La modernidad suele traer diversos beneficios para nuestra vida cotidiana, pero también llegan con ella, algunos problemas que perjudican al organismo, como por ejemplo la contaminación sonora que complica a la audición.

Lo cierto es que aquellos que habitan las grandes urbes del mundo naturalizan los ruidos del tránsito, lugares de esparcimiento, industrias, entre otros, pero lo que desconocen es que estos vienen con afecciones a cierto plazo.

Contaminación sonora: opinión de un especialista

Respecto a este tema, el otorrinolaringólogo Horacio Rivera relató que “la contaminación acústica es un serio problema de salud pública que va mucho más allá de las molestias generadas por el ruido y del que con frecuencia no somos conscientes. Por esto, es importante comprender y tomar las medidas necesarias para prevenirla o reducirla al máximo, ya que sus efectos pueden alterar la calidad de vida de las personas y sus rutinas diarias”.

Cabe destacar, que la contaminación acústica hace referencia al ruido o sonido excesivo y molesto que se puede percibir en un momento y zona determinados, y la particularidad de la contaminación sonora es que su impacto es “invisible”. Los efectos que provoca en la salud o en la capacidad auditiva, generalmente se dan a largo plazo y es difícil asociarlos a este tipo de contaminación.

Recomendaciones a tener en cuenta

La OMS recomienda que el nivel más alto de ruido al que una persona se encuentre expuesta diariamente sea de 85 dB y 8 hs como máximo, y como esta, existen varias recomendaciones sobre los niveles acústicos que deben mantenerse para determinadas actividades.

Todos los sonidos son vibraciones, no existe la diferencia física entre un ruido y un sonido agradable, aunque la diferencia radica en cómo el oyente responde a estos sonidos. En otras palabras, el ruido es cualquier sonido que no se quiere escuchar. Los especialistas llaman a este fenómeno “intención del oyente”.

Contaminación sonora: síntomas concretos

Es importante entender, que los ruidos fuertes pueden generar pérdida de audición y esta puede ocurrir de manera súbita, o también se puede dar progresivamente porque va dañando de forma irreversible las células ciliadas de la cóclea, es decir, las células nerviosas que están en el oído interno del ser humano.

El primer síntoma que se puede experimentar de la pérdida auditiva progresiva es el pitido o el zumbido, técnicamente llamado acúfeno, y luego comienza una mala discriminación del lenguaje. “La exposición a ruidos fuertes puede desembocar en la pérdida auditiva de diferentes grados donde la persona ya no solo tendrá problemas para entablar conversaciones, sino que además tampoco podrá distinguir o escuchar sonidos”, agregó el especialista.

Estudios realizados en nuestro país

Según el último estudio realizado por la empresa MED-EL, se observó el alta falta de conciencia sobre el cuidado de la audición, al afirmar que 2 de cada 10 argentinos creen tener pérdida auditiva y no se tratan, y esto se debe a que el 26% de los encuestados nunca se realizó chequeos, mientras que el 27% solo lo hizo hace 5 o 10 años. Finalmente, los especialistas en el campo auditivo sostienen que ante ciertos síntomas o problemas que una persona sufra, hay que acudir a un médico para tratarlo.

Cifras que alarman

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el límite superior deseable son los 65 dB y que, a partir de aquí, podemos hablar de ruido o contaminación acústica que es perjudicial.

Esto no es raro teniendo en cuenta que el motor de un colectivo genera unos 70 dB y los 80 dB se alcanzan con una calle ruidosa o un bar, es decir, que a veces convivimos con niveles de ruido peligrosos, y se estima que una cuarta parte de la población se expone a niveles de contaminación acústica por encima de lo deseable. Hay otros factores que influyen en el perjuicio que causa el ruido, con lo cual uno de los aspectos es la respuesta psicológica que emitimos ante el nivel de estrés que nos genera.

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