Por Pablo Manuel

Rudy Ulloa tiene claro que, después de 10 años, ya es hora de empezar a contar su experiencia al lado de uno de los hombres más influyentes de la historia moderna argentina. “Tengo anécdotas hermosas, pero por algo me las regaló a mí”, sostuvo con un dejo de egoísmo. Luego de un instante en silencio, señaló: “Pero ya las voy a empezar a contar”.

Kirchner el intendente, el gobernador, el presidente. Ulloa lo conoce antes de todos esos “títulos”. Conoce al militante, al jefe, al dirigente, al amigo. “Se extraña como persona, como ser humano, lo extraño como cualquier argentino bien nacido”, resumió a una década de la partida del santacruceño que llegó a la Casa Rosada. 

En una entrevista exclusiva con La Opinión Austral, (donde se puede leer el reportaje completo) narró los primeros pasos del mito; de ese dirigente que volvió a Río Gallegos como abogado; que como un designio del destino, siempre tuvo que pelear contra la adversidad; que no descansó un minuto; amado y odiado. Néstor Carlos Kirchner, por Rudy Fernando Ulloa Igor. 

Rudy Ulloa dialogó en exclusiva con La Opinión Austral. (Foto: La Opinión Austral)

“Se creía irrompible”

Mucho se ha escrito y dicho sobre qué tipo de país anhelaba el expresidente. Según la visión de su amigo y confidente, “Néstor dejó la vida pensando en que se podían cambiar las cosas (...). Él vivía para la política. Estaba totalmente convencido. Se levantaba y se acostaba hablando de política. Siempre estaba pendiente de algo que faltaba y siempre iba a faltar algo. Lo peor de todo es que no tenía problemas chicos, parecía que todos eran grandes, eso en algún momento te va afectando. Pero, además, nunca demostró ninguna debilidad. Nunca lo ibas a escuchar decir que le dolía esto o aquello. Podía partírsele la cabeza, pero no te lo iba a decir; era un concepto de vida que tenía”. Pero había algo que sí lo afectaba: “La muerte lo desacomodaba”, dijo en referencia a lo que pasó con el militante Mariano Ferreyra, que fue asesinado una semana antes de su propio fallecimiento.

Ulloa hizo una pausa y reflexionó en voz alta: “Yo, teniendo medios de comunicación, nunca hice un reportaje, y ahora me encuentro detrás de un grabador y una cámara porque creo que es necesario, más con este año que cumplimos 10 años de la desaparición física de nuestro compañero y amigo Néstor Carlos Kirchner, que fue un hombre que marcó y nos invitó a soñar y nos demostró que se podía hacer posible. De hecho lo hizo él, pensó en todos, en nosotros, en el país, evidentemente en lo que no pensó mucho fue en él, creía que era irrompible”. 

Pero además, para la concepción de aquellos que militan dentro del peronismo, “dejó el plano, como lo dejó en su momento Perón”, de cómo se tiene que hacer política. “Nosotros tenemos que seguir escuchando más a Cristina, escuchando a Máximo, que estoy convencido que es la síntesis de lo que viene. Tenemos que servir a la causa militando cada uno desde su lugar (…). Néstor tenía claro qué hacer, adónde quería llegar, por eso la gente lo seguía, no porque fuera Pablo Echarri (risas), le costaba todo cuatro veces más y elegía siempre el camino más difícil, que era con la gente”.

“Nosotros tenemos que seguir escuchando más a Cristina, escuchando a Máximo, que estoy convencido que es la síntesis de lo que viene".

También subrayó otro aspecto: “Él decía que hacer obras eran amores. Para él eso era la política, hacer cosas y transformar la realidad, si no vas a hacer nada, no vas a transformar nada, correte. Por eso necesitamos gente comprometida y eso se hace con militancia política territorial, pero también la discusión política. Hoy se ha institucionalizado la política; chicos, un dirigente político puede ser el que barre, el portero, es el que más formado está”. 

