Corazón: todo sobre su cuidado y prevención de enfermedades
El 90% de los infartos suceden por uno o varios de los siguientes factores de riesgo: tabaquismo, obesidad, diabetes, sedentarismo, dislipidemias e hipertensión arterial, entre otros.
Aunque todos los órganos y sistemas del cuerpo son importantes y cumplen funciones vitales, hay uno que es clave para seguir viviendo y hay que cuidarlo de manera clave: se trata del corazón, que requiere de constantes cuidados para evitar enfermedades que pueden complicar el equilibrio o hasta llevar a la muerte.
Según estadísticas de los profesionales de la salud, el 90% de los infartos suceden por uno o varios de los siguientes factores de riesgo: tabaquismo, obesidad, diabetes, sedentarismo, dislipidemias e hipertensión arterial. En el caso de pacientes hipertensos, tienen 4,6 veces más probabilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio que una persona con valores normales.
Tras esto surge una pregunta contundente, ¿Por qué es tan importante cuidar el corazón?, y la respuesta es que actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los demás órganos, tejidos y células del organismo. Así, la sangre bombeada por el corazón suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células, pero si el flujo de sangre al corazón disminuye o se detiene o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida. En este sentido, se puede decir que el corazón es como el motor de un auto: la forma en que se trate determinará cuánto tiempo funcionará y de qué manera.
Un punto a tener en cuenta tiene que ver con los síntomas que pueda presentar algún problema presente: 1) pérdida de fuerza o sensibilidad en alguna parte del cuerpo, 2) imposibilidad o dificultad para hablar, 3) palpitaciones nuevas, 4) hinchazón en las piernas, el abdomen o en el área alrededor de los ojos, 5) mareos o desmayos, 6) síncope o pérdida súbita de la conciencia, 7) dolor en el cuello, mandíbula, garganta, área superior del abdomen o espalda, 8)dolor, entumecimiento, debilidad y sensación de frío en las piernas o brazos, 9) dolor u opresión en el pecho, lo que se conoce como angina y 10) dificultad para respirar.
Consejos a tener en cuentaEs por eso que existe una serie de recomendaciones que brinda la medicina para mantener nuestro corazón fuerte y sano son: 1) Actividad física: hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos es esencial para fortalecer el corazón. Realizar actividad física por períodos cortos que juntos sumen 30 minutos por día es tan beneficiosos para la salud como la práctica continua. 2) Llevar una dieta balanceada: seguir una alimentación equilibrada puede ayudar a disminuir tres de los principales factores de las enfermedades del corazón: colesterol elevado, hipertensión arterial y exceso de peso. Los hábitos saludables incluyen limitar el consumo diario de sal e incorporar frutas, frutos secos y pescado. Se aconseja asimismo reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas, grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa). Por otra parte, el exceso de colesterol en sangre que se acumula en las paredes de las arterias es un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular.
3) La prevención es algo tan sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicio físico. En los casos que así se requiera, se dispone actualmente de una amplia variedad de fármacos que regulan los niveles de colesterol. 4) Consumir alcohol de manera responsable: excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede, a su vez, incrementar el riesgo cardiovascular. Es por eso que se recomienda siempre beber de forma moderada. 5) Evitar el estrés: en los momentos de estrés, el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés, empeorando las enfermedades del corazón.
6) Descansar bien: las personas que no logran conciliar bien el sueño tienen un alto riesgo de sufrir taquicardias. Además, dormir mal es un círculo vicioso, ya que genera una sensación de ansiedad que puede conducir a hábitos alimenticios poco saludables.
7) Vigilar la tensión arterial: la hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (que se conoce como la máxima) y/o de la diastólica (conocida como la mínima). Habitualmente no da ningún síntoma, pero es importante detectarla y tratarla porque se relaciona con enfermedades cardíacas potencialmente graves como insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.
8) Realizarse un chequeo médico preventivo anual: a partir de los 40 años es recomendable la realización de revisiones médicas de forma exhaustiva y periódica, especialmente en personas con factores de riesgo como son antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.
En tanto, los factores de riesgo se consideran elevados cuando los valores son igual o superiores a los siguientes: presión arterial 140/190 mmHg, colesterol total no debe superar los 200 ml, el índice de Masa Corporal no tiene que ser mayor a 27 kg/m, perímetro de cintura tiene que ser en los varones inferior a 102 centímetros y en las mujeres, inferior a 88 centímetros y la glucemia no debe superar los 100 mg/dl.
Cualquier valor fuera de estos es recomendable visitar un profesional de la salud para nivelar los valores y vivir una vida sin sobresaltos. Finalmente, y en cuanto a los tratamientos, a veces para tratar las enfermedades cardiovasculares (ECV) son necesarias operaciones tales como angioplastias, derivaciones coronarias, reparaciones y sustituciones valvulares, trasplantes cardíacos e implantación de corazones artificiales. Otros tratamientos requieren dispositivos como marcapasos, válvulas protésicas o parches para cerrar comunicaciones entre las cavidades del corazón.
Las maniobras de RCPLa Ley 27.159 para la prevención de la muerte súbita busca promover la concientización, el acceso y la instrucción básica de la gente en maniobras de RCP y en el uso de desfibrilación automática externa. La normativa propone desarrollar un sistema de estadísticas de muerte súbita a nivel nacional, registrar los desfibriladores externos automáticos y definir la cantidad necesaria de estos en el ámbito público y privado. ¿Cómo hacer maniobras de RCP? Primero hay que verificar que la escena sea segura.
Si la víctima no responde y no respira con normalidad (o solo jadea/boquea) llamar al servicio de emergencias y comenzar la RCP: 1) asegurarse de que la víctima esté tendida de espaldas y sobre una superficie firme y plana, 2) retirar su ropa para dejar el pecho descubierto, 3) colocarse de rodillas de manera perpendicular al cuerpo de la víctima, ubicar la base de una mano en el centro del pecho (sobre la mitad inferior del esternón) y la otra por encima de la primera, 4) con los brazos firmes y sin flexionar los codos, comenzar a realizar compresiones con fuerza, rápidamente y de forma constante (el ritmo y frecuencia debe ser entre 100 y 120 compresiones).
¡Qué debemos hacer!Para tener un corazón sano hay que acudir a un cardiólogo para realizar estudios y estar tranquilo, pero la consulta es ¿Cuándo acudir? o ¿Qué controles hacerse?. Los especialistas recomiendan en la infancia y adolescencia seguir las recomendaciones del pediatra, pero recuerdan que para hacer actividad física y deportes, corresponde realizarse un examen previo y presentar un certificado firmado por el médico tratante. Es clave antes de los 16 años un análisis de sangre y un electrocardiograma, sobre todo en aquellos niños que presenten antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Además del control de la presión arterial, que es un indicador que el pediatra suele medir en la consulta cuando lo crea apropiado.
Entre los 20 y 30 años, en individuos sin antecedentes familiares de enfermedad coronaria y sin sintomatología, las recomendaciones son la realización de un análisis de laboratorio cada 3 años, electrocardiograma cada 5 y medición de la presión arterial cada 2 años. La frecuencia aumenta levemente para aquellos entre los 40 y los 50: análisis de laboratorio cada 2 años, electrocardiograma anual y medición de presión arterial idealmente en forma cuatrimestral. A partir de los 50, se hacen análisis anuales de laboratorio ampliando parámetros solicitados según criterio médico.
POR G.A.

