Juliana Awada vs Fabiola Yañez: la cosificación de la primera dama

El deber cívico las puso sin querer de un lado y del otro de un cuadrilátero. ¿Quién tiene el poder para definir quién es la mejor?

Por Fedra Abagianos

@TrinityFlux

Oficialmente se le llama primera dama a la pareja mujer del presidente varón. Desde la reforma de 1994, según la Constitución Nacional, nada refiere a que el primer o la primera mandataria deba estar casado o casada. De hecho, en nuestra historia hemos tenido varios presidentes separados pero que han seguido juntos en convivencia con el fin de respetar una supuesta formalidad. 

En los estados europeos como Francia o Alemania no se habla de primera dama, sino más bien de consorte oficial, sea el marido o la esposa. Si bien la tradición,  que ha sido en la gran mayoría que los presidentes fueran varones,  han sido mujeres también quienes han ocupado el cargo de primera mandataria y en ese caso su esposo se ha convertido en el consorte.  Como fue el caso de Néstor Kirchner en Argentina cuando Cristina Fernández asumió en la gobernación. Pero cuando ese lugar de compañero le corresponde a una mujer, ¿Qué es lo que en realidad se ve?

Desde que se supo que Alberto Fernández es el nuevo presidente electo de los argentinos, comenzó a ponerse en juicio y en prejuicio la imagen de quien es su pareja y de quien será según las normas, la futura primera dama. En los medios, en la televisión, en las redes, en los comentarios de pasillo, la comparación de Fabiola Yañez con la actual primera dama Juliana Awada se hizo al parecer inevitable y las puso en un ring de cosificación en el que ni ellas deben saber cuál es el título por el que están compitiendo. 

Un deber cívico las puso sin querer de un lado y del otro del cuadrilátero para enfrentarse por quién sabe qué. ¿Quién tiene mejor look? ¿Cuál de las dos tiene un mejor estilo? ¿Quién es más linda de las dos? ¿Cuál de las dos es la mejor primera dama?

Juliana Awada vs Fabiola Yañez: la cosificación de la primera dama
Alberto Fernández junto a su pareja Fabiola Yañez. 

Se supone que primera dama es la cónyuge o la pareja del primer mandatario. Alguien que no eligió ser candidata ni ocupar un cargo político. Es más bien la compañera de la vida del presidente, antes de que él eligiera ser candidato y antes de que él se convirtiera en presidente. En ambos casos,  fue posterior a la elección y no anterior.  

Pero en esta competencia virtual, intrascendente y hasta desmesurada, ambas mujeres fueron y son cosificadas debido a que no son sus aptitudes, sus acciones, sus talentos o sus profesiones los parámetros de calificación por las que las hacen competir por el puesto de "la mejor primera dama". Sino más bien su look, su estilo, su distinción o su gusto. Nada más subjetivo que el look, el estilo, la distinción o el gusto. 

En "Historia de la Belleza" del filósofo Humberto Eco, se plantea desde la teoría semiótica que la belleza no se funda en el objeto sino en la mirada del que lo contempla, y desde este criterio único se evidencia que toda manifestación cultural debe entenderse en un marco histórico concreto y bajo los códigos de comunicación establecidos en ese contexto.

La estética, desde los griegos hasta nuestros días ha sido un tema de debate donde la evolución del ideal de belleza se ha ido modificando según el tiempo y el desarrollo de la historia y las culturas. La definición de belleza no es la misma desde la Venus de Willendorf a las fotografías de desnudos del calendario Pirelli, como plantea Eco en su libro. Esa misma subjetividad la desarrolla también en la contracara, "Historia de la Fealdad" donde se plantea lo mismo pero al revés. 

En los últimos días se ha visto en las redes sociales y en algunos medios de comunicación, debatir la belleza de estas dos mujeres como símbolo implícito de la cosificación. No es su profesión ni sus talentos los que las define ante la mirada de los otros sino su forma de vestir, de peinarse o de caminar. No son sus acciones buenas o sus acciones malas las que las ponen o no en el podio triunfador. 

La crítica sobre la belleza de una periodista, alguien que conoció a su pareja trabajando en una universidad, que no dedica ni sus acciones, ni su vida, ni sus días a la moda, sino más bien se define por una evolución intelectual, ante la mirada de los críticos virtuales y frívolos pierde contra una empresaria de la moda que sí trabaja de eso, dedica sus acciones, su vida y sus días al fashionismo. ¿Moda mata inteligencia?. No son las buenas acciones, ni los talentos, ni los pensamientos. Es la moda, es el estilo, es el look, es la estética. 

Juliana Awada vs Fabiola Yañez: la cosificación de la primera dama
Mauricio Macri junto a su pareja Juliana Awada

Desde la crítica impiadosa de algunas miradas Fabiola Yañez fue objetivo de críticas innecesarias, incomprendidas y desafortunadas. Porque "no se viste como ella", porque "no se peina como ella", porque "no es fina como ella", porque "no es rica como ella", porque "no es famosa como ella", en defnitiva,   porque no es como ella.

A través de estas dos mujeres se puso en valor más a una que a otra desde una mirada que cosifica a la mujer y desconoce que más allá de una estética determinada y absolutamente subjetiva, hay una persona que merece ser respetada por quien es y no ser convertida en un objeto de valor que sube o baja de precio según los criterios que intenta imponer quien la observa.

Al parecer, finalmente,  es la critica superficial cosificante la que se queda en las apariencias y no va más allá buscando los valores o los talentos e impone como único criterio lo estético. ¿Quién tiene el poder para definir quién es la mejor? Sobretodo si quien plantea la comparación pone como referente a sólo una de las dos bajo su verdad, su estándar y su más arbitraria subjetividad. 

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