Mucho más que una renovación de bancas: ¿Qué definen estas elecciones legislativas en Buenos Aires?
El resultado de las elecciones legislativas bonaerenses tendrá una enorme repercusión a nivel nacional más allá de la renovación de bancas en el Senado provincial y la Cámara de Diputados, y será una primera medición para ver la fuerza de cada partido político de cara a los comicios nacionales de octubre.
Las elecciones legislativas en Buenos Aires de este domingo definirán 23 bancas en el Senado provincial, 46 en la Cámara de Diputados y de la mitad de los concejos deliberantes en los 135 partidos bonaerenses. Sin embargo, el resultado derivará en un significado político que excederá por mucho esos números.
Las profundas diferencias ideológicas, la virulencia de la campaña, las apuestas personales en las internas de cada partido y los realineamientos que podrían producirse en las próximas semanas les otorgan una trascendencia por fuera de lo común a estos comicios de renovación legislativa.
La decisión del gobernador Axel Kicillof de desdoblar el llamado a votar, algo infrecuente en la provincia de Buenos Aires, más la decisión del gobierno libertario de polarizar con el peronismo, hizo que la elección se nacionalizara sin esperar a la cita del 26 de octubre, cuando se definirá la renovación del Congreso. La Libertad Avanza decidió que se había anticipado la oportunidad de "poner el último clavo en el cajón del kirchnerismo", como le gusta decir al presidente Javier Milei.
El Presidente no solo buscó tensionar la relación con el principal partido opositor, sino que decidió aplicar el "purismo" a la hora de conformar su menú. Puso de rodillas al PRO, poniendo como pergamino su triunfo de mayo en los comicios porteños; lo absorbió, vistiendo de violeta a sus principales dirigentes, y le dejó unos pocos casilleros en las listas para que los amarillos de paladar negro se repartieran como premio consuelo. La denominación oficial de Alianza La Libertad Avanza, sin una sílaba que haga recordar al macrismo, es una muestra.
Algo parecido pasó hacia el interior de ese espacio, con la imposición casi absoluta de la voluntad de Karina Milei. La titular del partido a nivel nacional le dio poder omnímodo a su protegido Sebastián Pareja para el armado de las listas y dejó fuera a Las Fuerzas del Cielo, la corriente interna que responde a Santiago Caputo. El saldo de la pelea por lugares en las listas dejó resquemores, como mostró la discusión de los últimos días entre el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el influencer conocido como El Gordo Dan.
La obsesión por nacionalizar la compulsa a toda costa, sin embargo, demostró ser un arma de doble filo cuando al gobierno le surgieron algunos temas sensibles, tanto en lo político como en lo económico. Así entraron a jugar factores como la pérdida de apoyo de mandatarios provinciales, el ajuste a jubilados y otros sectores vulnerables, la revelación de posibles coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, el descontento por el techo a las paritarias y los ruidos de la economía, entre otras cuestiones. La estrategia oficial incluyó todos esos elementos en una mera elección provincial.
Ese giro le vino muy bien al panperonismo, que con esfuerzo logró una precaria unión en torno al lema Fuerza Patria. La apuesta por el desdoblamiento que hizo Kicillof le costó muchas críticas desde el kirchnerismo más duro, que temía que el gobierno nacional apuntara a algunos puntos débiles de la gestión provincial, como la inseguridad.
Sucedió todo lo contrario: el escenario se tensó tanto que lo que hoy estará en juego son las políticas que lleva adelante Milei y su equipo, justo lo que Cristina Kirchner quería confrontar en octubre.
Kicillof también se juega un desafío personal: consolidarse en un lugar presidenciable para 2027, luego de haber impuesto dos decisiones estratégicas como el desdoblamiento y los cabezas de lista en las dos principales secciones electorales.
Allí puso a dos personas de su núcleo principal de colaboradores: en la Tercera, la madre de todas las batallas, a su vice Verónica Magario; y en la Primera a Gabriel Katopodis, el ministro que busca impulsar la obra pública paralizada casi por completo por el dogma libertario. Un resultado positivo también le daría proyección a su Movimiento Derecho al Futuro, la línea interna que con apoyo de varios intendentes del conurbano busca reconfigurar el equilibrio interno en el seno del justicialismo.

