Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

El domingo 21 de abril de 1985, a las 21, el doctor Raúl Alfonsín emite un mensaje por la cadena oficial. Viste traje color crema, corbata negra y camisa blanca. A su derecha, la bandera argentina; detrás de él, un amplio cuadro del general Manuel Belgrano.

Su voz es firme, aunque su rostro trasluce signos de preocupación. Jornada de descanso para los argentinos que solamente se verá alterada por la denuncia de la que se dará cuenta. El clima, en Buenos Aires, es agradable, apacible, la temperatura no supera los 18 grados.

El presidente comienza su discurso y va al meollo de la cuestión: “Se han producido algunos episodios bochornosos en la Argentina. Antes de ahora habíamos dicho que debíamos prepararnos para pasar unos meses duros, tanto en el campo político como en el social y en el económico. Pero así como nos preparamos nosotros, también se prepararon los enemigos de la democracia. Los enemigos de la democracia siempre han conspirado contra la realización del país, pero afirmo sin dudar que jamás se habría atentado contra la Nación Argentina como en esta hora si el orden constitucional fuera quebrantado”. “En nombre de una responsabilidad insoslayable que hemos asumido con humildad, pero con una firmeza inalterable, denuncio al pueblo argentino la actividad disolvente de quienes pronostican el caos y la anarquía, presagian estallidos sociales, auguran aislamientos internacionales y, en definitiva, se convierten en pregoneros de la disgregación nacional. Es una evidencia que está ante los ojos de todos”.

Los protagonistas

“Los más insensatos se han atrevido a tentar a oficiales superiores de las Fuerzas Armadas con diversas propuestas que van desde gabinetes de coalición hasta la posibilidad de un golpe de Estado. Esta actividad no puede ser atribuida al resentimiento o a la perversidad, exclusivamente; tiene que haber, debe haber, extravío mental. Me apresuro a aclarar que el quebrantamiento del orden constitucional es absolutamente improbable y que la situación está controlada por el gobierno constitucional. Pero es bueno que analicemos estas circunstancias. No va a producirse ningún episodio de esta naturaleza, en primer lugar porque los que intenten tendrían que contar con la complicidad de las Fuerzas Armadas y esto no es así ni tampoco se va a dar. Y no es así categóricamente, aunque los traidores sufran algún espejismo, seguramente originado en sus conversaciones con algunos nostálgicos en situación de retiro. Por el contrario, los oficiales superiores que han pretendido ser involucrados han dado parte de las novedades a las autoridades de la Nación. No han sido conmovidos ni por la visión apocalíptica ni por el argumento presupuestario, ni por la insidia sobre la indefensión, ni aun por la imputación revanchista”.

Alfonsín agrega más adelante: “Compatriotas: soy yo, quiero serlo, no tengo otra aspiración, no me impulsa otro ideal, que servir a mi patria y a mi pueblo. Así tan claro y puro como suena. Alcé la bandera de la concordia y el amor y no claudicaré. A quienes así lo entienden les pido sencillamente que lo expresen. Quiero convocarlos con los fundamentos básicos de nuestra Nación -la ley, el respeto y la democracia- como única alternativa posible para que los argentinos ejerzamos nuestro derecho a proteger a nuestra familia, a mirar hacia el futuro y concretar una Argentina moderna. Convoco a quienes nos votaron y a quienes no nos votaron, a quienes nos respaldan y a quienes nos critican y los invito a encontrarnos el viernes en la Plaza de Mayo. Nos incumbe a todos terminar con la decadencia en la Argentina”.

El ex presidente Raúl Alfonsín. (Archivo/Crónica)

"Es esa unidad la que hará retroceder a los enemigos del país con sus proyectos mesiánicos, sus falsas propuestas y sus trasnochadas fantasías. Demostraremos que no estamos dispuestos a regalar nuestro futuro ni ceder frente a la intriga. Lo demostraremos todos juntos, los que elegimos la libertad”.

Opus uno

Reportaje a Arturo Frondizi en el diario La Nación, página 7, correspondiente al viernes 12 de abril de 1985. Título de la nota: “La disgregación amenaza a la Nación” (por Álvaro Murguia). El citado diario destacaba que “comienza a publicarse una serie de reportajes a destacadas personalidades de la política que opinarán sobre la actualidad nacional”. Lo hace en momentos en que el gobierno constitucional del presidente Alfonsín se acerca al año y medio de su gestión y cuando faltan menos de siete meses para que afronte en noviembre el primer examen electoral, esto es el primero de los turnos de renovación parcial legislativo.

Pasajes de la nota

“Dieciséis meses es tiempo suficiente para evaluar la orientación general de una nación. Mi evaluación de lo que está transcurriendo es, lamentablemente, negativa. Digo lamentablemente, porque el fracaso de un gobierno no sólo implica el fracaso de sus funcionarios, es el fracaso de un país, un retroceso que castiga a todos los argentinos, especialmente a los que menos responsabilidad tienen por lo que está sucediendo”.

