ATENCIÓN

Verano y golpe de calor: medidas de prevención y cómo cuidarse

Existen ciertos y numerosos aspectos preventivos a los que debemos prestar atención para poder aprovechar esta época sin correr riesgos o sufrir daños, que van desde la indumentaria, alimentación y actividad física.

En plena circulación de la estación del verano, las altas temperaturas se hacen sentir en todas partes de nuestro territorio, y si bien se puede disfrutar de esta interesante época del año ya sea por vacaciones o disfrutando al aire libre, hay que tener en cuenta un factor que puede traer problemas a la salud: el temido golpe de calor.

Cada vez que se aproximan los meses más calurosos del año, la mayoría de las personas aprovechan el clima agradable para realizar más actividades al aire libre y expuestos al sol, pero existen ciertos aspectos preventivos a los que debemos prestar atención para poder aprovechar esta época sin correr riesgos o sufrir daños.

Opinión destacada sobre el golpe de calor

Con relación a este importante tema, la doctora Valeria El Haj ((M.N. 99.291) brindó un panorama concreto sobre cuáles son las complicaciones que pueden presentarse durante esta época del año y qué medidas podemos adoptar para prevenirlas y no sufrir un golpe de calor.

Por ejemplo, el agotamiento y el consecuente golpe calórico son algunas de las patologías que se relacionan con las altas temperaturas: “Cuando el calor es extremo, el cuerpo no puede enfriarse adecuadamente mediante el sudor e incluso puede llegar a dañar algunos órganos vitales de forma transitoria o permanente, de allí que su identificación y tratamiento serán de suma importancia”, detalló la profesional. En tanto, existen algunos factores de riesgo que pueden agravar el cuadro conocido como “golpe de calor” son la obesidad, fiebre, deshidratación, quemaduras ocasionadas por el sol, enfermedades cardiacas o mentales y consumo de alcohol, entre otros destacados.

 

Un punto importante a tener en cuenta es que existe un denominado “grupo de riesgo”, a quien más afecta este fenómeno generalmente y este está conformado por las personas mayores, niños y pacientes con patologías preexistentes, que son más susceptibles a padecer complicaciones por las altas temperaturas.

No obstante, el calor puede afectar a cualquier persona si se expone por un tiempo prolongado al sol o si realiza actividades físicas intensas sin tomar medidas de prevención.

Síntomas del golpe de calor

En estas situaciones, el cuerpo suele ser sabio y nos envía señales de que hay algo que no está bien, y por eso, se debe tener en cuenta determinadas situaciones para estar alerta y evitar este fenómeno “climático”. Por ejemplo, la sudoración excesiva, en los bebés puede verse la piel muy irritada por el sudor en el pecho, cuello, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.

Otros síntomas a saber son sensación de calor sofocante, sed intensa y/o sequedad en la boca, calambres musculares, cansancio o debilidad, dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos, dolores de cabeza, irritabilidad o llanto inconsolable en los más pequeños y mareos o desmayos.

 

Continuando con el cuidado de los menores, para cuidarlos es mejor ubicarlos en lugares frescos, ventilados y vestirlos con ropas claras, holgadas y livianas, preferentemente de algodón. Si se está en período de lactancia, se puede aumentar la frecuencia de toma de líquidos, ofrecerles líquidos de forma constante, aun cuando no se tenga sed y evitar las bebidas azucaradas (lo mejor es agua o los jugos naturales).

También hay que evitar la exposición al sol en el horario comprendido entre las 10 y 16 y no exponer a niños menores de 1 año al sol, bañarlos o mojarlos con frecuencia, no permanecer ni dejar solos a los niños adentro de un vehículo estacionado y cerrado y prestar atención a las alertas tempranas del sistema meteorológico, ya que es una clasificación de niveles ascendentes o colores, siendo amarillo, naranja y rojo los que representan temperaturas riesgosas para la salud.

