"La patria se está desangrando en Argentina"
La historia del padre Carlos Saracini, quien cantó "la patria no se vende" junto a los fieles durante una misa en la parroquia de la Santa Cruz. Según sus propias palabras, es un cura que "sangra con la Patria".
El padre Carlos Saracini cantó, junto a los fieles, "la patria no se vende" en plena misa en la parroquia de la Santa Cruz, donde fue párroco durante veinte años. Vino de Uruguay, donde está al frente de la iglesia Santa Gema de Montevideo. Aquí celebró una misa en homenaje a Nora Cortiñas. Según sus propias palabras, es un cura que "sangra con la Patria".
-Usted sabe hacer lío, podría dictar un seminario con el tema.
-Estábamos honrando la vida de Norita Cortiñas en una misa. Ella ha venido a nuestra casa desde los tiempos de la dictadura. Era un homenaje a ella. Tal vez la gente no sepa que les estoy hablando de la iglesia Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal. En el otoño del 77 empezaron a reunirse en esa casa. Venían de la mano de Adolfo Pérez Esquivel. El 8 de diciembre de ese año fueron detenidas y desaparecidas 12 personas en la fiesta de la Inmaculada Concepción. Entre ellas estaban las tres Madres fundadoras, Azucena, Esther y otros más, de los cuales cinco fueron recuperados sus cuerpos y están enterrados en nuestra iglesia. Ahí hay un espacio verde, donde se los sepultó y ese es el espacio de la memoria. En ese contexto, el de la vida, hicimos la ceremonia. También estaba Adolfo Pérez Esquivel, porque esta también es su casa y su hijo había fallecido el mismo día que Norita. En la primera parte de la misa los recordamos a ellos, su legado. Luego leímos el Evangelio, la Eucaristía y después de eso, en el ofertorio, hacemos un gesto: a la Virgen embarazada siempre le ponemos un pañuelo blanco. Siempre lo hacía Norita y esta vez le tocó a Adolfo. Después nombramos las causas de Norita. Hasta que dije "son testigos de que la Patria no se vende" y ahí nomás empezamos a corear la consigna. Esto es parte del ofertorio, porque es la Patria la que se está desangrando en este país. Esto es parte de la memoria.
-Padre Carlos, me pregunto por qué otros curas no siguen este ejemplo...
-Y sí, es cuestión de ser creativos. El arzobispo de Buenos Aires (Jorge García Cuerva) mandó un gesto desde la Catedral.
-En años de coberturas periodísticas, no tengo memoria de que esto sea algo que suceda habitualmente.
-No soy yo, Carlos, es la comunidad de los pasionistas, la de la Santa Cruz, que se extiende en un espacio de memoria. Por ejemplo, el templo es neogótico, donde nosotros pusimos el altar en el medio y los bancos están girados hacia el mismo lugar en forma de abrazo. Acá estuve veinte años como párroco. La intención era volver a Jesús. De eso se trata. El papa Francisco, a nivel profético, genera otras dinámicas, otras lógicas, es un ejemplo a seguir. Yo me siento muy confirmado y alentado por él.
-¿Estuvieron juntos?
-Sí, claro. Compartí veinte años con él cuando era obispo. Desde el 2005 al 2013 profundizamos mucho la relación porque una de las Madres fundadoras era amiga de él. Francisco tuvo una actitud más que valiosa que fue enterrar los restos de las Madres aquí. Tuve que pedirle permiso a él, que era arzobispo, para poder hacerlo. Él me atendió muy bien. Cada vez que le pedí una mano no falló nunca. En 2015 nos encontramos en Roma, fue algo milagroso. Hermoso.
-¿Cuál es el aporte de la Iglesia en este tiempo?
-La fraternidad.

