PANORAMA

Javier Milei reordena su tablero de cara al Presupuesto: match con el PRO, brake con el dialoguismo y crash con un peronismo

Con la economía en la dirección buscada pero con advertencias al empresariado, el Presidente ordena su arena política para el combate por los DNU y la ley de leyes, donde serán claves las jubilaciones. La batalla dará indicios de los aliados para la guerra que propone al kirchnerismo en las legislativas 2025. 

Por Florencia Golender.

 

Para el presidente, Javier Milei, la economía avanza de acuerdo al plan y sólo falta el resultado electoral en Estados Unidos para reforzarlo o tantear a China. Mientras eso se define, reordena su tablero político de cara al combate en el Congreso para sostener el poder de sus DNU y del Presupuesto. El match con el PRO, el brake con el dialoguismo y el crash con un peronismo son indicios de los aliados para la batalla que propone al kirchnerismo en las legislativas 2025.

Milei cerró la semana en Mar del Plata donde les pidió a los empresarios que salgan a jugar en el “terreno liso” que tendió con el dólar estable, la inflación encaminada al 2% mensual y “la baja del peso del Estado al sector privado en cerca de 13 puntos del PBI, porque hemos hecho el ajuste más grande de la historia”.

Su expectativa, tanto como la planteada también por su ministro de Economía, Luis Caputo, en el mismo escenario generado por el Coloquio de IDEA, es que los dueños del capital entiendan que “no habrá devaluación” del peso contra el dólar y que salgan del “escepticismo” e inviertan porque el momento “es ahora”.

Preocupa en Casa Rosada que a pesar de que el Presidente se cansa de dar muestras de que no teme pagar con su capital político el costo de avanzar con medidas impopulares, como el ajuste a jubilaciones y universidades, para defender el equilibrio fiscal, los empresarios no arriesguen lo propio tal cual concluye un informe de la consultora de Orlando J. Ferreres sobre el mes de agosto cuando la inversión bruta interna cayó 25,8% en términos interanuales.

Advierten que mientras los ejecutivos locales se deciden, "la Argentina va a un nivel de moneda más apreciada y se viene una tremenda oleada de dólares”. Esperan reforzar con mayor sustancia esa proyección con el resultado electoral en Estados Unidos, donde el republicano Donald Trump enfrentará a la demócrata Kamala Harris el 5 de noviembre. Por más exposiciones a nivel global sobre su alineamiento con los “valores occidentales”, hasta ahora Milei no obtuvo el apoyo financiero esperado desde el norte, FMI mediante.

El gobierno aguardará al final del verano y de los primeros cien días de Trump o Harris para ver si hay “un gesto” -como piden en Balcarce 50- con la Argentina. Si no llega, el plan es China. Milei resolverá en base a las primeras conversaciones con la renovada Casa Blanca los tiempos y términos de su viaje a la potencia asiática.

Si hay cumbre con su par Xi Jinping el mensaje será también para el empresariado argentino que, de no encontrar el optimismo necesario, podrían encontrarse con la fomentación de inversiones provenientes de China para donde ya evalúan beneficios en caso de reforzar gestos como el ya agradecido de la renovación del swap de monedas que dio aire en un momento financiero tenso para el gobierno, cuando el dólar blue llegó a $1.500.

El gobierno chino, además de continuar megaobras como las represas de Santa Cruz, tendidos ferroviarios y proyectos energéticos ya en proceso a ritmos diversos, “ha demostrado mucho interés en hacer negocios con la Argentina”, se encarga de difundir una importante fuente el entorno presidencial.

Vínculos y alianzas

Con la economía en el carril pretendido, en la Rosada no ocultan su enfoque en la estrategia parlamentaria, donde cada movimiento se mira con el prisma electoral. Falta un año para la renovación de la mitad del Congreso pero la necesidad de blindar los vetos forzaron el blanqueo de posicionamientos.

El más claro es la convivencia con el partido amarillo del expresidente Mauricio Macri que aportó los votos cruciales. También se evidenció la fuerte desazón con voces dialoguistas como la del diputado Miguel Ángel Pichetto que insistieron con las leyes vetadas; tanto como el coqueteo con el peronismo no alineado con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner que hizo lo suyo con ausencias y abstenciones.

Milei ya reveló que a largo plazo apostará a la clásica grieta con el kirchnerismo para acumular más bancas propias y aliados, en el corto tiene dos desafíos enormes en la Cámara de Diputados donde en la actualidad es minoría.

