El Jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, timbreó el pasado viernes junto a Gladys González, en Avellaneda, uno de los distritos del Gran Buenos Aires que Cambiemos aspira a arrebatarle al peronismo en 2019.

En el Municipio, conducido por Jorge Ferraresi, la presencia de Peña en Wilde, fue interpretada como una clara señal política de que la Casa Rosada tiene a la senadora nacional como su preferida para competir en ese territorio.

 

González, de extremo perfil bajo, retomó desde inicios de este año una intensa agenda territorial en Avellaneda -donde fue candidata en 2015 y perdió justamente contra Ferraresi-, que se había visto alterada por su candidatura a senadora nacional por la Provincia de Buenos Aires el año pasado.

En el entorno de la legisladora sostienen que "ella siempre sostuvo su presencia y su deseo de ser intendente de Avellaneda; de hecho el año pasado en el marco de la campaña nacional tuvo muchísimas actividades de agenda en el Distrito".

 

Mientras tanto, cerca de la gobernación bonaerense, se ocupan de remarcar en cada oportunidad que tienen, que "Gladys es nuestra candidata en Avellaneda, tiene una gran relación con Maria Eugenia (Vidal) y comparten muchos valores, por eso también fue nuestra candidata senadora el año pasado".

Sin ir más lejos, en pleno conflicto docente provincial, la senadora recorrió colegios del Distrito con Gabriel Sánchez Zinny, ministro de educación provincial, y también con Esteban Bullrich, ex titular de esa cartera a nivel nacional y actual compañero de bancada de González.


Más allá de los esfuerzos de un cierto sector de un sector de la UCR por buscar una PASO entre González y otro candidato radical, en Cambiemos dan a la senadora como "una figura que reúne consenso absoluto más allá de las fronteras del PRO, porque tiene una buena relación con (Elisa) Carrió y con varios sectores del radicalismo",  las otras dos fuerzas que integran la coalición gobernante.