(El gobierno) “ha continuado la destrucción del aparato productivo argentino y, contra todo lo que se dice, se sigue premiando a la especulación y castigando a la producción. Trabajadores y empresarios han hecho conocer muy claramente sus discrepancias con el manejo de la economía. Los productores agropecuarios están luchando legítimamente en defensa de sus intereses. Los profesionales han visto desaparecer sus oportunidades de trabajo. El panorama futuro no podría ser más sombrío, puesto que no se adoptan soluciones, sino medidas que profundizan la recesión y la caída de los salarios. No quiero ser alarmista, pero vamos a enfrentar situaciones muy graves de tensión y estallidos de violencia”. -A siete meses de las primeras elecciones legislativas, ¿qué tipo de desplazamiento puede presentar el electorado? -Es prematuro, sobre todo porque el país está viviendo un traumatizante proceso de desintegración. -En su opinión, ¿estamos muy cerca de esa disgregación y de ese caos? -Vea, si no se cambia la política en todos sus aspectos, si se sigue fomentando todos los enfrentamientos, el caos se acerca. -Si se entrase en ese caos y anarquía de la que usted habla, ¿qué fuerzas tendrán que emplearse para tranquilizar a la Nación? -Todas. Porque la responsabilidad no va a ser solamente de las Fuerzas Armadas. Va a ser responsabilidad de todos los sectores. Sean sindicalistas, sean empresarios, sean intelectuales, sea la Iglesia, la cual está prestando un gran servicio predicando la reconciliación.

Sábado 13 de abril de 1985. El ex dictador Juan Carlos Onganía se reunió con un grupo de dirigentes políticos y empresarios de la localidad de Trenque Lauquen. Acusó al gobierno nacional de “someter a un dirigismo socializante al país” y agregó que “es marchar, cada vez más rápido, y como lo certifica el último tramo del camino recorrido, hacia un seguro desemboque más cruel y tal vez irreversible”. Y se refirió al “peligro latente de la disolución nacional”, subrayando más adelante que “la realidad se mostrará inexorable con su perfil de tragedia repetida”.

Domingo 14 de abril de 1985. En un documento suscripto por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) sostuvo que “el país ha sido colocado nuevamente en una situación límite”, pues “el gobierno ha perdido el control de la situación económica y financiera” y del aparato estatal, por lo que “ya estamos en la anarquía”. Se puntualizó que “el deterioro de nuestra ganadería tiende a hacernos desaparecer del mercado exportador de carnes y la agricultura, también, retrocede en el mercado mundial”. Y subrayaron: “El gobierno no tiene salida”.

Opus dos

Reportaje a Italo Argentino Luder en el diario La Nación, página 9, correspondiente al lunes 15 de abril de 1985. Título de la nota: “La democracia no se agota en la formalidad institucional” (por Atilio Cadorín). Pasajes de la entrevista: “Los aspectos positivos se destacan en el plano internacional. Pero esto es sólo el marco de referencia para una tarea que aún está pendiente en las otras áreas de la actividad nacional. Es que la democracia no se agota en la formalidad institucional, sino que consiste en un proceso global que abarca a todos los integrantes del sistema político, económico, social y cultural, cualquiera que fuera su papel”.

“La mejor defensa del sistema democrático es realizar una obra de gobierno que lleve adelante los reclamos que el país tiene postergados desde hace mucho tiempo. Suponer que la democracia se termina en el mecanismo institucional es un planteo que yo calificaría de anacrónico...”.

Lunes 22 de abril de 1985. A partir de las 15 se inicia la audiencia, marco de esa etapa trascendental, del histórico juicio a los tenientes generales retirados Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Fortunato Galtieri; los almirantes Eduardo Emilio Massera, Armando Lambruschini y Jorge Isaac Anaya y los brigadieres Orlando Ramón Agosti, Omar Domingo Rubens Graffigna, y Basilio Arturo Lami Dozo.

Los integrantes del marco judicial que presentarán los hechos sobre el denominado “Proceso de Reorganización Nacional” son los doctores León Carlos Arslanian, presidente del cuerpo; Ricardo Gil Lavedra, Andrés José D’Alessio, Jorge A. Valerga Aráoz, Jorge Edwin Torlasco y Guillermo A.C. Ledesma. En tanto, el fiscal del fuero será el doctor Julio César Strassera.

Martes 23 de abril de 1985. El ex presidente Arturo Frondizi y el ex mandatario provisional Italo Argentino Luder desmienten categóricamente cualquier vinculación con sectores de las Fuerzas Armadas para inducir un golpe de Estado. Frondizi, anunció, incluso, que accionará judicialmente contra el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Roberto Silva, por haberlo relacionado en un supuesto complot contra el sistema democrático.

Jueves 25 de abril de 1985. Con un agasajo en el Jockey Club de Buenos Aires, al que asistieron más de 800 socios de esa entidad y diversos invitados, entre ellos diplomáticos de varios países, se celebró el décimo aniversario de la gestión del arquitecto Roberto Vásquez Mansilla al frente de dicha institución.

Estuvieron presentes el ex almirante Isaac Rojas, los ex ministros Martínez de Hoz y Costa Méndez, el ex intendente municipal Guillermo J. Del Cioppo y el dirigente conservador Emilio Hardoy. El presidente de la institución, en un fragmento de su alocución, dijo en relación a las Fuerzas Armadas: “Han cometidos pecados que para algunos serán sacrilegios, pero para mí son pecados. Y aunque es claro que los pecados deben pagarse, no es posible que su castigo sea la pérdida de la religión”.

