Asma: síntomas, causales y tratamiento de una afección que puede ser mortal
El asma es una enfermedad pulmonar que hace que sea más difícil que el aire ingrese y salga por los pulmones. Este padecimiento es de carácter crónico, puede ser grave e incluso causar la muerte si no se la atiende de manera adecuada.
Hay diversos tipos de enfermedades que atacan a nuestro cuerpo, pero algunas se presentan como más graves que otras y se las puede tratar de forma eficiente para mejorar la calidad de vida, aunque cuando una de estas afecta al sistema respiratorio hay que actuar con responsabilidad y acudir a un profesional de la salud.
En este particular grupo de afecciones respiratorias se encuentra el asma, que es una enfermedad pulmonar que hace que sea más difícil que el aire ingrese y salga por los pulmones, que resulta de carácter crónico, puede ser grave e incluso causar la muerte. Y aunque aún hoy no existe una cura definitiva, se la puede tratar de forma eficaz, con buenos resultados.
Si bien se sabe que millones de personas la padecen, hay un número menor dentro de este que tienen el asma de tipo 2, que suele asociarse a otras enfermedades que comparten el mismo proceso inflamatorio subyacente como por ejemplo, la dermatitis atópica, poliposis nasal, rinosinusitis y alergias alimentarias.
Más allá que cada paciente que la sufre puede presentar diversos tipos de síntomas, los más frecuentes son los siguientes: 1) Dificultad para respirar: esta es la sensación de que no entra suficiente aire en los pulmones, y puede ocurrir de vez en cuando o de manera frecuente, 2) Tos frecuente: esto puede ser más común en la noche y puede ser que expulse mucosidad al toser o no, 3) Opresión en el pecho: el pecho se puede sentir contraído, especialmente durante el clima frío o el ejercicio, lo cual puede ser el primer signo de un brote de asma y 4) Sibilancia: se puede notar un sonido similar a un silbido cuando respira, y a veces, esto ocurre solo cuando se hace ejercicio o se tiene un resfriado.
Hay que resaltar que estos síntomas generan una limitación en las actividades diarias, desde la práctica deportiva hasta actividades tan cotidianas como caminar, correr o bañarse, de hecho, es la principal consecuencia de un mayor ausentismo escolar y laboral.
Además, es una enfermedad sumamente variable, tanto a nivel poblacional (distintos pacientes pueden presentar diferentes características dentro de los síntomas mencionados) como individual (un mismo paciente puede variar la forma en la que el asma se manifiesta a lo largo del tiempo).
Aun los pacientes con asma leve sufren de crisis de asma (hasta 4 de cada 10 personas) y pueden fallecer como consecuencia de la misma a pesar de tener un diagnóstico de asma leve. Sin embargo, al tener síntomas tan variables con períodos de tiempo asintomáticos, y ante la falta de educación médica, algunos pacientes suelen abandonar los tratamientos, y esto ocurre con más frecuencia cuando los pacientes están incorrectamente tratados, no tratados o no controlados por su patología.
Las causales del asmaPara saber cuáles son las causales de su irrupción en la vida de una persona, no está claro por qué algunas contraen asma y otras no. Sin embargo, es muy probable que se deba a una combinación de factores ambientales y heredados. La exposición a varios irritantes y a sustancias que desencadenan alergias puede provocar signos y síntomas de asma.
Es clave entender que los desencadenantes del asma varían de una persona a otra y pueden incluir: 1) Alérgenos aerotransportados, como el polen, ácaros del polvo, esporas de moho, caspa de animales o partículas de residuos de cucarachas, 2) Infecciones respiratorias, como un resfriado común, 3) Actividad física, 4) Aire frío, 5) Contaminantes del aire e irritantes, como el humo, 6) Ciertos medicamentos, incluidos los betabloqueadores, aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno y el naproxeno sódico, 7) Emociones fuertes y estrés, 8) Sulfitos y conservantes añadidos a algunos tipos de alimentos y bebidas, entre ellos, camarones, frutas deshidratadas, papas procesadas, cerveza y vino y 9) Enfermedad por reflujo gastroesofágico, un trastorno en el que los ácidos estomacales se acumulan en la garganta.
