Mientras continúa la pandemia de coronavirus y con ella la aparición de diversos síntomas, existe una enfermedad que suele afectar a los pulmones y que requiere de control y tratamiento por parte de los profesionales de la salud: se trata del asma, la cual existe desde hace largo tiempo y que la padecen millones de personas en todo el mundo.

Respecto a las estadísticas, las mismas indican que hay casi 350 millones de afectados en el planeta, y de ese número, 170 millones tiene el asma de tipo 2, que suele asociarse a otras enfermedades que comparten el mismo proceso inflamatorio subyacente como por ejemplo la rinosinusitis, dermatitis atópica, alergias alimentarias y poliposis nasal.

Asma: números en Argentina

En tanto, en el caso de nuestro país, si bien no hay una cifra exacta de habitantes que viven con asma, estudios sanitarios indican que la estadística ronda en 4 millones de personas que tienen la enfermedad en distintos niveles de intensidad.

Volviendo a qué es el asma, hay que decir que “es una enfermedad pulmonar que hace que sea más difícil que el aire ingrese y salga por los pulmones. La misma es de carácter crónico, puede ser grave e incluso causar la muerte y aunque no existe una cura definitiva, se la puede tratar de forma eficaz”.

Síntomas a saber

Si bien los síntomas pueden ser distintos en cada persona, los más reconocidos son los siguientes: 1) Dificultad para respirar: esta es la sensación de que no entra suficiente aire en los pulmones, y puede ocurrir de vez en cuando o de manera frecuente, 2) Tos frecuente: esto puede ser más común en la noche y puede ser que expulse mucosidad al toser o no, 3) Opresión en el pecho: el pecho se puede sentir contraído, especialmente durante el clima frío o el ejercicio, lo cual puede ser el primer signo de un brote de asma y 4) Sibilancia: se puede notar un sonido similar a un silbido cuando respira, y a veces, esto ocurre solo cuando se hace ejercicio o se tiene un resfriado.

Algo a tener en cuenta es que el diagnóstico del asma suele depender de la historia clínica y de la observación del paciente durante la crisis o de los informes de otros médicos que hayan atendido al paciente en una crisis. Con relación a este punto, la reiteración de síntomas, regresión de estos espontáneamente o en respuesta al tratamiento y exclusión de otros posibles trastornos, asientan el diagnóstico de asma en el caso de los niños.

 

Las pruebas de función respiratoria juegan un papel en el diagnóstico y en el seguimiento de la enfermedad, y también es importante el estudio alergológico y la valoración de la inflamación bronquial.

Estudios a realizar

Además, existen pruebas para medir la función pulmonar como por ejemplo espirometría, que ofrece estimaciones sobre el estrechamiento de los bronquios al verificar la cantidad de aire que puedes exhalar después de una inhalación profunda, así como la rapidez con la que puedes exhalar.

En tanto, el otro estudio es el de flujo espiratorio máximo, que es un dispositivo simple que mide la fuerza con la que puedes exhalar. Los valores de flujo espiratorio máximo inferiores a los habituales son un signo de un posible mal funcionamiento de los pulmones y de que el asma podría estar empeorando. El médico le dará instrucciones específicas sobre cómo rastrear y abordar los valores bajos de flujo espiratorio máximo.

 

Cabe destacar, que los estudios de la función pulmonar, generalmente, se realizan antes y después de tomar un medicamento llamado “broncodilatador”, como salbutamol, para abrir las vías respiratorias. Si la función pulmonar mejora con el broncodilatador, es probable que tenga asma.