Viernes 26 de abril de 1985. Ante una multitud reunida en la Plaza de Mayo, el presidente Raúl Alfonsín condena de manera categórica todo intento de golpe de Estado. Además anunció que se privatizaría todo lo que se tuviera que privatizar, que disminuiría el gasto público y que se elevarían los impuestos en una denominada “economía de guerra”.

Alfonsín puntualiza, en un tramo de su alocución que “son nada más que minorías absurdas, minorías insignificantes, que hacen, que pretenden hacer, la alquimia política. Y suponen que juntando trozos de la realidad pueden conformar un panorama general. Porque conversan con algún militar retirado inquieto para ver cuándo son los estallidos sociales, creen que tienen detrás a las Fuerzas Armadas. Porque hablan con un trabajador descamisado suponen que tienen detrás a las fuerzas del trabajo y porque conversan con algunos políticos sin significación alguna suponen que tienen detrás a la dirigencia política en esa aspiración. Nada tendrán que hacer en el futuro”.

Los diarios de la época.

A la madrugada

Se consuma un atentado explosivo contra el local que ocupa la Unión del Centro Democrático, en la calle Rawson 3173, Mar del Plata. El comunicado de la UCD afirma: “Las recientes demostraciones de intolerancia política puestas de manifiesto por el partido gobernante y por el propio presidente de la República, Raúl Alfonsín, contra los partidos de la oposición han constituido una torpeza política cuyos resultados no podían ser otros que servir de pretexto para que los profesionales del terror sobrevivientes de la guerra antisubversiva desaten una ola de violencia en el país”.

La historia se repite

Agosto de 2004: Alfonsín advierte que “la derecha”, con apoyo extranjero, “está decidida a sacar” a Néstor Kirchner del poder en un período que ubicó en “marzo del 2005”. El ex presidente adjudicó responsabilidad a dirigentes y agrupaciones que “son funcionales a las tácticas de la derecha”, entre quienes mencionó a la titular del ARI, Elisa Carrió.

1 “La clase media tiene que tener mucho cuidado con lo que hace”.

2 “Si tuviera las pruebas las llevaría a la Justicia. Lo mío es una cantidad de indicios de alguien que lleva 60 años en la política. Además, son cosas que yo he vivido: cómo se mueven los operadores políticos, cómo se mueven los que están tomando opinión, cómo se mueven las declaraciones de algunos empresarios”.

3“Yo tengo indicios suficientes para hacer una evaluación de lo que está sucediendo y yo le aseguro a usted (dirigiéndose a la periodista Cristina Mucci) que los argentinos no tenemos a la democracia agarrada de las patas y los militares no están metidos en esta actitud”.

4“Lo menos que deseaban es que nosotros (por Alfonsín y la oposición) nos pusiéramos en una oposición tan dura como la de Lilita (Carrió). Ese tipo de crítica tan violenta es funcional a estos intentos”.

5 “Van a venir presiones durísimas de Estados Unidos y van a estar acompañadas de estos grupos cipayos”.

6 “Hay una radio que todos conocemos y que está golpeando permanentemente contra el gobierno y se hacía un picnic con mis declaraciones para echar más leña al fuego”.

7 “Hay que alertar a la gente de esto y tenemos la obligación de dar a conocer todo esto. Yo, como me he lastimado muchas veces la cabeza contra la pared, estoy dispuesto, entonces, a lastimarme de nuevo”.

“A mí hay gente que me cuenta alguna cosa y sé, rigurosamente, que hay deseos expresos, expresos, reitero, de que esto se termine de una vez y ¿entonces qué?, ¿viene el abismo?”.

9 “La clase media es, a veces, un poco veleidosa y su pensamiento es inducido, en muchas situaciones, por los medios y lo que puede pasar es, realmente, algo tremendo”.

Repercusiones

El único dirigente -señalan las crónicas políticas de ese entonces- que salió en abierto apoyo de Alfonsín fue el diputado Leopoldo Moreau, en tanto que Federico Storani, si bien negó esa posibilidad, estimó que el ex mandatario “debe tener información” para hacer una aseveración de ese tipo. Pero tanto el senador Rodolfo Terragno como el dirigente Ricardo López Murphy lo descartaron de plano. En tanto, el vicepresidente de Compromiso para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, manifestó, en diálogo con radio Cooperativa, que el ex presidente realizó “denuncias genéricas de una gran irresponsabilidad” y pidió que proporcione “nombre y apellido” de quienes urdirían esas maniobras.

Déjà vu

25 de agosto de 2020. Eduardo Duhalde asevera en un programa televisivo: “Es ridículo pensar que el año que viene va a haber elecciones. Tenemos un récord, la gente no lo sabe o se olvida: entre 1930 y 1983 hubo 14 dictaduras militares, presidentes militares. La Argentina se dirige hacia un escenario peor al del 2001. Esta es la presidencia más compleja que tuvimos”

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