Las relaciones humanas suelen ser el eje de un todo para nosotros, y existen ciertos momentos de la vida en que estas se pueden soldar o desaparecer, según la solidez que tengan. En ese contexto, uno de esos ítems tiene que ver con las parejas y la relación más estrecha que se produce en vacaciones, ese instante que puede marcar a dos personas, para bien o para mal...

Hablar y consensuar

Para tocar este tema, el psicólogo Mauricio Strugo (M.N. 44.136) le comentó a Crónica que “si una pareja venía conflictuada de antes de las vacaciones, en éstas que van a ser 24 por 7 pueden generar mayores discordias al compartir todo el tiempo, y al mismo tiempo, tener momentos para compartir y liberarse del estrés cotidiano, de las obligaciones diarias. Puede ser un buen momento para poder conversar tranquilos, para no tener que resolver todo en un minuto sino tomarse el tiempo para pensar cada cosa que uno necesita decirle al otro, cada cosa que necesitamos hablar y quizás cuando lo hacemos habitualmente, genera conflicto porque no tenemos tiempo”.

“Lo hacemos cuando los chicos se van a dormir, cuando estamos cansados, después de un día de trabajo en el que vivimos conflictos, nos bajaron el sueldo, o pasan cosas que hacen que en esa circunstancia puede ser un acrecentador de conflicto y por ello, terminar de separar la pareja o al contrario, un buen momento para conversar y llegar a un acuerdo. Lo importante es entender que en vacaciones es una oportunidad para dialogar y para comunicarse, y también para poder hacer cosas diferentes a las que en la rutina cotidiana no hacemos”, agregó Strugo.

¿Qué pasa con los chicos?

Ahora bien, si resolver una situación de a dos no es sencillo, mucho menos parece serlo cuando hay niños. “Si hay chicos, tenemos que darles lugar a sus intereses, no podemos armar unas vacaciones adultocéntricas sin pensar en ellos, porque probablemente esto generará conflictos, porque si vamos a estar todo el día en la playa tal vez esto les haga mal, o si los planes son de adultos y vamos a visitar museos, los niños se van a aburrir y eso genera problemas también. Si vamos con hijos, no vamos a tener la misma disponibilidad para la pareja que tenemos si vamos a un lugar sólo de a dos”, dijo el especialista.

Y agregó: “Lo importante de esto es que, cuando somos una familia, cada uno de los miembros tenga tiempo para sí mismo, que no tengamos la idea o ilusión de que lo importante es que compartamos todo el tiempo juntos, de que tenemos que hacer todo todos al mismo tiempo, y eso puede durar dos o tres días muy lindos, pero después cuando pasa la novedad de estar en vacaciones, empiezan las discordias normales, cansancio de hacer todo para los chicos, todo en función de ellos”.

“Hay que buscar un punto intermedio, el que, por ejemplo, de noche los chicos se acuestan, y tener un espacio para la pareja, poder disfrutar de estar en el balcón, si el lugar adonde vamos lo tiene, poder tomar alguna copa, algún vino, poder disfrutar de estar juntos y tranquilos, distintas cosas que se puedan hacer, porque la idea es, además de la pareja, también darnos el tiempo a cada uno, y a lo mejor para eso nos tengamos que turnar. Le puedo decir a mi pareja ‘me voy un rato a caminar por la playa’ y ella se queda con los chicos y después al revés, como una manera de cada uno esté en su mejor versión y no sobrepasado por actividades que en vacaciones pueden ser peores, porque durante el año, al haber colegio, actividades de niños, no tenemos el tiempo para ocuparnos de nosotros y entonces en vacaciones es tal vez lidiar todo el tiempo con qué hacemos”, sostuvo el profesional de la salud.

¿Hay que hacer planes?

Muchos dicen que en estas épocas suelen ser momentos ideales para hacer balances o planes a futuro, consulta que el psicólogo (@mauriciostrugo) se encargó de contestar con suma contundencia: “Recomiendo no excederse en balances, vacaciones son vacaciones, está bueno para reciclar la energía, cuando uno vuelve, a lo mejor podemos planificar y proyectar, que no quiere decir que en vacaciones no hablemos ni conversemos un poco sobre la previa al armado. La libertad de tener tiempo para compartir hace que podamos introducir los temas, hablar de lo que tenemos pendiente, por lo tanto, va a ser que el año empiece cuando vuelven de las vacaciones, no exigirse en vacaciones, sentarse con un papel, o que este año tenemos que hacer tal cosa porque si no dejan de ser vacaciones. Conversar, sí, pero el tema de armar el año y todo eso, ahí digamos como que es una época que se puedan hacer al regreso, porque no hay la misma intensidad en enero y febrero que cuando la hay en marzo abril, hagámoslo al regreso”.

El especialista también mencionó una serie de recomendaciones a considerar para pasar unas buenas vacaciones, sin sobresaltos: “Tienen que ser planificadas teniendo en cuenta la necesidad de ambas personas, sobre todo después o mismo en este momento que estamos viviendo de pandemia y que todos necesitamos disfrutar, hay algo que está pasando hace tiempo y queremos sacarle el jugo a ese momento, porque no sabemos cuando podemos volver a tomarnos vacaciones o qué va a pasar, si se va a cerrar otra vez algo, entonces es muy importante que cuando nos vayamos de vacaciones pensemos en incluir la necesidad de la pareja y también en el caso de que haya niños, que también estén incluidas para que esto no genere un conflicto”.

Strugo finalizó diciendo que “no vean en el romanticismo de creer que todo hay que hacerlo juntos, que puedan tomarse tiempo para que cada uno pueda reciclar su energía y darle a la pareja y en el caso de que tengan familia, que sea tiempo de calidad compartido, entonces si me estoy dando cuenta de que estoy nervioso, de que quizás estoy cansado por ahí le puede decir a la otra persona que me voy a caminar un ratito, de paso compro la comida para la noche y de esa manera respiro un poco y vuelvo en otras condiciones”.

¿Qué pasa con los adultos mayores?

Otro punto es saber qué ocurre con aquellas parejas mayores, que viajan sin sus hijos o nietos, y disfrutan de un momento: “Celebro cuando gente más grande decide tomarse vacaciones e irse, porque eso significa que siguen buscando en algún punto distintas alternativas que tengan que ver con domingos, cada uno no trabaja y ya no tienen compromiso de criar chicos. La verdad es una celebración que puedan tomarse una vacaciones, porque eso significa un reencuentro, cambiar el aire, significa tener esa tranquilidad que tanto buscaron durante todas sus vidas, que se la pasaron trabajando y hacer lo que querían, cuando no tienen niños, ni hay responsabilidades, pueden desayunar a la hora que quieran, comer a lo hora que quieran”.

Strugo agregó que “si van a una playa, van a ir cuando ellos quieran y la chance de elegir es algo que a medida que uno crece es clave, no exigirse hacer todo, como por ejemplo ir a todos los tours y conocer todos los lugares, sino realmente chequear cuáles son las ganas, qué quieren hacer de todo sin tener que ir apresurados, incluso hasta en la sexualidad es una etapa que requiere de tiempo”.

POR G.A.