Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Semana récord de la cotización del dólar estadounidense. Inflación por las nubes, ya proyectada al 44 por ciento anual para 2018. El gobierno nacional decidió dar un mensaje y escuchar a la gente en una de sus semanas de gestión más complicadas, acechado por los precios sin control y esperando la llegada de más plata del Fondo Monetario Internacional ( FMI), además de que el peronismo acepte aprobar el Presupuesto.

Macri quiso dar una imagen de fortaleza hacia adentro, por lo que ayer salió a encabezar otro de los ya clásicos timbreos de Cambiemos, que también sirven para que se encuentren en las calles militantes del PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica. Necesita a sus socios políticos de aliados más que nunca, cuando se avecinan importantes batallas legislativas -como el ya mencionado Presupuesto- y, más importante aún, las elecciones del año próximo.

En épocas de comicios, el PRO suele recordar con mayor claridad a sus aliados -a los que en otros momentos parece olvidar- ya que, particularmente el radicalismo, tiene territorio y maneja muchas intendencias, claves para “militar” la campaña.

El timbreo fue uno de los intentos que hizo el Presidente para estrechar sus propias filas, y esta movida ya se había iniciado con una reunión de gabinete ampliado en el CCK y un video motivacional que Macri colgó en las redes sociales.

El Presidente visitó la localidad bonaerense de San Miguel, en el oeste del conurbano, junto a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y luego pasó el sábado en su quinta familiar de Los Abrojos, ubicada en el partido de Malvinas Argentinas.

A las calles

Los timbreos contaron con la participación de la mayoría de los ministros del ahora acotado gabinete nacional. Carolina Stanley, de Desarrollo Social, estuvo en José C. Paz. La titular de Seguridad, Patricia Bullrich, se mostró por Avellaneda, mientras que el ministro de Justicia, Germán Garavano, escuchó a los vecinos de Tigre, entre otros destinos que visitaron los funcionarios. En Villa Allende estuvo visitando viviendas el titular del Interbloque de Cambiemos en Diputados, el radical Mario Negri, uno de los hombres que puso paños fríos en las calientes semanas pasadas.

Es que cuando se reformó el gabinete, y se habló del desembarco de varios radicales en el equipo de gobierno, Elisa Carrió puso el grito en el cielo y se generó una crisis dentro de la coalición que aun persiste.

Esta crisis podría profundizarse si se agravan los problemas económicos. De hecho, algunos radicales ya comienzan a plantear por lo bajo la necesidad de que sea alguien de la UCR quien encabece la fórmula presidencial de Cambiemos en 2019.

Esto no aparece hoy como probable, pero lo cierto es que Macri deberá disciplinar a sus socios electorales, tras los chisporroteos entre el radicalismo y la Coalición Cívica, el partido de Lilita Carrió.

Carrió provocó al radicalismo en varias ocasiones en los últimos meses. Hace poco dijo que los manejaba “desde afuera” y más recientemente indicó que lo ocurrido en 2001 fue un “golpe” y que detrás estaban Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde. Para las elecciones falta un año. Demasiado tiempo para que haya más episodios como ése.