ENVIADO ESPECIAL

Lo que la televisión no mostró: el detrás de escena del debate presidencial

Más de 400 dirigentes del arco político de todo el país se hicieron presentes en el Forum de Santiago del Estero. Mirá los detalles.

ENVIADO ESPECIAL. En un auditorio colmado por más de 400 personas y con la presencia de gran parte del arco político argentino, se llevó adelante este domingo el primer debate presidencial del 2023. Sin grandes sobresaltos, con chicanas pero sin gritos, Myriam Bregman, Sergio Massa, Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y Javier Milei estuvieron cara a cara en el Forum de Santiago del Estero.

Ninguno de los candidatos se arriesgó demasiado. La posibilidad de usar el botón rojo para un derecho a réplica le puso picante a ese tramo de la transmisión, que fue un éxito en la televisión. Obtuvo picos de 39 puntos de rating y sin tener en cuenta las visualizaciones por streaming.

El forum de Santiago del Estero, escenario del debate presidencial. (Rubén Paredes/Crónica)
El forum de Santiago del Estero, escenario del debate presidencial. (Rubén Paredes/Crónica)
Lo que no se vio en la TV del debate presidencial y el balance de los candidatos

Entre los invitados, que charlaron en los pasillos del lugar, hubo consenso en que Bregman fue quien se mostró con mayor soltura y solidez. Acusar al libertario de ser un "gatito mimoso" fue uno de los pasajes de mayor impacto en toda la noche.

Además, los presentes ponderaron la actuación de Schiaretti, aunque cuestionaron que se enfocó demasiado en hablar de Córdoba. "Parecía candidato a gobernador", analizó un dirigente de JxC presente en el salón.

El ministro de Economía fue sin dudas el blanco de las críticas de los otros cuatro presidenciables en el primer tramo, donde le achacaron la crisis, la inflación y la suba del dólar. Los opositores aprovecharon el momento para usar las réplicas y soltar críticas. Sin embargo, desde su equipo se fueron “conformes” con su desempeño y sostuvieron que el exintendente de Tigre se mostró sólido. “El balance fue positivo”, comentaron y remarcaron que pudo contar cuál es su idea de Gobierno.

El libertario se mostró siempre en modo triunfal, sonrió y no miró en ningún momento a sus contrincantes. Fue siempre el primero en volver a ocupar su atril al regreso de los intervalos.

Bullrich, por su parte, luchó durante el debate con la gripe que le afectó la voz. Estuvo afónica y eso fue charlado por dirigentes de Juntos por el Cambio durante el breve receso de la tanda publicitaria. “La veo bien a Patricia, pero está mal de la garganta. Estuvo tomando pastillas”, comentó un “halcón” del PRO, presente en la velada. Por eso, la exministra de Seguridad tomó agua durante todo el debate.

 

 

Los aspirantes presidenciales salieron apenas unos minutos antes del inicio de la transmisión televisiva. Ingresaron al salón con sus “machetes”, que los acompañaron durante las dos horas de debate.

Massa y Milei fueron quienes más importancia le dieron. Ambos usaron mucho la lapicera y repasaron las notas a lo largo del evento. En cambio, Schiaretti hizo todo lo contrario. En ningún momento de la noche tocó sus anotaciones y miró directo al público a lo largo de toda la transmisión. No fue en lo único en lo que fue un “distinto”. A diferencia de sus competidores, que tomaron agua, el cordobés tomó gaseosa. Además, fue el único en sentarse, aunque solo unos minutos, en la banqueta que acompañaba el atril. El resto se mantuvo de pie en todo momento.

Los protagonistas no se salieron del libreto y cumpleron con lo que habían acordado con la Cámara Nacional Electoral. La única “anomalía” fue el picante cruce luego del pedido de Massa para que Milei pidiera perdón al papa Francisco.

 

 

Fuerte operativo de seguridad en Santiago del Estero en la previa del debate. (Rubén Paredes/Crónica)
Fuerte operativo de seguridad en Santiago del Estero en la previa del debate. (Rubén Paredes/Crónica)
Debate presidencial: el particular momento de la noche que rompió la grieta 

Durante la tanda publicitaria, oficialistas y opositores, políticos y periodistas, liberales y de izquierda, todos se aunaron para comer unos sandwichitos de jamón y queso o tomar un café, un vaso de agua o de gaseosa.

La comida mató la grieta, al menos por un rato. Ese espacio permitió charlas entre ministros y referentes opositores, en medio de un ambiente distendido. 

En líneas generales, el público respetó el pedido de la organización de mantener silencio a lo largo de la transmisión. Se escucharon risas por la repetitiva cantidad de solicitudes de respuesta que pidieron los candidatos y no mucho más. Bregman generó carcajadas con lo del "gatito mimoso" o cuando le preguntó a Milei si su definición sobre el comunismo se la había dictado “Mauricio Macri o El Rincón del vago”.

Sin embargo, el momento que más comentarios despertó fue cuando Bregman calificó a Milei como “gatito mimoso”, algo que también le sacó una sonrisa al candidato libertario, que fue sin dudas quien más utilizó la risa como un recurso para “sobrar” a sus contrincantes.

Milei, que sabía de antemano que iba a ser el centro de los ataques, respondía con risas cada vez que lo mencionaban. Lo hizo varias veces contra Patricia Bullrich, como cuando ella lo cuestionó por su propuesta de cerrar el Banco Central o cuando mencionó a Carlos Melconián como su referente en materia económica.

Al finalizar el debate, los invitados presentes se acercaron a charlar con los medios y dieron su opinión sobre el desempeño de los aspirantes.

El próximo domingo se llevará adelante el segundo debate, que tendrá sede en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Esta nota habla de: