Legionella: ¿Qué es, cómo prevenirla y tratarla para evitar complicaciones?
Un reciente estudio realizado en los Estados Unidos permitió conocer todo sobre la bacteria Legionella, así como enumerar las recomendaciones para evitar contagios.
Desde hace varias semanas la provincia de Tucumán ha sufrido la muerte de algunas personas, por lo que al principio fue denominado como un “extraño virus”, sin embargo, con el paso del tiempo y las muestras estudiadas en el instituto Malbrán, se supo que los fallecimientos tuvieron como protagonista a la denominada legionella, una bacteria que es investigada desde hace largo rato.
En principio, lo hay que decir es que la legionella o Enfermedad del Legionario es un tipo grave de neumonía (infección de los pulmones) causada por la bacteria llamada legionella, la cual si no recibe el rápido y eficaz tratamiento puede desembocar en una muerte segura. En tanto, estas bacterias, a su vez, también pueden causar una enfermedad menos grave llamada Fiebre de Pontiac.
¿Dónde están las bacterias?Un punto clave para saber sobre la existencia de estas bacterias es que se encuentran naturalmente en los ambientes de agua dulce, como por ejemplo los lagos y arroyos, y son materia de preocupación cuando se multiplican y propagan en los sistemas de agua artificiales de los inmuebles.
En tanto, la medicina logró identificar los síntomas que traen estas bacterias, los cuales son los siguientes: tos, fiebre, dificultad para respirar, confusión, náuseas, diarrea, dolores musculares y dolores de cabeza. Si bien la bacteria puede llevar a la muerte si no se la trata como corresponde, hay que decir que en el gran porcentaje de las personas, estas no se enferman, con lo cual existen un grupo de riesgo que corre riesgo de enfermarse y son las personas de 50 años o mayores, fumadores o exfumadores, personas con enfermedad pulmonar crónica (como por ejemplo enfermedad pulmonar obstructiva crónica o enfisema)personas que tienen cáncer, personas con enfermedades subyacentes (por ejemplo la diabetes, insuficiencia hepática o insuficiencia renal) y personas que tienen el sistema inmunitario debilitado o toman medicamentos que lo debilitan (como luego de realizar una quimioterapia o un trasplante de órgano).
Otro punto muy importante para tener en cuenta es cómo se contagia la legionella, a lo cual que decir que luego de que las bacterias crecen y se multiplican en el sistema de agua de un edificio, el agua que las contiene puede dispersarse de manera de gotitas tan pequeñas como para que sean inhaladas por las personas, con lo cual esas personas pueden contraer la enfermedad del Legionario o la Fiebre de Pontiac al inhalar las gotitas que contienen las bacterias.
Cabe destacar, que también existe otra forma de enfermarse, aunque es menos común que la anterior, y es cuando las personas aspiran el agua potable que contenga esas bacterias, y esto suele ocurrir cuando el fluido ingresa de manera accidental a los pulmones al beber, y aquí hay que resaltar que aquellos con mayor riesgo de aspirarlas son los que tienen dificultades para tragar.
Pero el ítem más tranquilizador de todos es que ni la Fiebre de Pontiac ni la Enfermedad del Legionario se contagian de persona a persona. Ahora bien, otra pregunta que surge en el aire es ¿qué hacer cuando aparece un presunto caso de legionella?, a lo cual las fuentes sanitarias recomendaron que tantos las personas que forman parte del personal de salud o centros médicos, como aquellos que acudieron a hospitales y tengan síntomas como fiebre o problemas respiratorios, consulte con profesionales de la salud, para llevar a cabo una serie de estudios y análisis para dar una evaluación concreta de su situación.
