"Se tocaba la panza porque le dolía mucho", el crudo relato del barrendero que asistió a Morena antes de morir
El hombre habló en primera persona sobre el suceso que conmocionó a un país entero, siendo testigo de cómo los motochorros golpearon y arrastraron a la nena de 11 años. "Pobrecita, pobre criatura, ¿por qué? Sacarle la vida por un celular", lamentó.
Hugo es un barrendero de la localidad bonaerense de Lanús, y en la mañana del miércoles, se dirigió hacia la escuela N°60, de la localidad de Villa Diamante, para llevar a su hija a clases. Sin embargo, jamás imaginó que sería uno de los testigos principales del crimen de Morena Domínguez, la nena de 11 años asesinada por motochorros, a quien vio muy lastimada e intentó salvarla previo al fatal desenlace: "se tocaba la panza porque le dolía mucho".
El hombre habló en primera persona sobre el suceso que conmocionó a un país entero, y del cual sería parte. "Sentí que estaba gritando la nena, la estaban arrastrando de los pelos con la moto y cuando me crucé la soltaron", manifestó en una entrevista a Telenoche, en el intento de socorrer a la menor de edad, totalmente indefensa, víctima de unos delincuentes que acabaron con su vida a cambio de sus pertenencias.
Sin pensarlo dos veces, Hugo se enfrentó a los asesinos luego de escuchar los gritos desgarradores de Morena: "les tiré unos manotazos y la largaron". La víctima cayó al suelo por la gravedad de las heridas, como consecuencia de los golpes recibidos en la zona abdominal, que le "reventó" el hígado y dañó uno de sus riñones, tal como informaron los responsables de llevar adelante la autopsia.
"Vi cuando le pegaron", añadió el barrendero, luego de dejar en la escuela a su hija, la misma a la que debía asistir Morena. Hugo contó que cuando se retiraba de allí, dobló la esquina de donde se encuentra la institución educativa, escuchó los gritos y vio toda la secuencia con los delincuentes atacando sin piedad: "cuando me vieron que me abalancé sobre ellos la soltaron".
Cuando los delincuentes huyeron de la zona, Hugo intentó asistir a la menor de edad: "me arrodillé y la tuve un ratito entre mis brazos, hasta ahí estaba viva", detalló. El violento episodio ocurrió a las 7:25, pero la asistencia médica del SAME (Sistema de Atención Médica de Emergencias) demoró en llegar: "la ambulancia tardó casi media hora, los patrulleros aparecieron después de que pasó todo el quilombo, eso me da tristeza".
Hasta ese momento, el barrendero la notó "muy agitada" y que "se tocaba la panza porque le dolía mucho”. "No te agites porque te hace mal", le dijo a la pequeña víctima en el intento de calmarla, y logró tranquilizarla "un poco".
A las 9:30, la nena de 11 años murió en el Hospital Evita como consecuencia de los golpes recibidos. El hombre mencionó que "entre los dos" delincuentes la golpearon brutalmente, y los describió como "dos muchachos grandotes" y que cada uno llevaba el casco puesto.
Conmovido por la circunstancia, Hugo no pudo evitar las lágrimas de tan solo pensar en la situación por la que tuvo que atravesar Morena y morir camino a la escuela: "Pobrecita, pobre criatura, ¿por qué? Sacarle la vida por un celular".
"Se me cayó el alma al suelo porque la tuve entre mis brazos", lamentó el hombre que intentó salvarle la vida a la menor de edad, pero que el panorama ya era crítico y que "por una porquería la mataron", el propio celular que, según la fiscal del caso Silvia Bussano, los delincuentes habrían intentado vender a desarmaderos de Pompeya u Once.
En medio del dolor y una total conmoción, los restos de Morena fueron velados entre anoche y este mediodía en la casa de su padre. Minutos antes de las 13, fueron trasladados al Cementerio Municipal situado en la localidad de Remedios de Escalada para ser inhumados.

