Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Bolsillos vacíos

Falta menos de un mes para que Alberto Fernández se siente en el sillón del poder. Mientras tanto se ven todo tipo de reuniones, declaraciones y críticas, de un lado y del otro, y un verdadero clima de gravedad que embarga a la gente. ¿Debido a qué? Pues bien. Mucha “franela” de palabras y el bolsillo, escuálido. Ya no es que no se llega a fin de mes. Ahora, ni siquiera el gobierno puede controlar precios ni en lo más mínimo.

Mauricio Macri, derrotado en su deseo de ser reelegido, se envalentonó con el 40% de su producción en las urnas. Se lo ve muy sonriente caminando por los verdes jardines de Olivos y recibe allí a todo el mundo. En tanto, no hay gestión en las jornadas que faltan para que se vaya. La transición no se nota todavía.

Los que representan al dúo FF -Alberto y Cristina- esperan el momento del encuentro. Del lado oficial, Macri, con sus asesores -poca presencia de Jaime Durán Barba para opinar- no se decide a dar la fecha para la entrevista de los trascendentes grupos. Claro. Así nacen todo tipo de rumores y versiones. Ejemplo: hay un decreto -comentan- que el Presidente está preparando donde señala detalles “propios” sobre sus realizaciones en los cuatro años en la Casa Rosada. Significa que no quiere ningún encuentro con Alberto. De pronto se dice que “hablaron por teléfono millones de veces”. Nadie contesta. Ni se afirma ni se desmiente esa versión. Otro trascendido: dentro de pocos días, “Macri y Fernández tendrán un mano a mano”. Hasta señalan la posibilidad de un encuentro en algún lugar de la costa atlántica.

Mientras tanto, las delegaciones que llegan de países que tienen comercio con la Argentina hablan mucho más con Alberto que con Macri. Sin embargo, una delegación del presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió con Macri en Olivos y después se fue a almorzar con el mandatario “populista” -así le dicen- Fernández. Los llevó el embajador Edward Prado y estaba presente el máximo guía de ese grupo, Stephen Scalise, el jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. Responden al polémico jefe de Estado de la Unión y quieren una rápida solución con la Argentina respecto de los problemas existentes.

En ambas reuniones les dijeron al que se va y al que asume que “ayudaremos y lo hará el Fondo Monetario Internacional”, y agregaron la contundente frase: “Pónganse de acuerdo”. También se acercaron a Sergio Massa y a un ex embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Argüello, quien volvería a ocupar esa gran misión.

En tanto ocurre todo esto, la calle grita y nadie le responde. Lea y le detallamos todo lo que estamos viendo y escuchando en los pisos oficiales.

“Intervenga, Presidente”

Una delegación de mujeres y hombres que se acercó el otro día a las cercanías de la Casa Rosada traía un cartel chiquito que decía: “Intervenga, Presidente”. Solo eso.

Algunos peatones que cruzaban la Plaza de Mayo se aproximaron y escucharon estas súplicas: “¡¿Qué espera para intervenir, Presidente?! No podemos comprar los medicamentos. Aumentan todos los días”. Al clamor se sumó el que no cobra hace dos meses sus haberes “porque la cooperativa que teníamos se cerró”. Trescientos trabajadores en la calle.

El grito llegó hasta las mismas puertas del despacho presidencial y allí un ministro que dice representar a la producción, Dante Sica, le expresó al Presidente “la necesidad de tomar medidas ya”. Se sumó la dama que trata de defender a los que se quedaron en la calle, Carolina Stanley. Respuesta cero.

Mirar “de reojo”

En el ámbito gubernamental siguen armando los “ejercicios” de oposición. El PRO, con ese 40%, busca el equilibrio ante el triunfo del peronismo, base de la victoria del 27 de octubre. Están formando equipo para respaldar la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Este quiere hacerlo por su cuenta.

En tanto, la dama que perdió por una diferencia abismal la provincia de Buenos Aires quiere aglutinarse con el jefe de Gobierno de la ciudad y buscar una presencia mayor dentro de cuatro años. En definitiva, todo esto se hace en encuentros permanentes en la Rosada. Macri se siente el jefe máximo a raíz de esta levantada que tuvo en los últimos comicios, donde cayó derrotado. Por eso, signamos que el otro día, cuando Fernández llegó a la CGT, todos los televisores de los despachos vecinos al presidencial estaban encendidos.