A la hora de saber cuáles son sus causas, no está claro por qué algunas personas contraen asma y otras no, sin embargo, es probable que se deba a una combinación de factores ambientales y heredados (genéticos). La exposición a varios irritantes y sustancias que desencadenan alergias (alérgenos) puede provocar signos y síntomas de asma. Los desencadenantes del asma pueden incluir: 1) Alérgenos aerotransportados, como el polen, ácaros del polvo, esporas de moho, caspa de animales o partículas de residuos de cucarachas, 2) Infecciones respiratorias, como un resfriado común, 3) Actividad física, 4) Aire frío, 5) Contaminantes del aire e irritantes, como el humo, 6) Ciertos medicamentos, incluidos betabloqueadores, aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno y naproxeno sódico, 7) Emociones fuertes y estrés, 8) Sulfitos y conservantes añadidos a algunos tipos de alimentos y bebidas, entre ellos, camarones, frutas deshidratadas, papas procesadas, cerveza y vino y 9) Enfermedad por reflujo gastroesofágico, trastorno en el que los ácidos estomacales se acumulan en la garganta.

Categorías del asma

Por otra parte, el asma se clasifica en cuatro categorías. 1) Intermitente y leve: son síntomas leves que se manifiestan hasta dos veces por semana y hasta dos noches por mes, 2) Persistente y leve: son síntomas que se manifiestan más de dos veces por semana, pero no más de una vez por día, 3) Persistente y moderada: son síntomas que se manifiestan una vez por día y más de una noche por semana y 4) Persistente e intensa: son síntomas que se manifiestan durante todo el día, todos los días y que son frecuentes por la noche.

Finalmente, y aunque no hay forma de curar el asma, el médico puede diseñar un plan paso a paso para vivir con la enfermedad y prevenir los ataques de asma. Algunas de esas medidas de prevención son: 1) Controlar la respiración, 2) Prestar atención al incremento en el uso del inhalador de alivio rápido, 3) Vacunarse contra la gripe y contra la neumonía y 4) Identificar y evitar los desencadenantes del asma.

Aprobación de un medicamento

Para aquellos pacientes que padecen un tipo de asma, existe una nueva opción terapéutica disponible en nuestro país para tratar esta enfermedad. Es que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), aprobó el uso de dupilumab en adultos y adolescentes de 12 años o más como tratamiento de mantenimiento complementario para el asma severa con inflamación de tipo 2, caracterizada por eosinófilos en sangre elevados y/o FeNO elevado, que no se controlan adecuadamente con dosis altas de corticosteroides inhalados, más otro medicamento para tratamiento de mantenimiento.

Cabe destacar, que Dupilumab es un anticuerpo monoclonal de origen completamente humano que demostró su capacidad de reducir las exacerbaciones por asma, mejorar la función pulmonar y la calidad de vida de los pacientes, entre otros beneficios.

 

En el estudio clínico denominado “LIBERTY ASTHMA QUEST”, que incluyó 1902 pacientes mayores de 12 años, el uso de Dupilumab redujo un 47,7% más que el placebo la tasa anual de exacerbaciones severas y mejoró al doble la función pulmonar, promoviendo un mejor control del asma.

Asma: tratamientos existentes

Es sabido que no existe tratamiento curativo del asma, sin embargo, los tratamientos disponibles son útiles para ayudar a controlar los síntomas, aunque el plan terapéutico deberá ser individualizado, combinando medicamentos y controlando su asma de la mejor manera con medidas de prevención e higiene.

Uno de los métodos es el uso de inhaladores que contienen polvo o gas que propulsa la dosis correcta del medicamento antiasmático cuando la persona lo inhala, ya que el mismo es inhalado dentro de las vías respiratorias.

 

Aunque ese individuo tendrá que usar el inhalador correctamente para que funcione, por tanto es bueno pedir consejo al médico. Hay dos tipos básicos de inhaladores usados para tratar el asma: aliviadores o de rescate para tratar síntomas de forma aguda y preventivos para ayudar a prevenir sus síntomas. Otro método son los nebulizadores que pueden ayudar a entregar más de la medicina exactamente a donde sea necesario.

Esto es en particular importante, si alguien tiene un ataque de asma severo y requiere un tratamiento de asma urgente en el hospital o en casa.

POR G.A.

 

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