Por Roberto Di Sandro
El Decano
70 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Por primera vez desde que es Presidente, Mauricio Macri visitará la provincia de Santa Cruz. Lo hará mañana, y viajará desde Villa La Angostura, donde se encuentra descansando actualmente, para verse "cara a cara" con la gobernadora local, Alicia Kirchner. Las relaciones entre ambos han sido en cierto momento bastante tensas, pero después, con el tiempo, llegaron a un punto de equilibrio. Los dos recorrerán una represa instalada en El Calafate y allí, dicen, "habrá un largo diálogo para hablar de muchas cosas". Posteriormente, el primer mandatario seguirá viaje hacia Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, otra zona de la Patagonia que no le es muy favorable. Su enfrentamiento con la gobernadora Rosana Bertone es tal que ésta no irá a recibirlo, por lo que deberá encargarse el vicegobernador, Juan Carlos Arcando.

Se temía en principio, por ciertas actitudes, la posibilidad de eventuales "escraches" durante ambas visitas, pero en la Casa Rosada se dijo que "no hay inquietud al respecto". Cabe indicar que Bertone en un primer momento estuvo aliada con el gobierno de Macri, pero luego se produjeron algunos desencuentros que rompieron de raíz la relación. En tanto, el jefe de Estado sigue de vacaciones en Villa La Angostura, interrumpiendo su descanso con entrevistas con diversos gobernadores. En los últimos días acudieron a verlo integrantes de Cambiemos, como los radicales Gerardo Morales y Alfredo Cornejo. También pasaron por allí el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y su vice, Diego Santilli. Todos le informaron en detalle de la situación imperante en el país y de las manifestaciones que se suceden sin solución de continuidad en la Capital y en el resto de la Nación, exigiendo que se terminen los incontrolables aumentos de la canasta familiar y de los servicios públicos.

Crece el malestar

Justamente, una de las grandes preocupaciones que llegaron hasta Villa La Angostura es el volumen que van tomando los reclamos de la gente. La calle se ha convertido en el centro de un solo grito: "Basta", en cuanto a seguir reduciendo la capacidad de consumo de los sectores asalariados. Se intensifican los ruidazos, las antorchas recorren esquinas de todas las ciudades y la tensión aumenta a cada paso. Por otra parte, ha llegado hasta las mismas barbas del gobierno la decisión de los gremios de realizar un paro general de actividades antes de terminar este mes o al principio del que viene. Hugo Moyano, uno de los sindicalistas más poderosos, anunció esa posibilidad hace algunas horas y, desde Villa La Angostura -según opinión de la gente de la Casa Rosada-, Macri está preparando respuestas que mucho tienen que ver con el propósito que remarcamos varias veces: darles audiencia a los diferentes núcleos que agrupan a los trabajadores. De allí las permanentes reuniones que se realizan en la Casa de Gobierno, encabezadas por uno de los hombres de más confianza del Presidente: Marcos Peña, el jefe de gabinete.

A poner la cara

A su regreso de las vacaciones, el Presidente ya tendrá preparado el itinerario para recorrer todo el país -o la mayor parte-, pasando, claro, por el Gran Buenos Aires. La campaña electoral acelera los tiempos y nadie quiere dejarse "deglutir" por el otro. El mandatario tiene ya determinados los discursos para cada provincia, aunque la estrategia actual no es muy buena que digamos para sumar votos. "Contactos, entrevistas y viajes", dicen los que están a su alrededor, además de una actitud que quiere mostrar en todos los aspectos: "Poner la cara". Después de su visita a Brasil del próximo miércoles -viajará directamente de Villa La Angostura a Brasilia-, el jefe de Estado se dedicará a "hablar con todos los sectores". Eso es lo que dicen, claro. Después, las diferentes alternativas que aparecen "son las que deciden", argumentan los que saben.

Breves y sabrosas

Versiones, rumores, trascendidos, realidades y las que no lo son se incluyen en este espacio. Pero esta es real: en su charla con el Presidente, el gobernador jujeño, Gerardo Morales, le advirtió que "en el norte la imagen de Macri bajó diez puntos porcentuales". De allí que se hablara de con qué estrategia encarar las elecciones que se avecinan. Hace algunos domingos en esta columna aludimos a la caída de la imagen presidencial que se observa, pero también destacamos que su consejero y evaluador, Jaime Durán Barba, aseguró que la primera vuelta será pareja y que en el balotaje ganará Macri. Por eso, apuntan en la Rosada, se hacen encuestas casi todos los días.

Otro tema: Rodríguez Larreta y Fernando de Andreis -secretario general de la Presidencia- inauguran la Plaza Perón. "El General sigue dando votos desde el más allá", replican desde el peronismo histórico. Lo dicen los que están en plenitud en el "Club del Cuarenta y Cinco". Siguiente cuestión: "Por favor, nada de rojo", confirman desde Brasil cuando hacen referencia al rechazo directo hacia ese color por parte del nuevo presidente, Jair Bolsonaro. Por eso ya se ha instruido a los sectores destinados a ceremonial y protocolo para que, cuando el mandatario del país hermano venga a la Argentina, quizás a mitad de año, traten de evitar que aparezca el color rojo. "¿Y qué harán con las alfombras de la explanada?". Por último: simplemente dijo "no", ante la pregunta de si "confirma o no su candidatura a presidente". El protagonista: Roberto Lavagna.

El informe

Es el que presentará en reunión general de gabinete el ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, por solicitud del Presidente. Macri quiere "un amplio y bien completo informe" sobre de qué manera puede aliviarse la situación de ciertos sectores ante la caída del consumo y la falta de productividad. Desde los lugares más reservados del gobierno se pudo saber que surgirán algunas medidas tendientes a mejorar los bolsillos de la gente y que se abrirían algunas compuertas, dentro de las posibilidades existentes, en lo que hace a los convenios salariales. Eso es lo que "tiran" ciertas fuentes consultadas. Nuestro deber es registrar todo. Por eso lo hacemos. Volvemos en siete días.