Tanto en Olivos como en Balcarce 50, Macri y su gente miraron “de reojo” la reacción de los dirigentes gremiales. Estaban todos. Se congelaron cuando Fernández dijo que los trabajadores “integrarán el gobierno”. Se escuchó a alguien, un poco alejado de lugares televisivos, apreciar: “Se nota una brisa leve que ingresa a la Casa de los Trabajadores y trae al peronismo histórico”. Esto después se difundió a todos los vientos en el edificio del trabajador. “Vuelve el peronismo de doctrina, pero agiornado”.

Los dirigentes que estuvieron alejados del escenario central lograron olfatear que la gran unidad se realizó bajo dos emblemas máximos del pueblo trabajador: los cuadros de Perón y Evita. El clima fue “todo peronista”, se rescató, y en la Casa Rosada los que vieron el momento coincidieron. Sin duda, el resplandor de “la columna vertebral del peronismo, el movimiento obrero”, comenzaba a mostrarse nuevamente y la Marcha Peronista que cerró la presencia del nuevo Presidente en la CGT dio motivo a instantes sumamente sensibles. Algo que se notó: faltaron algunas piezas del kirchnerismo.

Y ahora qué

El 10 de diciembre el Presidente deberá entregar el bastón de mando a su ganador. Como señalamos, todavía no se acomodan para saber cómo será la transición.

En tanto, el cronista que vive en la Casa Rosada insiste en preguntar diariamente acerca de la actividad presidencial, porque esa es su tarea. Siempre aparece como punto uno la reunión de gabinete. Después hablan dos ministros y las medidas para aliviar a la población no aparecen por ningún lado. En la semana que inicia mañana, Macri tendría anotada en su agenda una visita al interior. Quiere seguir haciendo “campaña electoral”, pero esta vez para dentro de cuatro años. Todo eso si es que todavía comanda al PRO.

A mediados de semana habría fijado un encuentro con empresarios de diferentes sectores industriales y el viernes, ya lo tiene definido, se va a Mar del Plata a gozar del descanso de un largo fin de semana. Sin embargo, sigue recibiendo algún dato de quienes pueden reemplazar a todo el elenco gubernamental que el 10 del último mes del año dará las hurras y se irá.

Por ejemplo, se sumó a la posibilidad de ejercer la Secretaría General de la Presidencia el que fuera embajador en el Vaticano durante el gobierno anterior, Eduardo Valdés, hombre muy respetado por su gestión y sus apreciaciones diarias cuando se las requieren. A lo largo de los años que tiene uno aquí adentro ha conocido muchos rostros que ya han pasado y algunos que, sin ocupar cargos, desfilaron y siguen desfilando por diferentes cuestiones. En el quehacer informativo, creemos, habrá amplia libertad de movimiento y se podrá conversar con quien corresponda, siempre dentro de la mayor prolijidad y el respeto propios de los códigos esenciales para el trabajo periodístico y el que debe surgir de un funcionario. La tarea del cronista acreditado es sumamente importante para que el público conozca la acción gubernamental, y para ello el respeto mutuo es fundamental.

En la actualidad, el lugar de vocero de Fernández lo ocupa alguien poco conocido, pero que tiene contacto con la prensa en general y atiende de inmediato cualquier requerimiento: Juan Pablo Biondi. Estos nombramientos están girando en derredor del flamante Presidente.

En resumen: se espera con esperanza la asunción del nuevo gobierno. Ya está en agenda el Pacto Social o Consejo Político, Económico y Social donde todos se sentarán a la mesa para resolver lo que venga. Y una frase se repite en estos últimos tiempos constantemente y tiene un valor incalculable: “Esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”. Lo decía alguien que fue uno de los grandes líderes de la historia argentina y más allá de sus fronteras: Juan Domingo Perón. Alberto Fernández la tiene remarcada no solo en su agenda, sino en su mente.

Intimidades se despide hasta dentro de siete días, pero el sábado a las 21.30, como es habitual, estaremos en las pantallas de Crónica HD. Y a no perder la fe.