Tras tantos años de espera. Finalmente este lunes, más de 200 familiares de nuestros héroes caídos en las Islas Malvinas visitarán sus tumbas en el cementerio de Darwin y se cumplirá ese abrazo del alma tan esperado. Se trata de padres, hermanos, de los soldados allí enterrados y que fueron identificados el año pasado por el trabajo realizado por el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Allí, 214 familiares podrán esta mañana conocer y depositar una flor en las tumbas, que ya llevan los nombres de sus seres queridos que dieron la vida por su país en 1982, y que hasta hace unos días llevaban esa lápida que decía: “Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios”.

Este domingo a la noche, los familiares, que estaban alojados en un hotel del centro porteño, fueron despedidos por el propio canciller Jorge Faurie y por el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, este último acompañante en el vuelo que este lunes aterriza en las Islas.

Junto a los familiares también estará el ex capitán del ejército británico, Geoffrey Cardozo, quien comandó los enterramientos argentinos en Darwin al terminar la guerra, con 121 tumbas -de las 230-, no identificadas hasta este momento. El cementerio de Darwin se encuentra a unos 80 kilómetros de la base militar de Mount Pleasant, donde llegarán los aviones argentinos.

La ceremonia frente a las tumbas de nuestros héroes será alrededor de las 11 de la mañana, si así lo permite el duro clima de las Islas. La ceremonia religiosa estará a cargo de monseñor Enrique Seguí, arzobispo auxiliar de Buenos Aires, y participarán también los líderes religiosos de las Islas, del culto católico y protestante.

Los integrantes de la comitiva no podrán quedarse más tiempo en nuestras Islas, por lo que se estableció que deberán emprender el regreso a Buenos Aires aproximadamente a las 15 horas de este mismo lunes. El Comité Internacional de la Cruz Roja logró la identificación de 88 de las 121 tumbas de soldados caídos en Malvinas que permanecían sin nombre desde 1982.

A partir de allí, desde el gobierno se realizaron una serie de entrevistas individuales con los familiares para informarles el resultado de los análisis de ADN, un proceso que se extendió durante todo el mes de diciembre, y que culminó con la organización de un viaje a las Islas.