La esposa del gendarme Nahuel Gallo denunció una "desaparición forzada" y le hizo un pedido al gobierno de Javier Milei
A siete meses de la detención en Venezuela, María Alexandra Gómez brindó una entrevista a Crónica. Dijo la cárcel en la que está alojado y exigió mayor presión para que sea liberado.
De pronto, la vida de Nahuel Gallo se transformó en una pesadilla. El 8 de diciembre pasado fue detenido cuando intentaba entrar a Venezuela, donde había viajado para visitar a su esposa y su hijo. Desde aquel día, el gendarme argentino permanece capturado por orden del gobierno de Nicolás Maduro. Sus familiares aseguran no hay ninguna causa judicial abierta en su contra, ni le brindan el derecho a un abogado defensor. Por la falta de contactos, sólo tienen datos de fuentes extraoficiales sobre su situación.
Gallo quedó en medio de las tensiones entre los gobiernos de Javier Milei y Maduro, que no comparten vínculos diplomáticos. "¿Qué venía a hacer a Venezuela? Venía a cumplir una misión, pero les hemos dado un golpe duro. Y nos amenaza la fascista de Patricia Bullrich. Por Dios, declárele la guerra a los ingleses que les robaron las Malvinas", sostuvo Diosdado Cabello, número dos del Ejecutivo chavista, al confirmar la detención del gendarme. "Liberá a Nahuel o atenete a las consecuencias. Sos el lacayo de una dictadura criminal y cobarde. La Argentina no se somete a tiranos", respondió la ministra de Seguridad.
En una entrevista con cronica.com.ar, María Alexandra Gómez, esposa del gendarme, definió el caso en tono contundente. "Es una desaparición forzada", consideró días después de haber salido de Venezuela junto a su hijo de dos años, en un operativo secreto coordinado por la administración libertaria.
-¿Qué impedimentos les genera el hecho de que Nahuel no tenga una causa judicial abierta, ni haya sido llevado hasta ahora a un tribunal?
-Nosotros tuvimos la voluntad de poner abogados para su defensa privada, pero nos negaron esa posibilidad. Según Venezuela, su detención es un proceso legal, entonces nos gustaría entender por qué no nos brindan esa chance. Ya son siete meses en los que tampoco ha tenido el derecho de comunicarse con sus familiares.
-En el proceso de búsqueda que encaraste desde el momento en que lo detuvieron, ¿cuál fue la información extraoficial que recibiste?
-Todo lo que sé es por una persona que fue liberada de El Rodeo, una cárcel ubicada en las afueras de Caracas. Me dijo que ahí conoció a Nahuel y pudimos confirmar algunos detalles. Nos contó que no le pegan, ni le hacen daño, pero está en una situación de aislamiento. El gobierno de Maduro se niega confirmarlo y por partes oficiales no hay ningún tipo de información.
-¿Fuiste a la cárcel donde te dijeron que está detenido?
-Sí, estaban todos uniformados y encapuchados. Les decía que era la pareja de Nahuel Gallo y que sabía que él está ahí. Me plantaban una hora, después salían y me decían: "No está acá. Que pase un buen día". Así durante tres meses.
-Cuando escuchabas sobre las detenciones y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, ¿pensabas que vos o alguien de tu entorno podían atravesar esa situación?
-Nunca. Yo no soy partidaria del gobierno de Maduro, pero eso no significa que esté en contra de mi país. Le dije a Nahuel que fuera a Venezuela porque veía turistas franceses, italianos y de otras nacionalidades en la playa. "A ti no puede pasar nada", le dije. Y sin embargo, lo detuvieron. Todos los días pienso si lo pudimos haber evitado y siento responsabilidad de este sufrimiento.
A comienzos de este año, la Organización de Estados Americanos (OEA) calificó el caso del gendarme como "un crimen de lesa humanidad". "Su detención arbitraria -remarcó- es una clara violación de normas internacionales y de los principios fundamentales de humanidad y justicia que todos los Estados deben respetar". Y días atrás, el representante argentino ante ese organismo, Bernardo Cherniak, volvió a reclamar la “inmediata liberación” del suboficial y “el pleno respeto a sus derechos humanos”.
-¿Qué creés que hace falta para que Nahuel quede en libertad? ¿Más presión del gobierno de Milei?
-Sé que el gobierno argentino está trabajando y haciendo todo lo posible a nivel diplomático, pero con algunas cosas está igual que yo. Ya pasaron siete meses y siempre voy a querer que se haga algo más para que termine esta pesadilla. La presión también debe ser internacional, porque hay ciudadanos de otras diez nacionalidades que se encuentran en la misma situación que Nahuel. Esto ya se denunció ante la Corte Penal Internacional y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias.
-¿Y la presión de la comunidad internacional fue suficiente hasta ahora?
-La realidad es que me gustaría entenderlo. Si las denuncias ya están hechas, ¿qué más se necesita? ¿Más sufrimiento de los familiares? Eso es algo que me martilla la cabeza todos los días.

