DIMISIÓN

Carlos Mahiques renunció a la sala que definirá la causa de la mansión vinculada a la AFA

Se trata de uno de los camaristas que debía definir qué juez se quedaba con la investigación que alcanza a Claudio "Chiqui" Tapia y Pablo Toviggino.

El camarista Carlos Mahiques renunció este lunes a la sala de la Cámara Federal de Casación Penal que debe definir qué juez se quedaba con la causa para determinar quiénes son los dueños de la mansión ubicada en la zona norte del Gran Buenos Aires vinculada al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, y al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino.

Mahiques había quedado en el centro de la polémica luego de que el diario La Nación denunciara que el camarista festejó su último cumpleaños en dicha quinta.

"Chiqui" Tapia y su mano derecha, Pablo Toviggino, están sospechados de ser los verdaderos dueños de la propiedad que figura a nombre de un monotributista y su madre jubilada.

Tras una apelación del fiscal Carlos Cearras, Mahiques debía resolver junto a sus colegas de sala, Daniel Petrone y Javier Carbajo, si la investigación por presunto lavado de activos quedaba en manos del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, como quieren los acusados, o vuelve al juez Marcelo Aguinsky, en Penal Económico.

Mahiques seguirá como magistrado en la Sala III de Casación donde ocupa un cargo permanente, pero decidió dejar la subrogancia en la Sala I, mediante un escrito que presentó ante el presidente de la Cámara, Diego Barroetaveña.

"Las circunstancias que motivan la sobredicha solicitud son de carácter estrictamente funcionales", indicó el magistrado, en una nota en la que aludió a sus tareas al frente de la Sala III de la Casación y la carga laboral por delante.

"En ese ámbito, la creciente cantidad de tareas jurisdiccionales muestra a la fecha un total de 332 procesos en trámite, de las cuales 135 están radicadas en Sala; 185 en las tres vocalías que la integran; y 61 impugnaciones y 14 recursos extraordinarios en la vocalía Nro. 7. A ello se suma la carga de trabajo que importa la gestión de dirección, control y administración en la Sala", añadió Mahiques, que consideró que la sobrecarga laboral "podría derivar en un perjuicio al normal desarrollo de la actividad del tribunal".

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