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¿Qué es el Melanoma de Coroides y cómo se lo trata?

Según la estadística, su incidencia es de 4 a 6 casos por millón de habitantes por año y predomina en los adultos, aunque se está diagnosticando cada vez más en gente joven por ciertos hábitos adquiridos.

Los tumores que afectan al ojo son poco frecuentes en comparación con otros sistémicos, sin embargo, pueden evolucionar a un problema médico de extrema gravedad y en algunos casos a una pérdida de visión significativa e incluso de vida.

Con relación a esto, la oftalmóloga María Gentile (M.N. 107.891 y del Hospital Italiano de Buenos Aires), relató que “pueden generarse en cualquier lugar del ojo y de los tejidos que lo rodean. Es posible hallarlos en párpados, conjuntiva y córnea; en la pared ocular como la úvea y retina, o también en el nervio óptico, órbita, glándula y vías lagrimales”.

 

“Además, pueden ser primarios del ojo, es decir, originados allí o pueden ser una extensión o diseminación de un tumor originado en otra parte del organismo. Muchas veces, la primera manifestación de un tumor diseminado es la aparición de un tumor ocular, produciendo o no síntomas clínicos”, agregó la especialista en el campo visual

Melanoma de Coroides: ¿Qué dice la estadística?

En lo que respecta a los tumores intraoculares primarios, originados en el ojo, hay que resaltar que el Melanoma de Coroides es el tumor maligno primario más frecuente del adulto. Según los números sanitarios, su incidencia es de 4 a 6 casos por millón de habitantes por año y predomina en los adultos, aunque, se está diagnosticando cada vez más en gente más joven por ciertos hábitos adquiridos.

En general aparece con mayor frecuencia en raza caucásica, personas de ojos y piel claras, aunque no siempre produce síntomas tempranos y cuando se diagnostica o produce visión borrosa o alteración del campo de visión, entre otros, ya puede ser un síntoma tardío.

 

Por ello es importante concurrir al oftalmólogo y realizar un fondo de ojos con dilatación para poder ver no solo el sector central, sino también el sector más periférico del fondo de ojos.

Tratamiento a realizar contra el Melanoma de Coroides

En tanto, la selección del tratamiento que se llevará a cabo depende del tamaño y localización del tumor. La primera alternativa de tratamiento es la conservadora, la braquiterapia epiescleral, que consiste en colocar intraquirúgicamente una placa con semillas con radiación, que es suturada a la pared del globo ocular para poder irradiar al tumor e inactivarlo.

Es clave que la misma sea colocada por un especialista en forma correcta y con un margen de seguridad adecuado para que el tratamiento sea satisfactorio. Esto se logra en más del 90% de los casos en ojos correctamente tratados.

 

Otra alternativa de tratamiento es la enucleación (extirpación del ojo) que todavía se utiliza para tumores grandes, tumores con compromiso del nervio óptico o en tumores que ya se extendieron fuera de la esclera, la capa más externa de la pared ocular.

Melanoma de Coroides: diagnóstico y controles

El pronóstico de vida del paciente realizando un tratamiento conservador o realizando la enucleación es el mismo a largo plazo, por lo cual, si es factible, se prefiere el tratamiento conservador.

Al ser una enfermedad maligna siempre se trabaja en forma multidisciplinaria con el oncólogo clínico y el paciente debe controlarse de por vida tanto a nivel local como sistémico.

 

El asunto es que la sobrevida y secuelas visuales dependen del diagnóstico temprano y del tratamiento adecuado y oportuno, por ello es fundamental un examen oftalmológico de rutina, con realización de fondo de ojos con dilatación llevada a cabo por el especialista.

¿Cómo se descubre el Melanoma de Coroides?

El diagnóstico se realiza con una exploración ocular que incluye un examen del fondo de ojo con dilatación de la pupila, fotografías, tomografía de coherencia óptica y ecografía ocular. En esta, los melanomas presentan unas características que confirman el diagnóstico y miden el tumor para valorar su tamaño y su grado de actividad o crecimiento en el tiempo.

Con estos exámenes, la precisión diagnóstica supera el 95% y dado que el melanoma es un tipo de cáncer con capacidad de diseminación metastásica, una vez realizado el diagnóstico es clave realizar un estudio y seguimiento de extensión del tumor para valorar el compromiso de los tejidos perioculares y otros órganos.

 

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