El primero por la Ley de Presupuesto 2025 cuya premisa es sostener el “déficit cero” y contempla más “motosierra” del gasto del Estado, por ejemplo, el fin de las moratorias jubilatorias o el congelamiento del bono para los haberes mínimos.

El segundo defender el poder de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Las bancadas dialoguistas buscarán junto a Unión por la Patria (UP) -donde confluyen el peronismo y/o kirchnerismo- reformarla para complicarle el recurso que tiene el Presidente para legislar sin pasar por el Congreso.

El mismo tándem de dialoguismo y UP impulsan una mayor distribución de la recaudación en el Presupuesto, traducida en compensación por el ajuste y mejora de las jubilaciones, de fondos para la educación y de recursos provinciales diversos.

El bloque que comanda Pichetto (Encuentro Federal) ya planteó al oficialismo donde encontrar “la plata”: eliminar exenciones fiscales como las del Poder Judicial en el pago de Ganancias o las de empresas electrónicas en Tierra del Fuego; revisar actualizaciones por inflación en algunas jefaturas del esquema del Poder Ejecutivo Nacional; recortar regímenes salariales especiales de la administración pública.

El “duro” discurso del diputado dialoguista contra el gobierno cuando rechazó el veto a universidades despertó la furia en Balcarce 50 donde descartan intentar ni un llamado y están en un momento de “brake” -freno, en inglés-. Pichetto supo cosechar elogios de Milei por su aporte a la Ley Bases pero esta semana recibió el trato de “ignorante en términos de economía”, de “incoherente, un tipo que siempre vivió del Estado".

Pichetto lo apuntó por ser “una empresa de demolición” y le preguntó si “lo que expresan con este plan económico es un ajuste al estilo Martínez de Hoz”. Antes de relacionar el modelo actual con el aplicado durante la última dictadura cívico militar que derivó en una grave crisis económica, el experimentado diputado sentenció que Milei “ganó pero perdió” con los vetos porque fue “contra estudiantes y jubilados” y “consolidó un partido de la minoría y ese escenario desalienta inversiones”.

La frialdad con dialoguistas es un gusto que la Rosada se puede dar mientras está en match, como le dicen las aplicaciones de citas cuando dos usuarios se gustan mutuamente, con Macri, a punto tal que esta semana nombró a una funcionaria de su riñón al mando de la Secretaría de Energía y se vienen algunos desembarcos más de los amarillos en posiciones de poder.

También se puede permitir el desprecio al sector que se propone como “el centro” del espectro político por el coqueteo sin eufemismos con gobernadores peronistas no kirchneristas cuyas terminales en el Congreso facilitaron -por voto a favor, ausencia o abstención- el reciente veto a universidades.

Milei cenará el próximo lunes con sus nuevos “crash” -otro término que se usa para definir atracción en las aplicaciones- en la Quinta de Olivos: Osvaldo Jaldo de Tucumán; Raúl Jalil de Catamarca; Gustavo Sáenz de Salta; y Hugo Passalacqua de Misiones. Los cuatro firmaron el Pacto de Mayo y se fotografiaron a comienzos de esta semana con Caputo en su despacho del Palacio de Hacienda.

En Mar del Plata, Caputo contó luego que “el otro día hablaba con gobernadores peronistas y me decían: 'no queremos saber nada con esta mujer', pero literal” -en referencia a Cristina Kirchner que casi al mismo tiempo formalizó su candidatura a la presidencia del Partido Justicialista (PJ)-. También reveló el Ministro otra frase en apoyo a Milei: “'este es un cambio, nosotros estamos más para estar con ustedes'".

Caputo compartió estas infidencias en su discurso ante empresarios, incluidos los del círculo rojo que hicieron cumbre en “La Feliz”. No recibió aplausos cuando describió el “programa robusto” ni cuando los convocó a que “crean y dejen el escepticismo” e inviertan más. Sí fue aplaudido, en cambio, cuando subrayó el fin del kirchnerismo porque hay “un fin de ciclo, no vuelven más y todo el mundo sabe que son una manga de delincuentes y unos burros”.

Apelar a la grieta sirvió para cautivar al público empresarial y lo mismo planifica el gobierno para las legislativas para el resto de la población: trabajadores, jubilados y estudiantes. Son los más afectados por el ajuste que, también ante los ejecutivos, Milei confesó concentrarlo en el primer trimestre de su gestión: “durante vacaciones para que la gente no se enterara tanto". Sólo podría jugarle en contra que, en espejo con los dialoguistas dispuestos a votar con el kirchnerismo para evitar recortes, ese electorado también esté dispuesto a saltar la grieta.

 

 

Esta nota habla de: