Pelos encarnados: por qué no conviene arrancarlos
Las claves para remover un vello enquistado sin dañar la piel.
Hombres y mujeres por igual saben la molestia que genera tener un pelo encarnado en diferentes partes del cuerpo. Si bien cuando esto ocurre puede ocasionar problemas de mayor gravedad en algunos casos, lo cierto es que los profesionales de salud recomiendan no arrancarlos sin tener en cuenta ciertos cuidados.
Tener un pelo encarnado es más frecuente de los que muchos se imaginan, pero al tratarse de un tema que puede generar algo de vergüenza, suele mantenerse en secreto.
Cuando un vello no logra salir con normalidad de la capa externa de la piel, la zona se hincha con un color rojizo, dando lugar a una leve sensación de dolor al rozarla o tocarla. En los intentos por resolver la molestia, muchas personas caen en la tentación de intentar “explotar” la protuberancia como si fuera un grano que está en su punto máximo.
La pinza es la herramienta que se suele utilizarse para remover la punta de ese pelo que no desea salir. Pero al querer resolver un problema, se puede estar ocasionando otros peores, la piel puede sufrir lastimaduras e incluso se puede llegar a infectar.
Por eso, los profesionales de la salud y especialmente los dermatólogos recomiendan otra solución: exfoliar.
La mayoría de las veces en que un vello queda encarnado en la piel ocurre luego de una sesión de depilación o afeitado. Los pelos crecen en una dirección anormal y no logran crecer normalmente.
Al exfoliar al menos una vez a la semana y sobre todo antes de depilarse, se reduce al mínimo las probilidades de sufrir por un pelo encarnado. No debe realizarse con productos demasiado abrasivos (especialmente sobre pieles sensibles) y se recomienda aplicarlos con suavidad.

