Comercios rechazan las nuevas listas de precios tras la escalada del dólar: proveedores pasan subas de hasta 9%
El sector supermercadista advierte que rechazaron varias listas con aumentos en productos de consumo masivo desde el 3% por la caída de las ventas.
La fuerte suba de 14% que experimentó el dólar en el último mes (llegó a $1.380 y luego cedió levemente) reavivó una vieja tensión: la pulseada entre proveedores y comerciantes por las nuevas listas de precios. La reciente suba cambiaria disparó alertas en el sector alimenticio, que en estos días está definiendo los ajustes de precios. Según fuentes del sector, el salto en el tipo de cambio se trasladó casi automáticamente a las nuevas cotizaciones de proveedores mayoristas.
Al respecto, distintas cadenas de supermercados ya recibieron listas con aumentos que oscilan entre el 3% y el 9% en productos de consumo masivo, e incluso se están notificando casos con incrementos de dos dígitos en lácteos, harinas (con su efecto inmediato en los panificados) y aceites.
La tendencia general se mantiene, aunque con incrementos más moderados, en fiambres y bebidas no alcohólicas. Segmentos como perfumería y limpieza aún no difundieron ajustes definitivos, aunque no se descarta que sigan la dinámica de otras categorías.
En la industria panadera recibieron aumentos de al menos 10% en insumos clave para la producción, como las grasas y la margarina, y promesas de parte de algunos molinos de peso sobre incrementos en la harina para las próximas horas.
Según un relevamiento de la consultora Focus Market, sólo en los primeros cuatro días de agosto hubo aumentos considerables en varios productos de consumo masivo: jugos líquidos (11,15%), nuggets (8,61%), crema de leche (8,28%), chocolates (7,81%), quesos untables (6,65%), café (6,28%), hamburguesas (5,91%), salchichas (5,89%), vinos finos (5,81%) y achocolatados (5,25%).
Resistencia por la caída de las ventasEn la otra vereda de esta ecuación se encuentran los almaceneros y pequeños comerciantes, que expresan una creciente bronca por lo que consideran una imposición unilateral de precios. "¿Las grandes empresas quieren vender? Bajen los precios", es el mensaje dirigido a sus proveedores. La crítica apunta a que los negocios de proximidad no cuentan con margen de negociación frente a las grandes cadenas, que aceptan sin chistar los incrementos propuestos.
Esa resistencia no sólo pasa en los pequeños comercios. Desde el sector supermercadista advierten que ya rechazaron varias listas con aumentos en productos de consumo masivo de entre 3% y 9%, debido a la caída de las ventas.
El traslado de las actualizaciones mayoristas a minoristas depende del tipo de producto. Pero el impacto real en el bolsillo podría ser de hasta un 9 % o más en menos de 30 días, si se concretan todos los ajustes planificados. Aquellos hogares vulnerables, cuyo ingreso no sigue la dinámica del dólar, sufren el efecto con mayor intensidad.