Esto permitirá, en caso de estar afectado, el poder realizar el correcto tratamiento antibiótico para identificar y combatir esa infección. Cabe destacar, que tras conocerse la noticia sobre los casos “desconocidos” de las muertes al principio en la provincia de Tucumán, es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantuvo un constante contacto con las autoridades sanitarias de nuestro país, con lo cual emitió un comunicado que decía que “la legionelosis es una enfermedad parecida a la neumonía y su gravedad varía desde un estado febril leve hasta una forma de neumonía grave y a veces mortal. La forma más común de transmisión es la inhalación de aerosoles contaminados procedentes de fuentes de agua contaminadas”. El enunciado agregó que “las causas vinculadas a la transmisión de la legionella a través de aerosoles y a los brotes de legionelosis incluyen las torres de refrigeración de aire acondicionado o los condensadores asociados a la refrigeración industrial, los sistemas de agua caliente y fría, los humidificadores y los spas de hidromasajes”.
RecomendacionesPor otra parte, la OMS dejó recomendaciones a tener en cuenta: continuar con “controles de laboratorio, la identificación de los casos y a la atención clínica”, rastreo de contactos, investigación del brote para identificar fuentes, aplicación de medidas para prevenir nuevas infecciones y mejora de las medidas de prevención y control de las infecciones, buen mantenimiento de las instalaciones y aparatos de refrigeración, en particular mediante su limpieza y desinfección sistemáticas, y la aplicación de otras medidas físicas o químicas para limitar al máximo la reproducción, instalar separadores de gotas para reducir la difusión de aerosoles de las torres de enfriamiento, mantener una concentración idónea de agentes biocidas, asegurando el vaciado y la limpieza completos de todo el sistema por lo menos una vez a la semana, reducir el estancamiento abriendo las canillas no utilizadas de los edificios y mantener limpios los sistemas de agua fría y caliente, asegurando que el agua caliente se mantenga por encima de 50° C y el agua fría por debajo de 25° C mejor aún, de 20° C es lo más recomendado.
Legionella: investigación en Estados UnidosUn estudio llevado a cabo por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos dio a conocer la conexión que hay entre el agua potable y la legionella, bacteria que causó varios muertos en la provincia de Tucumán.
El prestigioso organismo estadounidense (bajo la dirección del Departamento de Salud y Servicio Humanos) realizó un informe sobre las causas y fuentes comunes de infección con legionella, que confirmó que esta bacteria se encuentra en lugares de agua dulce, como arroyos, ríos y lagos, pero se vuelven más peligrosos cuando se multiplican y propagan en los sistemas de agua artificiales en los edificios, como: cabezales de ducha y grifos de lavamanos, bañeras de hidromasaje, fuentes y accesorios decorativos con agua, tanques de agua caliente y calentadores de agua, torres de enfriamiento y sistemas de tuberías complejos y de gran dimensión.
En tanto, los sistemas de aire acondicionado de los automóviles y de las casas no usan agua para enfriar el aire, por lo tanto, no presentan un riesgo de multiplicación de bacterias legionella. Sin embargo, las bacterias pueden multiplicarse en el depósito del líquido limpiaparabrisas de un vehículo, particularmente si el depósito contiene agua en lugar de un auténtico líquido limpiaparabrisas.
Detección y tratamientoPara diagnosticar la infección en una persona, el médico toma muestras de sangre o líquido procedente de los pulmones, y la envía al laboratorio para realizar un cultivo e identificación de las bacterias, aunque puede llevarse a cabo la técnica de reacción en cadena de la polimerasa. Dicha técnica incrementa la cantidad de ADN de la bacteria, con lo que resulta más fácil identificarla y por ende tratarla.
Por otra parte, se puede analizar una muestra de orina en busca de sustancias producidas por la bacteria (antígenos). Estos análisis no pueden detectar algunos tipos de bacterias Legionella, pero sí pueden detectar el tipo que causa la mayoría de las infecciones, con lo cual, después se realiza una radiografía de tórax para determinar la existencia de neumonía. Una vez detectada la bacteria, a las personas con la enfermedad del legionario se les debe administrar un antibiótico. Por lo general, se administra una fluoroquinolona (como levofloxacino o moxifloxacino) por vía intravenosa o por vía oral durante 7 a 14 días y, si el sistema inmunológico de la persona está muy debilitado, a veces hasta 3 semanas.
POR G.A.

