CUIDADOS

Un buen corazón es sinónimo de una excelente calidad de vida

Las condiciones que afectan al corazón o vasos sanguíneos, como un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca, provoca la muerte de 20,5 millones de personas cada año. Las recomendaciones a tener en cuenta para cuidar este órgano tan importante.

Si bien la conmemoración del Día del Corazón a nivel mundial tiene lugar cada 29 de septiembre, no existe ninguna fecha en particular para su cuidado, prevención de enfermedades o cualquier tratamiento que lo mantenga sano. 

Lo cierto, es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation WHF) trabajan para promover la salud cardiovascular, de manera tal que puedan lograr reducir un 25% la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares para el año 2025.

 

La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de muerte en el mundo. De manera combinada, las condiciones que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos, como un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca provoca la muerte de 20,5 millones de personas cada año.

¿Qué dice una especialista?

Con relación a este tema, la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291) explicó que “el 80 por ciento de las muertes prematuras por ECV se pueden prevenir haciendo pequeños cambios en nuestro estilo de vida: alimentación, ejercicio y control del estrés. Así, podemos controlar mejor la salud de nuestro corazón y vencer las enfermedades cardiovasculares”.

Las estadísticas indican que el 90% de los infartos se ocasiona por uno o varios factores de riesgo: tabaquismo, obesidad, Diabetes, sedentarismo, dislipidemias e hipertensión arterial. En el caso de pacientes hipertensos, tienen 4,6 veces más probabilidades de sufrir un infarto agudo de miocardio que una persona con valores normales.

 

Hay cuidar al corazón porque actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los demás órganos, tejidos y células del organismo, y esa sangre bombeada por el corazón suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células, pero si el flujo de sangre al corazón disminuye o se detiene o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida.

Síntomas a saber

Los síntomas que pueda presentar algún problema presente son: 1) pérdida de fuerza o sensibilidad en alguna parte del cuerpo, 2) imposibilidad o dificultad para hablar, 3) palpitaciones nuevas, 4) hinchazón en las piernas, el abdomen o en el área alrededor de los ojos, 5) mareos o desmayos, 6) síncope o pérdida súbita de la conciencia, 7) dolor en el cuello, mandíbula, garganta, área superior del abdomen o espalda, 8) dolor, entumecimiento, debilidad y sensación de frío en las piernas o brazos, 9) dolor u opresión en el pecho, lo que se conoce como angina y 10) dificultad para respirar.

Por eso, existen recomendaciones para mantener nuestro corazón fuerte y sano: 1) Actividad física: hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos es esencial para fortalecer el corazón. Realizar actividad por períodos cortos que juntos sumen 30 minutos por día es tan beneficiosos para la salud como la práctica continua.

 

2) Llevar una dieta balanceada: seguir una alimentación equilibrada ayuda a disminuir tres de los principales factores de las enfermedades del corazón: colesterol elevado, hipertensión arterial y exceso de peso. Los hábitos saludables incluyen limitar el consumo diario de sal e incorporar frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja asimismo reducir el consumo de grasa y colesterol (carnes rojas, grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres con mucha grasa).

Por otra parte, el exceso de colesterol en sangre que se acumula en las paredes de las arterias es un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular. La prevención es algo sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicio físico. En los casos que así se requiera, se dispone actualmente de una variedad de fármacos que regulan los niveles de colesterol.

 

3) Consumir alcohol de manera responsable: excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía. Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede, a su vez, incrementar el riesgo cardiovascular. Es por eso que se recomienda siempre beber de forma moderada.

4) Evitar el estrés: en los momentos de estrés, el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés, empeorando las enfermedades del corazón.
5) Descansar bien: las personas que no logran conciliar bien el sueño tienen un alto riesgo de sufrir taquicardias. Además, dormir mal es un círculo vicioso, ya que genera una sensación de ansiedad que puede conducir a hábitos alimenticios poco saludables.

 

6) Vigilar la tensión arterial: la hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (máxima) y/o de la diastólica (mínima). Habitualmente no da ningún síntoma, pero es importante detectarla y tratarla porque se relaciona con enfermedades cardíacas potencialmente graves como insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.
7) Realizarse un chequeo médico preventivo anual: a partir de los 40 años es recomendable la realización de revisiones médicas de forma exhaustiva y periódica, especialmente en personas con factores de riesgo como son antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.

El uso del desfibrilador

La nueva ley número 27.159, cuyo objetivo es que cada espacio público disponga de desfibriladores externos automáticos (DEA), y la cantidad de personas que están aprendiendo técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) lograron que las personas que sufren un paro cardiaco tengan más chances de sobrevivir.

En tanto, el desfibrilador es un notable dispositivo electrónico portátil con la capacidad para poder diagnosticar una fibrilación ventricular o taquicardia ventricular, y emite la señal de alerta para la aplicación de una descarga eléctrica que restablezca el ritmo cardíaco normal.

 

Hay que resaltar también que los entendidos en este campo recomiendan que “es importante promover la accesibilidad de toda la población a la resucitación cardiopulmonar y a la desfibrilación con estos equipos en espacios públicos y privados, y concientizarlos sobre la importancia de los lugares cardioasistidos para incentivar la cadena de supervivencia”. Finalmente, es importante entender que cualquier individuo con una breve charla de una hora puede entender su funcionamiento y aplicación.

Importancia de controles cardíacos

Para mantener un corazón sano hay que acudir a un cardiólogo para realizar estudios y estar tranquilo, y los especialistas recomiendan en la infancia y adolescencia seguir las recomendaciones del pediatra, pero para hacer actividad física, corresponde realizarse un examen previo y presentar un certificado firmado por el médico.

Antes de los 16 años realizar un análisis de sangre y un electrocardiograma, sobre todo en aquellos niños que presenten antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Además hay que hacer el control de la presión arterial.

 

Entre los 20 y 30, en individuos sin antecedentes familiares de enfermedad coronaria y sin sintomatología, las recomendaciones son la realización de un análisis de laboratorio cada 3 años, electrocardiograma cada 5 y medición de la presión cada 2. La frecuencia aumenta entre los 40 y los 50: análisis de laboratorio cada 2 años, electrocardiograma anual y medición de presión arterial en forma cuatrimestral.

A partir de los 50, se hacen análisis anuales de laboratorio ampliando parámetros solicitados según criterio médico, electrocardiograma cada 6 meses, medición de presión arterial regular y un test de esfuerzo cada 2 años o anual.

Por G.A.

 

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