Caso AFA y Mansión de Pilar: el juez ordenó determinar si es de Pablo Toviggino
Son pericias claves para establecer si la lujosa propiedad de 17 millones de dólares pertenece al tesorero de la AFA o a los "prestanombres" que figuran en los papeles.
El juez Adrián González Charvay, quien recientemente está a cargo de la investigación que busca determinar a quién pertenece la mansión de Pilar atribuida a Pablo Toviggino, tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ordenó medidas de pruebas para avanzar con la causa.
El objetivo es desentramar si detrás de una sociedad sospechosa se esconde el verdadero dueño de la mansión, una figura que la justicia sospecha que podría ser Toviggino.
Las órdenes que se dictaron abarcan presentaciones de documentación ante organismos públicos y privados, así como tres pericias específicas, con el objetivo de esclarecer la titularidad y el origen de los recursos utilizados para su adquisición y mantenimiento de la mansión.
La causa, que llegó a sus manos tras el paso por el juzgado de Marcelo Aguinsky, puso el foco en la firma Real Central S.R.L. Esta empresa es la titular registral del inmueble, pero sus números no cierran.
Los investigadores detectaron que el capital y el patrimonio de la sociedad están lejos de los ingresos declarados por sus responsables formales.
La mansión
El expediente detalla que la propiedad fue adquirida en mayo de 2024 por un monto declarado de 1.800.000 dólares. Sin embargo, una pericia oficial tasó la finca en unos 17 millones de dólares. Esa diferencia abismal entre lo que se pagó "en los papeles" y el valor real de mercado es lo que disparó todas las alarmas sobre la capacidad económica de quienes figuran como compradores.
Los rostros visibles de esta operación son Luciano Pantano y su madre, Ana Lucía Conte, una jubilada. Para la Justicia, existen indicios de que podrían haber actuado como "prestanombres" para beneficiar a terceros.
La investigación también detectó movimientos extraños en los registros del country. En 2021, Pantano figuraba como "propietario/residente" de los lotes 306 y 265. Pero, sugestivamente, en enero de 2023 el nombre cambió por el de su hermano, Diego Fabián Pantano. Este "pasamanos" familiar es interpretado por los investigadores como un intento de disimular la verdadera titularidad del bien.
Pero los vínculos no terminan en los papeles de la propiedad. Al revisar la lista de invitados habituales a la mansión, el apellido Toviggino aparece de forma recurrente. Máximo Toviggino, hijo del dirigente, figura como un visitante asiduo a la casa, al igual que Norberto Pantano, otro integrante del clan familiar bajo la lupa. Estos ingresos frecuentes refuerzan la hipótesis de una relación de confianza y uso compartido de la propiedad.
Incluso las redes sociales juegan su papel en esta trama. Una fotografía publicada muestra a los hermanos Pantano disfrutando a bordo de un yate. Para los pesquisas, esta imagen es una pieza más del rompecabezas que demuestra el nivel de vida de un entorno que, en los papeles fiscales, no parece tener el respaldo necesario para sostener tales lujos.
El juez González Charvay aguarda los resultados de las medidas de prueba con las que busca reunir información clave sobre movimientos societarios, certificaciones fiscales y otros elementos que permitan definir la verdadera titularidad del inmueble y si podría existir alguna vinculación con Toviggino.

