Salió de jugar al fútbol y murió atropellado en La Lucila del Mar: ayer, el padre y el hermano del acusado se accidentaron cuando lo iban a ver al penal
Juan Jaunsaras, de 22 años, iba en moto cuando lo chocó un Ford Focus que circulaba a más de 100 km/h. Fue hace dos meses y Marcos Listorti (49) está preso. Ayer, el papá y el hermano del acusado se accidentaron en una camioneta en la ruta provincial 74, camino a la cárcel.
El caso que conmocionó a la localidad costera de La Lucila del Mar con la muerte por accidente de Juan Jaunsaras, que salió de jugar al fútbol y fue chocado por un conductor que dio positivo de marihuana, volvió a ser noticia en las últimas horas. Ayer, el papá y el hermano del acusado se accidentaron en una camioneta en la ruta provincial 74, cerca de Tandil, cuando iban a visitarlo a la cárcel desde Mar de Ajó.
El hecho se registró a las siete de la mañana a la altura del kilómetro 194 y los dos ocupantes de la Toyota Hilux. Si bien al principio se pensó que era más grave, solo sufrieron golpes.
Juan Ezequiel Jaunsaras (22) volvía a su casa de La Lucila del Mar, en el partido de La Costa, después de jugar al fútbol con amigos. Iba en una moto Gilera 110 por la calle Tucumán cuando un Ford Focus lo embistió a toda velocidad. Cuando fueron a auxiliarlo, el joven ya no tenía signos vitales.
Tiempo después, la autopsia determinó que su muerte ocurrió instantáneamente debido a un shock traumático. El conductor del auto, Marcos Listorti (49), quien actualmente se encuentra detenido, resultó ileso. Las pericias confirmaron que circulaba a unos 100 kilómetros por hora. También determinaron cannabis en su cuerpo.
La tragedia se registró a las 23.22 del viernes 20 de junio, en la esquina de la calle Tucumán y la avenida Salta, de la pequeña localidad costera de La Lucila del Mar.
El imputado se había negado a declarar, pero finalmente se presentó a indagatoria. En dos oportunidades, dijo que su auto no iba a la velocidad que se le acusa, aunque no resultó convincente.
Ahora, la Justicia lo acusa por conducta temeraria, es decir, por ser consciente de que, debido a la velocidad que llevaba, podía causar una tragedia y, aun así, no aminoró la marcha.

