DETALLES

La influencer detenida por presunta estafa piramidal con criptomonedas en Córdoba seguirá presa

La joven de 27 años continuará bajo prisión preventiva luego de que la investigación revelera más casos de estafas.

Candela Salazar, la influencer de 27 años acusada de liderar una estafa piramidal con criptomonedas en la provncia de Córdoba, permanecerá bajo detención preventiva. La decisión judicial se basa en la investigación de la fiscal Lourdes Quagliatti, que identificó al menos 11 víctimas.

La detención de Salazar tuvo lugar el 3 de diciembre en el aeropuerto Ambrosio Taravella de la capital cordobesa, cuando intentaba abordar un vuelo a Buenos Aires. La operación fue ejecutada por el Departamento de Delitos Económicos y la Policía Aeroportuaria.

La Fiscalía sostiene que la joven ofrecía rendimientos mensuales del 10% al 12% por inversiones en criptomonedas y mostraba una vida de lujos para captar clientes. 

Nicolás Gionco, también de 27 años, está imputado como partícipe necesario en el esquema, aunque no fue detenido.

Según la investigación, Salasar era la cara visible de la estafa desde 2022. Inicialmente, se estimaba que eran cuatro víctimas y 23.000 dólares. Sin embargo, se reveló un número mayor de afectados y un incremento considerable en el monto de dinero que se habrían robado bajo este esquema.

La vida de lujos de la influencer Candela Salazar

Salazar promocionaba un curso de marketing digital en Instagram, donde prometía enseñar a sus seguidores a convertirse en "nómadas digitales". El curso tenía un costo de 497 dólares, con opciones de pago en cuotas.

 

 Salazar compartía imágenes de sus viajes en Instagram.
 Salazar compartía imágenes de sus viajes en Instagram.

La influencer mostraba en sus redes sociales un estilo de vida de viajes y lujos, lo que atraía a posibles inversores. Tras su detención, no publicó nada más en sus redes sociales.

De acuerdo a la información recavada por los investigadores, Gionco captaba clientes en un gimnasio, promocionando las habilidades de Salazar en inversiones. Luego, las víctimas se reunían con la influencer, quien las convencía de invertir.

Las primeras víctimas recibieron pagos iniciales, pero luego experimentaron incumplimientos. Cuando los clientes exigían la devolución del capital, Salazar solía estar de viaje.

 

Según la AFIP, Salazar estaba registrada como vendedora de equipos de telefonía y comunicación. La influencer también tenía un sitio web donde detallaba su trayectoria y ofrecía el curso de marketing digital. En su relato, mencionaba haber trabajado en Fiat antes de dedicarse al marketing digital y los viajes.

La joven aseguraba haber ganado "más dinero del que jamás imaginó" gracias al marketing digital. Su curso incluía videos y materiales sobre marketing y automatización, con la promesa de que los compradores podían revender el curso y quedarse con el 100% de las ganancias. La oferta incluía módulos sobre diversas estrategias de marketing y bonificaciones adicionales. .

Fuentes judiciales la describieron a Salazar como una persona de clase media con aspiraciones a un estatus social más alto. La describieron como "seductora" y "hábil" en su interacción con la gente.
 

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