Prevención ante todo

Ahora bien, la facultativa relató que para cuidar nuestra salud mantener una temperatura corporal equilibrada durante los días húmedos y/o con temperaturas elevadas, podemos adoptar las siguientes medidas: usar ropa holgada, clara y liviana, ya que usar demasiada ropa, oscura, gruesa, muy ceñida no permite el enfriamiento necesario del cuerpo.

También recomienda protegerse contra las quemaduras solares con sombrero o gorra de ala ancha, gafas de sol, ropa cubritiva y protector solar con factor de protección mayor a 30 FPS mientras se está al aire libre, aplicándolo generosamente cada dos horas o luego de nadar o sudar. Las personas con piel demasiado blanca deben usar pantalla total.

 

Otra medida aconsejada por la especialista es beber abundante líquido: se recomienda tomar líquido cada 30 minutos, aunque no se tenga sed, y cada 10 minutos mientras se realiza actividad física con calor, evitando las bebidas con mucha cafeína o azúcar, muy frías o calientes.

Es importante asegurarnos de que el agua sea segura, preservada en botellas limpias y frías. En el caso de los bebés, se recomienda aumentar la frecuencia de la lactancia y evitar la permanencia prolongada en vehículos estacionados al sol, ya que la temperatura y la humedad dentro del automóvil se elevan muy rápido. Además, hay que reducir la actividad durante los momentos más calurosos del día: evitar el ejercicio extenuante, aumentar la hidratación y descansar en lugares frescos al mediodía.

 

Se sugiere programar actividades por la mañana temprano, o a la tarde/noche. Para aclimatarse al viajar a una zona calurosa en verano, se debe limitar el tiempo de trabajo o ejercicio los primeros días, hasta acostumbrarse. El cuerpo puede tardar varias semanas en adaptarse al calor y por último, aumentar los cuidados si hay factores de riesgo preexistentes: si se tiene una enfermedad u otros factores de riesgo se deben tener mayores precauciones y asegurarse que haya servicios de emergencia cerca del lugar a donde se vaya.

Cuadros para prestar atención al golpe de calor

Por otra parte, existen cuadros más complicados que se asocian a las altas temperaturas o exposición al sol, tales como el fotoenvejecimiento, daño retiniano solar, cáncer de piel, sofocamiento por calor e insolación, deshidratación leve y calambres por sudoración excesiva. En tanto, la profesional de la salud también dio otros puntos a tener en cuenta como por ejemplo, dormir al menos ocho horas diarias, ya que según las apreciaciones científicas, está probado que el buen sueño es fundamental para mantener el ritmo biológico, y que se activen adecuadamente los mecanismos de limpieza del organismo, ya que también se sabe que sí se duerme mal no se baja de peso.

En síntesis, el inicio del verano es indicado para disfrutar del tiempo al aire libre, pero también hay que estar alertas a la llegada del golpe de calor, ya que una exposición en demasía o la falta de protección que se le puede brindar al organismo ya sea de manera externa o interna, puede derivar en futuras enfermedades o cuadros delicados de salud.

¿Qué hacer durante el ejercicio?

El verano hace que uno quiera broncearse, distenderse de la vorágine que significa el trabajo durante el año, o practicar algún deporte para mantenerse en línea, pero el hecho de ejercitarse en época de intenso calor, provoca que el cuerpo incremente la irrigación sanguínea en la piel y la sudoración.

Este proceso interno, denominado termorregulación, tiene como objetivo eliminar el calor acumulado en el interior y mantener la temperatura del cuerpo. La especialista consultada dio claves para disfrutar de las actividades al aire libre: realizar ejercicio físico a primera hora de la mañana o última de la tarde. Hay que aprovechar los momentos y ambientes más frescos del día, mantenerse bien hidratado antes, durante y después del ejercicio. Si la actividad dura menos de una hora, con tomar agua fresca es suficiente.

En cambio, si se extiende más de 60 minutos, habrá que ingerir bebidas deportivas o isotónicas (500 cc unos 60 minutos antes del ejercicio y entre 100-125 cc cada cuarto de hora en la práctica), evitar la exposición directa al sol, usar ropa clara y liviana que permita la transpiración y usar protectores solares.

POR G.A.

 

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