Cambiemos tiró el achique

La idea del Gobierno es que la dirección nacional sea "puro PRO" hasta que pase la tormenta.

Por Florencia Golender
@flopa01

Para el oficialismo, nada más difícil que pelear la reelección en tiempos de recesión económica. Pero puede lograrlo, porque para la oposición pocos desafíos son tan complejos como buscar el triunfo nacional sin unidad. La semana que se va, la primera en mucho tiempo de calma para el dólar, puso en evidencia las internas que enfrenta Mauricio Macri ante medidas antipáticas como el cargo fijo del gas, así como también, lo lejos que están sus rivales de capitalizar en un líder consensuado la suma de sus esfuerzos por confrontar esas decisiones.

La inflación de septiembre parte de 5,5% para las consultoras privadas y alcanza el 7,7% de aumento. Esta semana se conocerá el número oficial que publica el Indec. Entre el alza del costo de vida y el freno a los salarios, no hay margen para resoluciones que dañen directamente el bolsillo de los trabajadores. Es la lectura que hizo rápidamente la oposición tras el anuncio del secretario de Energía, Javier Iguacel, sobre la compensación de los usuarios a las empresas de gas por la devaluación, y a la que le siguió pública y sorpresivamente el radicalismo.

"No comparto", dijo el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. También trazó el límite su correligionario radical y par mendocino, Alfredo Cornejo. La secuencia ocurrió en paralelo con el pedido de la ex presidenta y senadora por Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, de derogar la resolución. Enseguida, los bloques opositores plantearon una sesión especial para tratar el asunto. El fiscal Guillermo Marijuan denunció penalmente a Iguacel, que terminó la semana imputado por abuso de autoridad.

"Están transformando todo en un gran papelón", opinó el ex dialoguista Sergio Massa sobre la interna que hizo explotar la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, al pedir la renuncia del ministro de Justicia, Germán Garavano. Al parecer, el estilo políticamente irreverente de Lilita habría colmado la paciencia del Presidente, que esta vez no priorizó solucionar todo con una amigable foto.

La unidad que consagró a Cambiemos en 2015 cruje en las puertas de la recesión. Con menos opositores racionales y más enemigos de diferentes frentes, como el sindicalismo que ya negocia con el PJ y el kirchnerismo de camino a 2019, no sería el momento indicado para darse el lujo de enojarse con la volátil Carrió más allá de sus amenazas directas a Balcarce 50.

"No fuimos consultados", agregó Morales sobre el cargo fijo del gas que defendió técnicamente Iguacel el mismo día que Macri resumió: "Hay que pagar lo que vale". El pase de factura de la UCR por no participar de la mesa chica fue evidente. Para el miércoles, el gobierno anunciaba la marcha atrás.

Fue así como los socios que tanto aportan a la gobernabilidad se despegaron en la mala semana. No hay mucho espacio para nuevas malas noticias sobre el bolsillo de la clase media y baja, y a futuro, todas las proyecciones económicas indican que las habrá. Así lo confirmó el FMI con su Informe de Previsiones para la Argentina que presentó esta semana en la reunión de ministros del G20 que se llevó a cabo en Indonesia.

La oposición logró hacer frente a la medida, pero sigue perdiendo la oportunidad de convertir esos enfrentamientos en clara ganancia política de camino a 2019. ¿Quién fue la cara del límite al cargo fijo del gas? Nadie y todos. Ninguno de los que están o estarían en carrera se llevó el título del "gran salvador" de los usuarios y el gobierno se anotó otra muestra de humildad para gestionar. Sin unidad, para el macrismo es más fácil.

El rol de los pocos superministros del gabinete nacional y de los alfiles del Ejecutivo (ver al lado), se ha vuelto fundamental para aportar cimientos a la gestión macrista que tiró el achique en plena crisis política, se quedó con los PRO puros a la hora de tomar decisiones, y ahora espera que pase la tormenta con la ayuda del Fondo.

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