Pediculosis: un problema para no "hacerse tanto la cabeza"
La pediculosis es un problema que aqueja a gran parte de la población infantil y, por eso, los adultos deben mantener una conducta constante de prevención, revisando cabezas y pasando el peine fino regularmente.
Aunque no hay una fecha exacta en el calendario para su aparición, es sabido que en ciertas épocas, los casos de pediculosis se acrecientan en colegios o establecimientos de recreación para los niños, por lo que el contacto constante entre ellos hace que el contagio sea común.
El asunto es que la pediculosis es un problema que aqueja a gran parte de la población infantil (aunque también puede afectar a adultos) y por eso, los adultos deben mantener una conducta constante de prevención, revisando cabezas y pasando el peine fino regularmente.
Recomendaciones para tener en cuentaUn punto importante a tener en cuenta es que para evitar contagiarse, se recomienda que las niñas, en el momento en que vuelvan a las clases, lo hagan con el pelo recogido y si no se pudo evitar la propagación, hay que utilizar productos indicados por el pediatra.
En ocasiones, la “infestación de piojos” carga con una connotación negativa en la sociedad: se puede asociar con suciedad o dejadez, entre otros malos conceptos. Por este motivo, los padres o tutores algunas veces pueden llegar a recurrir a medidas extremas para tratar de evitar que sus hijos vivan con esta condición.
Sin embargo, se trata de una afección común, que muchos niños y niñas padecen y que cuenta con tratamientos específicos avalados por la comunidad médica, por lo que es conveniente evitar cualquier práctica que esté por fuera de las recomendaciones profesionales.
Cabe destacar, que el agente causante es el “piojo” (Pediculus capitis) que pica y succiona la sangre del huésped para alimentarse. Es común el contagio en niños, aunque la pediculosis también puede afectar a personas de cualquier edad.
¿En qué hábitat se maneja?En tanto, este parásito se aloja en el cuero cabelludo, que le brinda un ambiente cálido y húmedo, donde vive cerca de un mes. Cada hembra adulta es capaz de colocar de 6 a 10 huevos (liendres) por día; a lo largo de su vida pone entre 60 a 100 huevos, que a la semana eclosionan y dan lugar a las formas jóvenes, que a su vez demorarán otra semana en ser adultos y así reiniciar el ciclo de vida de este parásito.
Es interesante resaltar que los piojos y las liendres sobreviven fuera del ambiente del cuero cabelludo algunas horas; mientras que sumergidos en agua o expuestos a detergentes, este tiempo se acorta a 30 minutos. La transmisión se realiza por contacto directo, cabeza con cabeza o a través de cualquier objeto en donde los piojos estén presentes, como almohadas, gorros, bufandas, vinchas o peines, entre otros.
¡Cuidado con el cabello!Además, la propia infestación, rascado intenso o uso excesivo de productos químicos para combatirlos, puede tornar el cabello ralo, opaco y seco. Asimismo, se puede desarrollar ausencia o caída del cabello, que en ocasiones es leve y circunscripta a las infecciones secundarias antes mencionadas, pero si el bulbo piloso resulta dañado, el cabello podría no recuperarse, por lo cual una visita por el pediatra es recomendable para saber cuáles son los pasos a seguir.
ClasificaciónPor otra parte, los piojos son insectos hemimetábolos, y esto quiere decir que su desarrollo consta de 3 fases: huevo (en piojos llamado liendre), ninfa y adulto. 1) Liendre: son los huevos de los piojos. La hembra las deposita en el pelo cerca de la raíz, donde permanecen firmemente cementadas. Estas necesitan el calor y el ambiente de la cabeza a una distancia determinada de la raíz para sobrevivir. Son visibles a simple vista durante la inspección de la cabeza, y pueden confundirse con caspa u otros compuestos de los que se diferencian porque no se desprenden fácilmente del pelo. Tienen una forma ovalada y su color es de amarillento a blanco. Tardan entre seis y ocho días en eclosionar, pero la cáscara externa o corion (“la liendre vacía”) se mantiene adherida al pelo hasta que se la quita mecánicamente.
2) Ninfa: el animal emerge de la liendre en forma de un pequeño piojo llamado ninfa. Tiene el aspecto muy parecido al de un piojo adulto, se alimenta, pero es más pequeña, y no están todavía maduros sus órganos reproductivos. Las ninfas tardan unos 7 o 10 días en mudar al estado adulto. La ninfa del piojo se alimenta de la misma forma que el adulto.
3) Adulto: El piojo adulto mide de 1 o 2 a 4 mm, y ya puede reproducirse. Como todos los insectos tiene 6 patas. Las hembras son las que oviponen y cementan las liendres al pelo y, por lo general, son más grandes que los machos. Los piojos se alimentan de sangre hasta cinco veces por día, aguijoneando la piel del hospedador con sus piezas bucales pequeñas y punzantes. Mientras se alimentan, excretan una saliva anticoagulante y vasodilatadora que irrita la piel y causa picazón.
El adulto puede vivir unos 30 días, en ese lapso cada hembra adulta puede poner unos 50 o 100 huevos a razón de alrededor de 6 por día. Los piojos emigran con el hacinamiento, por lo que una cabeza quizás tiene alrededor de una docena de piojos, pero cientos de liendres en incubación. Si el piojo cae fuera de la persona o emigra y no puede treparse a otra, vivirá hasta 2 días o quizás 4 sin alimentarse, luego de lo cual morirá de hambre.
Finamente, los piojos del cuero cabelludo humano no sobreviven tampoco en otros animales como perros o gatos.
Conocida la presencia de “piojos” en la cabeza de algún niño, resta saber cómo tratar este caso de pediculosis, por lo cual las opciones que se utilizan hasta el momento, son las de preparados insecticidas y/u ovicidas, vinculadas en diferentes formas médicas para facilitar su aplicación tópica y adecuarla, en la medida de lo posible, a las exigencias y peculiaridades de cada caso.
Para que el compuesto sea considerado como un buen producto debe reunir algunas características, pero la más importante es tener un poder pediculicida y ovicida, que tenga capacidad letal no solo para las formas vegetativas del parásito, sino que sea capaz de eliminar, tanto las formas larvarias como los huevos aún no eclosionados.
Por otra parte, se utilizan peines con un espacio muy pequeño entre dientes diseñados para que las liendres queden atrapadas en ellos, y que utilizados metódicamente pueden ser eficaces durante el tratamiento, especialmente en el momento en que la cabeza está mojada y con aplicación de crema de enjuague, momento en que piojos y peines se deslizan con facilidad.

