ABERRANTE

La secuestró y la molió a golpes, lo metieron preso y ahora la hostiga desde la cárcel

Pese a que el imputado actualmente se encuentra alojado en la Unidad Penal N°1, la mujer sigue padeciendo sus ataques.

Una joven que había sido secuestrada y golpeada por su expareja en 2020, aún es víctima de sus hostigaciones y amenazas que el hombre ejerce desde el penal a través de perfiles falsos que se crea en redes sociales. 

La víctima, B.J.M. de Punta Lara, en 2020 logró escapar y denunciar a su pareja, identificado con las iniciales C.G.R.B., que fue imputado y detenido en la cárcel de Lisandro Olmos, luego que ella lo acusara de secuestrarla y agredirla físicamente. 

Sin embargo, pese a que el imputado actualmente se encuentra alojado en la Unidad Penal N°1, la mujer sigue padeciendo sus ataques. Es que el encierro no le impide al acusado continuar con el hostigamiento digital hacia su expareja, incluyendo la publicación de fotos del hijo que tienen en común.

Es por ello, que la víctima teme por su vida, y su entorno asegura que ella "solo se sentiría liberada si se hace justicia".

Según la acusación en el 2020 el hombre la secuestró y atacó mediante un engaño. En esa ocasión, le pidió que lo acompañara al Hospital Horacio Cestino de Ensenada, pero la llevó por la fuerza hasta su domicilio, donde la amordazó, ató de pies y manos y la golpeó salvajemente.

En medio del ataque, el agresor le gritó: “Te pensás que te vas a llevar todo de arriba... te voy a matar y me quedo con el nene. Voy preso y luego lo recupero, pero vos vas a estar bajo tierra”, según consignó el medio local 0221. 

En una primera instancia, el caso fue derivado al Juzgado Correccional a cargo de Eduardo Eskenazi. No obstante, al escuchar el relato de la denunciante, el magistrado consideró que los hechos excedían su competencia y derivó la causa a un tribunal criminal. Finalmente, fue sorteado el Tribunal Criminal N°5.

En el auto de elevación a juicio, la fiscal Marina Ruffino detalló que la víctima estuvo más de un día privada de su libertad, sometida a constantes agresiones y amenazas.

Además, pese a que la mujer recibe asistencia psicológica y que el hombre está preso, ella aún vive con pánico, debido a que el acusado logró comunicarse con ella desde la cárcel a través de distintos perfiles de Instagram.

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