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Exaltación de la Cruz, el municipio donde sobra el papel caro

El hombre que protagonizó el testimonio más llamativo del Adornigate, tiene una mecánica comercial peculiar en su vínculo con la intendencia se ubica la propiedad del jefe de Gabinete.

Exaltación de la Cruz es un municipio pequeño, pero su actividad administrativa parece ser profusa. Al menos, está claro que gasta mucho papel. Por otro lado, Matías Tabar es el contratista que saltó a la fama por ser un "testigo estrella" en la causa que investiga el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, no es lo único que llama la atención sobre el afamado constructor cuando se investiga un poco más su desarrollo comercial.

Es que Tabar sería, a su vez, lo que podríamos llamar "un proveedor exitoso". Desde los pasillos del municipio de Exaltación de la Cruz, distintas fuentes advierten que en diferentes compras regulares de bienes para el funcionamiento diario de la gestión, los precios ofrecidos por Tabar están muy por arriba del mercado y, sin embargo, obtiene los contratos.

Entre 2024 y 2026, Tabar, le facturó a la Municipalidad de Exaltación de la Cruz, un monto cercano a los 250 millones de pesos, englobados en unas 80 facturas, es decir, habría sido proveedor en 80 requerimientos de insumos del mismo municipio, todos ellos, curiosamente, de resmas de papel.

Tal cantidad de resmas traducidas en el multimillonario valor al que el municipio opositor al gobierno nacional compró las mismas, pone la lupa sobre la gestión y sobre el proveedor. Desde 2019, este municipio bonaerense es controlado por el kirchnerismo, primero con Diego Nanni como intendente, y en la actualidad con un ex funcionario suyo, Luis Martín. Y a ambos, el contratista les vendió papel, no ladrillos.

No ha podido determinarse si el municipio imprime a lo loco, o saca una cantidad de fotocopias incontenible, o quien sabe qué hace con el papel; pero si parece, que el monto que Tabar cobra por cada resma es directamente salvaje. En todo caso estamos hablando de 80 facturas de más de tres millones de pesos en promedio por cada una, lo que equivale a unas 315 resmas a precio ordinario de mercado en cada oportunidad. Un conjunto de despropósitos.

Las fuentes consultadas dentro del Municipio, dicen con indignación, que en realidad la intendencia estaría pagando cada resma un 50% por encima del valor que cualquiera obtendría yendo a la librería del barrio, es decir entre 10 y 14 mil pesos la unidad.

Las facturas que la fuente mostró informalmente a este medio son claras y muestran una consecuencia permanente en la explotación de la proveeduría de papel Tabar: vendió resmas al municipio en 2024, en 2025 y existen facturas por resmas de papel que son de abril de 2026. Sin dudas, un proveedor exitoso.