Por Roberto Di Sandro
El Decano | 73 años en la  Casa Rosada

rdisandro@cronica.com.ar

Por fin, se hace Se encontraron en Quilmes. Alberto Fernández, Héctor Daer y Miguel Acevedo. Es decir, el Poder Ejecutivo, la CGT y los industriales. Lo hicieron después de asistir a un acto significativo para dar mayor empuje a la situación económica y social. Decidieron hablar para poner en marcha de una vez el “Gran Acuerdo Social”.

Tras algunos conciliábulos, se juntaron otros representantes de las fuerzas vivas del país y establecieron definitivamente la resurrección del Consejo Económico y Social, que será el pilar fundamental de consensos definitivos para que el país comience a moverse con claridad, precisión e intereses comunes que sirvan para que de una vez por todas se terminen los conflictos.

El Consejo Económico y Social, que ya está integrado por todos los sectores trascendentes de la Nación pero no será guiado por una personalidad que se buscó hace poco y prefirió declinar -su nombre, Roberto Lavagna-, ahora puede ser presidido por figuras privadas, sean empresarios o trabajadores, que sean convocados para tal ofrecimiento.

Crónica se enteró de estos movimientos dentro del área política, económica y social, y puede anticipar, además, que el flamante organismo será creado por decreto o quizás enviado al Congreso para su aprobación. Esta semana que se inicia comenzará la inclusión de diferentes pautas en este gran proyecto y luego habrá una reunión general ya en la Casa Rosada o ya en Olivos.

Cuando esto se iba analizando lentamente en un intercambio de amplios diálogos, surgían otras novedades económicas que indicaban algunos repuntes en la decaída situación económico-social que transitamos actualmente, como también verdaderos impactos de terror a vastos sectores que se suceden, a saber: aumenta la pobreza en un 44 y pico por ciento por la desocupación; se refleja en resúmenes del mismo gobierno el avance de la indigencia y el incremento de la inflación.

Este panorama muy poco favorable, aun cuando esperanzado dentro del ámbito del gobierno, volvió a movilizar a los cuerpos que integran el mapa de nuestro accionar, en todos los aspectos, para ponerlos en alerta constante y lograr soluciones inmediatas que hasta hoy se han buscado afanosamente pero no se han podido lograr.

Dentro del camino propiamente político la falta de compresión en ciertos sectores no logra obtener un resultado que achique la falta de unidad que se advierte y se hace más crítica por la influencia que agranda su capacidad en las calles: la inseguridad. La pandemia que azota al mundo ha podido reducirse en parte en la ciudad, pero se mantiene alerta y siguen los protocolos.

No tan positivos porque parece haberse dejado de lado toda precaución, no obstante lo cual el anuncio de la aparición en los próximos meses de la vacuna da un pequeño respiro al miedo existente en la gente. Nos comentaba nuestro colega Juan Pablo Peralta que ahora el Presidente apura las unidades que entrarán al país para ser distribuidas de inmediato y fijó reuniones constantes con el equipo de Sanidad Nacional ya constituido.

De todo un poco

Quizás las noticias que se viven en este momento en el país generen tanta tensión que cuando surgen anuncios se producen desacoples o sorpresivos errores que al rato se convierten en algo insólito. La semana que pasó sucedió que el Presidente se enojó con el canciller Felipe Solá, y con toda razón. Alberto Fernández, tal como anticipó Crónica en publicaciones de esta página hace quince días, habló por primera vez con el presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden.

Hasta ahora todo bien. Después Solá fue convocado por una radio y comentó el diálogo. Pero claro, lo hizo “a piacere”: incluyó en su relato un concepto propio sobre la continuidad o no de un funcionario estadounidense luego de que asuma Biden, pero lo dio a entender como que el futuro presidente norteamericano aceptaba una crítica desde la Argentina a ese funcionario en cuestión.

Y en realidad no se había mencionado esa cuestión. Solá cumplió con la emisora que lo llamó, pero después, para qué... Hubo enojo del Presidente y de varios ministros. Gran metida de pata. De boca de un grupo de peronistas históricos que escuchan constantes elogios de Fernández hacia el ex mandatario radical Raúl Alfonsín, surgió un coro, en voz baja, de algunas apreciaciones.