A la hora de saber cómo se la diagnostica, la misma suele depender de la historia clínica y de la observación del paciente durante la crisis o en informes de otros médicos que hayan atendido al paciente en una crisis. Con relación a esto, la reiteración de síntomas, regresión de estos espontáneamente o en respuesta al tratamiento y exclusión de otros posibles trastornos, asientan el diagnóstico de asma en el caso de los niños. Las pruebas de función respiratoria juegan un papel en el diagnóstico y en el seguimiento de la enfermedad, y también es importante el estudio alergológico y la valoración de la inflamación bronquial.
Existen pruebas para medir la función pulmonar como la espirometría, que ofrece estimaciones sobre el estrechamiento de los bronquios al verificar la cantidad de aire que puedes exhalar después de una inhalación profunda, así como la rapidez con la que puedes exhalar.
En tanto, el otro estudio es el de flujo espiratorio máximo, que es un dispositivo simple que mide la fuerza con la que puede exhalar. Los valores de flujo espiratorio máximo inferiores a los habituales son un signo de un posible mal funcionamiento de los pulmones y de que el asma podría estar empeorando. El médico le dará instrucciones específicas sobre cómo rastrear y abordar los valores bajos de flujo espiratorio máximo.
Hay que destacar que los estudios de la función pulmonar, generalmente, se realizan antes y después de tomar un medicamento llamado “broncodilatador”, como salbutamol, para abrir las vías respiratorias. Si la función pulmonar mejora con el broncodilatador, es probable que tenga asma. El asma se clasifica en cuatro categorías: 1) Intermitente y leve, 2) Persistente y leve, 3) Persistente y moderada y 4) Persistente e intensa.
¿Cómo se realiza el tratamiento para el asma?Si bien no existe un tratamiento curativo total del asma, aquellos disponibles son útiles para ayudar a controlar los síntomas, aunque el plan terapéutico deberá ser individualizado, combinando medicamentos y controlando su asma de la mejor manera, con medidas de prevención e higiene.
Uno de los métodos es el uso de inhaladores que contienen polvo o gas que propulsa la dosis correcta del medicamento antiasmático cuando la persona lo inhala, ya que el medicamento es inhalado dentro de las vías respiratorias. Aunque ese individuo tendrá que usar el inhalador correctamente para que funcione bien, es bueno pedir consejo a su médico. Hay dos tipos básicos de inhaladores en medicina usados para tratar el asma: aliviadores o de rescate para tratar los síntomas de forma aguda y preventivos para ayudar a prevenir sus síntomas.
Otro método son nebulizadores que pueden ayudar a entregar más de la medicina exactamente a donde sea necesario. Esto es en particular importante, si alguien tiene un ataque de asma severo y requiere un tratamiento de asma urgente en el hospital o en casa.
Asma en ArgentinaDatos sanitarios en nuestro país indican que hay 4 millones de personas que sufren de esta enfermedad, de hecho, se registran 15.000 internaciones debidas a las crisis asmáticas (exacerbaciones) y, a pesar de contar con tratamientos adecuados y adelantados, todavía mueren por el asma 400 personas al año, según los datos de la Primera
Encuesta de Prevalencia de Asma.
Se calcula que cerca de la mitad de los que la padecen no lo saben, por otra parte, y de acuerdo con el Global Asthma Report 2022 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en todo el mundo el asma afecta a aproximadamente un 9% de niños, 11% de adolescentes y 6,6% de adultos.
En las ediciones previas, el reporte informó la existencia de al menos 330 millones de casos en el mundo, estimando que para 2025 esta cifra se vería incrementada en 100 millones en todas las edades y para todas las etnias.
La tasa de asma aumenta a medida que las comunidades adoptan estilos de vida occidentales y se urbanizan. Pero los efectos económicos y humanitarios de esta enfermedad son mayores en los países en vías de desarrollo, que aportan el 80% de la mortalidad mundial por esta causa y en los que la prevalencia aumenta rápidamente en los últimos años.
POR G.A.