Y sin soberbia, Ulloa remarcó: “A nosotros no nos contó nadie esto, lo vivimos. Lo digo sin soberbia: Yo puedo decir que fue mi amigo, mi compañero, mi dirigente, mi ídolo, fue mi todo Néstor Carlos Kirchner. Empezó en el ‘74, cuando mi mamá me llevó a escuchar a la unidad básica a un flaco alto, pelo largo, unos anteojos que no hacían juego con nada. Y ‘miércoles’, al hombre había que escucharlo, era distinto. Mi mamá me decía: ‘Tenés que escucharlo, es de la Juventud Peronista, viene de Buenos Aires’. Imaginate, en esa época donde vivíamos era el barrio chileno, después fue del Carmen”.

Y con una tristeza que aún se le nota, resaltó algo que muchos saben, pero por boca de otros: “Yo puedo decir que a mi amigo, compañero del alma, de la vida, lo acompañé hasta la muerte, porque yo estaba en El Calafate cuando lamentablemente ese 27 de octubre se nos fue; colaboré con vestirlo”. Empezaron los preparativos. Rudy le pidió a Cuca, la mujer de confianza de la casa, que le trajera la camisa a cuadrillé celeste y blanca. Estaba planchada y doblada. “Le puse la camisa que le gustaba usar para los asados y los amigos. Me atreví a cambiarle y ponerle la camisa que le gustaba. Y con esa se fue, con esa hasta hoy”.

"Lo digo sin soberbia: Yo puedo decir que fue mi amigo, mi compañero, mi dirigente, mi ídolo, fue mi todo Néstor Carlos Kirchner".

Y sobre esas últimas horas, recordó: “Habíamos cenado la noche anterior y yo me fui a dormir a un departamento que tengo en Calafate y a las 08, 08:30 me llaman que lo llevaban al hospital. Él estaba bien, la noche anterior se paró y nos mostraba cómo estaba, más flaco, en forma. Y me decía, no hagas gimnasia a la noche, hacé a la mañana. Y me dice: ‘Mañana venite a las once’, porque siempre te quería enganchar con algo. Me dijo: ‘Así miramos los diarios y te comento algunas cosas’. Esa fue la última charla. Yo hablo desde ahí, por ahí no soy objetivo porque el sentimiento me traiciona. ¿Qué voy a decir yo de Néstor? Nunca pude llenar su ausencia”, dice y hace una pausa: “Esa mañana me morí yo también, en todo sentido”. 

Y rememoró lo que seguramente marcó su vida para siempre: “Cuando me preguntó: ‘¿Vos también te vas?’, el día de la bomba y yo le dije que me quedaba, yo me quedé en serio, el que se fue fue él. Me debe faltar poco para que me mande a buscar, ojalá, si todavía no me mandó a buscar, no me necesitará”, afirma. Y respecto a si va al cementerio a verlo, responde: “Voy, pero yo estoy seguro de que Néstor no hubiera querido eso”, comenta sobre el mausoleo donde se encuentra. “No trabajó ni militó para eso. Él hubiera sido feliz si estaba al lado de ‘Cacho’ Vázquez, de ‘Bombón’ Mercado, de Mario Vidal, de ‘Chela’ Gay. Ahí lo pusieron preso y esto que digo me ha costado disgustos, pero conociendo a mi amigo, él no era eso. Pero, bueno, entiendo por qué lo hicieron, es emblemático, vienen los compañeros de todo el país a verlo; eso lo entiendo, pero a nivel personal, estoy seguro que le hubiera gustado otra cosa”. 

Y con orgullo y un dejo de amargura, Rudy Ulloa Igor pareció elegir las palabras para dar un mensaje final, uno que le duele, pero que entiende debe decir luego de 10 años: “Se extraña como persona, como ser humano, lo extraño como cualquier argentino bien nacido que le llegó a su casa el resultado de las políticas que él fomentaba. Por eso nosotros, desde acá, decimos que la única forma de recordarlo es trabajar y comprometerse más”.

La nota completa, en el suplemento del Diario Crónica

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