Una de ellas resaltaba con cierta bronca: “Este presidente habla mucho de Alfonsín, a quien tenemos gran respeto, pero jamás menciona al más grande que es el fundador de su partido y máximo líder, el general Juan Domingo Perón”. Hubo miradas de respaldo. La UCA dio una cifra terrorífica de la pobreza que hay en el país: 44,2 por ciento. Casi 20 millones de personas están en esa condición. El hambre se hace cada vez más visible a pesar de los esfuerzos que hace el gobierno. En esas circunstancias el Presidente, hablando en un evento, dijo que “actualmente el hambre ha ido disminuyendo en el país y a pesar de las dificultades de la pandemia se alivia la situación”. Sin palabras. También desde el oficialismo se mira hacia los muchachos y muchachas de Juntos por el Cambio.

Eduardo “Wado” de Pedro le cuenta a Alberto Fernández algunas cosas del otro bando. Allí está el nombre de María Eugenia Vidal, la ex gobernadora bonaerense. Dicen que mandó un mensaje a toda su cofradía para que no la presionen y dejen que “en su momento busque la candidatura más adecuada en las próximas elecciones”. La van a seguir mirando “por si acaso”.

De aquí en adelante habrá más novedades sobre la dama que comenzó a deslizarse nuevamente por los caminos políticos. Un mensaje ultraimportante al Presidente. Dice, palabras más, palabras menos: “Consolide la confianza para la Argentina en los próximos tiempos ante el frente internacional que es la Unión Europea y su relación con el Mercosur”. ¿Saben quién lo mando? Se llama Angela Merkel, gobernante de Alemania que respalda siempre a la Argentina en estos ámbitos más complejos como la economía internacional. Bloque cumplido.

La ayuda es total

Recorre todos los sectores de la Capital, el Gran Buenos Aires y utiliza una camioneta para estar en todos lados. Se trata del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. Es un inquieto trabajador y con simple palabra da a conocer qué es lo que está haciendo para cumplir “con el pueblo necesitado”. Fue a verlo ayer al Presidente, en estos días de largos feriados de fin de semana, y establecieron nuevas pautas en torno a apoyo directo a los vulnerables.

“Hay menos gente en los comedores”, dijo el joven ministro, y mostró detalles y elementos que confirman su verdad. “Este fin de año todo el mundo tendrá su mesa de Navidad y Año Nuevo”, confesó. “Desde otra punta de la información”, el asesor presidencial Leandro Santoro, caminador constante del país, se mostró esperanzado en que las medidas de apoyo directo “a la gente” dejen como saldo un clima de tranquilidad y calma en la sociedad.

Santoro explicó al programa “Hola Ciudad”, de Radio Belgrano AM 650, planes efectivos que estudia el gobierno en todos sus rincones, buscando el consenso de todos “y no decidiendo por su cuenta”, rematando su reflexión con la seguridad de que la Argentina “se pondrá de pie”. En ciertos rostros de los funcionarios se refleja sinceridad. Es lo que queremos tener y necesitamos.

A solas

Los gobernadores de todo el país, con algunas excepciones, estuvieron firmando con el Alberto Ángel Fernández, el Presidente, un documento de confianza recíproca para el futuro. Se trata del Consenso Fiscal. No estuvo el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, enojado porque le restaron parte de la coparticipación para dársela a la provincia de Buenos Aires.

Tampoco estuvo presente en la general un gobernador radical: el de Jujuy, Gerardo Morales. Sí acudió “a solas”. Argumentó cuestiones de salud y Alberto y el visitante estuvieron solos en el despacho presidencial. Hablaron de todo y “de todos”. También de cosas que gustan y que no gustan. No vamos a inventar cuáles fueron las relevantes, pero usted puede imaginarse.

Fernández es muy dialoguista y se ajusta a la mayor parte de los temas y es sumamente equilibrado en sus conceptos que después, sin duda, pueden ser mantenidos o también modificados según las circunstancias o las “influencias” que surjan en este camino tan complejo que es la política actual sumamente sorpresiva.

Como siempre, alguien que circula por los alrededores de los encuentros no pactados previamente respondió con un “fue muy positiva”, al mencionar la reunión. Nuestro colega Eduardo Campilongo nos informa de otras actividades que despliega el Presidente fuera de la Casa de Gobierno. Que gocen estos días de descanso. Chau. •