¿Qué es el pie de atleta y cómo se lo puede tratar?
El pie de atleta puede presentarse en tres formas clínicas, las cuales son las siguientes: 1) Forma crónica intertriginosa, 2) Forma aguda y 3) Forma vesicular húmeda.
El poder transitar por los propios medios hacia algún lugar “no tiene precio”, ya sea caminando, trotando o corriendo, pero a veces aparecen ciertas afecciones que impiden el normal traslado de una persona.
Una de esas molestias se llama pie de atleta, y es una infección fúngica en la piel, que, generalmente, comienza entre los dedos de los pies y suele ocurrir en aquellas personas a la cuales le transpiran muchos los pies cuando usan un calzado ajustado.
Otras infecciones “parecidas”Cabe destacar, que el pie de atleta está relacionado con otro tipo de infecciones fúngicas como la tiña y la tiña inguinal. Aunque puede tratarse con medicamentos antimicóticos, la infección a menudo suele regresar.
Un tema importante a tener en cuenta es los signos incluyen picazón y un sarpullido escamoso, además que la afección es contagiosa y se puede transmitir a través de los pisos, toallas o ropas contaminadas.
En cuanto a los síntomas que presenta, los mismos son los siguientes: piel seca y escamosa en la parte de abajo del pie que se extiende hasta el costado de este, ampollas, ardor o escozor, piel inflamada que puede parecer rojiza, violácea o grisácea, según el color de piel, picazón en especial justo después de quitarse los zapatos y las medias.
Con referencia al diagnóstico, el profesional de la salud podría diagnosticar esta afección solo con verla, algunos tipos de pie de atleta puede tener el aspecto de piel seca o dermatitis. En tanto, para ayudar a ratificar el diagnóstico y descartar otro tipo de afecciones, el médico podría tomar una muestra de piel de la zona afectada para examinarla en un laboratorio.
Situaciones que pueden causarlaPor otra parte, los especialistas confiaron en que una persona corre mayor riesgo de tener el pie de atleta si ocurre en estas situaciones: usar calzado cerrado con frecuencia, sudar intensamente, compartir alfombras, tapetes, ropa de cama, ropa o zapatos con alguien que tiene una infección fúngica o caminar descalzo en áreas públicas donde la infección puede llegar a propagarse, como por ejemplo, saunas, piscinas, baños, vestidores y duchas comunes.
Recomendaciones para tener en cuentaFinalmente, existe una serie de medidas para prevenir esta afección: 1) dejar que los pies se aireen: cuando se pueda, usar sandalias para que los pies se aireen lo más posible, 2) lavarse los pies a diario: usar agua tibia y jabonosa y enjuagar y seca bien los pies, especialmente entre los dedos, aplicar un polvo medicinal para pies u otro polvo medicinal si es propenso al pie de atleta.
3) cambiarse las medias de forma regular: es vital hacerlo una vez al día y más a menudo si sudan mucho los pies, ya que las medias absorben la humedad, como las de algodón, que ayudan a mantener los pies más secos que las de nailon, 4) alternar los pares de zapatos: hay que usar un calzado diferente cada día, porque de este modo, el calzado tendrá tiempo para secarse después de cada uso y 5) protegerse los pies en los lugares públicos: usar sandalias o zapatos impermeables alrededor de las piscinas públicas, las duchas y los vestuarios.
Momento para consultar a un médicoPor otra parte, muchas personas se preguntan en qué instante hay que acercarse a un profesional de la salud para que este evalúe la situación, haga un diagnóstico y posterior tratamiento adecuado. Por lo que el momento en el que hay que visitar a un especialista es, si tiene sarpullido en el pie y no mejora en las dos semanas de haber comenzado el autotratamiento con un producto antimicótico de venta libre, consulta con tu médico.
Si la persona tiene diabetes, consultar con el médico si se sospecha que tiene pie de atleta. Además, concurrir a un profesional si tiene signos de una infección como la hinchazón del área afectada, pus, fiebre, entre otras situaciones.
Estudios a realizarAntes se había informado que el especialista puede diagnosticar el pie de atleta simplemente observando la piel, pero un tema fundamental para tener en cuenta, es que si el profesional necesitan algunos exámenes, estos pueden incluir los siguientes sondeos: Una simple prueba en el consultorio llamada examen de hidróxido de potasio (KOH) para buscar hongos, cultivo de piel o una biopsia de piel también puede llevarse a cabo con un tinte especial llamado PAS para identificar el hongo, aunque existen otros tipos de estudios que se pueden llevar a cabo, pero las mencionadas anteriormente son los más recomendables y principales.
Clasificación del pie de atletaFinalmente, hay que resaltar que el pie de atleta puede presentarse en tres formas clínicas, las cuales son las siguientes: 1) Forma crónica intertriginosa presentada como una infección interdigital seca, cuyos síntomas son: picazón (en algunos casos), maceración blanquecina, grietas y fisuras con un olor característico y descamación, 2) Forma aguda, generalmente plantar: prurito (en algunos casos), grietas e hiperqueratosis por donde todo el pie se amolda al zapato. Es frecuente ver ulceraciones y costras en lugares de mayor fricción y 3) Forma vesicular húmeda: con vesículas que nunca deben ser explotadas intencionadamente.
Pie de atleta: tratamientoCuando el diagnóstico ya está confirmado por parte del médico, resta saber cuál será el tratamiento que se llevará adelante al paciente para poder curar esta afección, el cual seguramente dependerá de la situación por la que esté atravesando esa persona.
Por un lado, si el pie de atleta no responde a los productos de venta sin receta médica y al cuidado personal, es posible que se necesite ver a un profesional de la salud para que le recomiende una crema o ungüento con una concentración similar a la de los productos de venta con receta médica.
En cambio, si tiene una infección más grave, el especialista podría hacer una receta médica de un medicamento antimicótico, o bien, podría necesitar tanto un medicamento tópico como oral. Aunque para llegar a esta situación, el especialista debe evaluar cómo se encuentra el paciente para luego indicar el tratamiento exacto.
Hay que tener bien en cuenta que esta molestia, si bien es tradicionalmente conocida, no hay que dejar que avance, ya que puede causar otros daños más complicados para los pies de esa persona, por eso es clave la consulta.

