Pedro Cahn: un gran hombre detrás de la lucha contra el coronavirus
Coronavirus en Argentina Su vocación por la medicina se manifestó durante la infancia. Hoy es una eminencia de la infectología en la Argentina y uno de los principales asesores del Gobierno en el combate del Covid-19.
Por Jimena Golender
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"Llueve sobre la ciudad de Buenos Aires. En las casas confortables los chicos miran llover y se divierten viendo caer el agua. En las casas con techo de chapa lo que ven son las goteras y sienten el frío que entra", redactó Pedro Cahn en su cuaderno escolar a los 11 años. Su maestra les había pedido una composición sobre la lluvia. Al ver lo que el pequeño Pedro había escrito, llamó a su padre para preguntarle por las ideas comunistas de su hijo.
Lo que luego se transformó en anécdota familiar era en realidad una de las primeras expresiones de un sentido de preocupación por la desigualdad social que desde la infancia acompaña al ahora doctor Cahn, eminencia de la infectología en la Argentina y en el mundo. Sus padres, una pareja de alemanes que huyeron del nazismo hacia Buenos Aires, instalaron un comercio de bijouterie en el barrio de Once. Diez años después nació Pedro, el 29 de agosto de 1947, en el Sanatorio Anchorena. Después de terminar el colegio, Cahn dudaba entre estudiar derecho o medicina. Temía que como abogado le tocara defender a una persona culpable. Lo que finalmente terminó de inclinar la balanza hacia la medicina.
Durante la carrera en la Universidad de Buenos Aires se destacó en Infectología, materia que luego se convertiría en su especialización. "En infectología hay que tratar enfermedades producidas por bacterias, virus, parásitos u hongos, que tienen capacidad de adaptación y te plantean un permanente desafío. Y a mí siempre me gustó sentirme desafiado", explicó recientemente.
Referente contra el VIH
Pedro Cahn fue uno de los primeros médicos en tratar a pacientes con VIH en 1982, cuando el virus todavía no tenía nombre. Cahn, junto con un reducido grupo de colegas del Hospital Fernández, atendían a los enfermos que otros profesionales se negaban a tratar. Más tarde se los conocería como "la patota rosa", porque atendían a homosexuales, a quienes se los estigmatizaba por portar la enfermedad del sida. En 1985, la muerte del actor hollywoodense Rock Hudson debido a la "peste rosa", como llamaban a la enfermedad del sida por ese entonces, hizo que el doctor Cahn se presentara por primera vez frente a los medios locales. Al día siguiente, había más de 200 personas esperando para atenderse en su consultorio.
Desde ese momento, "la patota" comenzó a recibir cada vez más pacientes. La demanda era tal que motivó a Pedro Cahn y sus colegas a crear en 1989 la Fundación Huésped, en un cuarto de servicio del Centro Médico Huésped, a la vuelta de su sede actual, en el barrio de Almagro. En 1996 la Fundación sumó el hospital de día, que funciona en el Fernández.
En la actualidad, Huésped cuenta con 130 empleados, programas de atención, investigación, prevención y difusión. Además, ofrece desde consejerías personalizadas y testeos hasta grupos de apoyo y talleres para pacientes con VIH. Prueba de su eminencia e idoneidad, Cahn también presidió la Sociedad Internacional de Sida (IAS) entre 2006 y 2008, actuó como asesor para la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y Onusida.

