompañada de caravanas con motos.
“Están toda la noche, y al otro día llevan el cuerpo en caravana de motos a los tiros y con los cortes hasta el cementerio”, explicó Patricia.
Ahora, la familia afectada necesita contención psicológica para el adolescente, que padece las secuelas del traumático hecho que tuvo que soportar, mientras estaba en su habitación, a punto de dormir.
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