Ansiedad, estrés y depresión: los síntomas que provoca el contexto económico y político en el cierre del año
Llegar a fin de año relajados puede resultar una misión casi imposible, pero el 2025 potenció ese desafío debido al contexto político y económico. El consejo de expertos en psicología para lidiar con la ansiedad y el estrés en forma saludable.
La última etapa del año suele generar inestabilidad en las personas que lleva a un estado de alerta constante como respuesta natural del cuerpo y la mente. El 2025 se caracterizó por presentar un contexto económico desafiante para los argentinos, al que se le sumó el estrés pre y post electoral. Ante estos estímulos, pueden surgir trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión, según advierten los psicólogos.
“La incertidumbre económica en un país tan especial como el nuestro juega un papel fundamental en la salud mental”, explicó a Crónica la psicóloga Adriana Narváez, miembro de comisión directiva del Foro del sector social y ex presidenta de la Sociedad Argentina de Salud Integral en la Adolescencia (SASIA).
Los incrementos en los alimentos, los servicios básicos, el transporte, los colegios; en adición a la pérdida del poder adquisitivo y para rematar, las elecciones legislativas con sus respectivas consecuencias políticas, generó niveles altos de agotamiento en la sociedad, justo en la época del año en que las exigencias laborales y los balances personales despiertan ya de por sí, todo tipo de giros emocionales y cansancio físico.
La consecuencia social se palpa en las calles. Nerviosismo, falta de paciencia y empatía, rostros que evidencian cansancio, pero debajo de lo que se puede observar a simple vista se esconden patologías de mayor complejidad que al no ser gestionadas a través de técnicas saludables y/o tratadas por profesionales, pueden agravarse.
Según un informe reciente del INDEC, el 60% de los argentinos manifestaron que la ansiedad y el estrés han aumentado significativamente en los últimos cinco años debido a la incertidumbre constante.
La especialista en psicología advirtió sobre el impacto de llegar a fin de año con estos niveles extraordinarios de agotamiento: “Es complicado porque este ha sido un año especialmente complejo con las elecciones y demás, y se siente que estamos, me incluyo, todos agotados, justamente por la complejidad que tuvo el 2025. Además, al final del año siempre surgen preguntas, cuestiones, angustias, tristezas, ni hablar con las fiestas, los que ya no están, los que no pueden compartir con uno, etcétera”.
En Argentina, los trastornos de ansiedad son los más frecuentes dentro del área de salud mental. Según el Estudio Epidemiológico de Salud Mental en Población General de la República Argentina, realizado en colaboración con la OMS y la Universidad de Buenos Aires, la prevalencia de los trastornos de ansiedad es del 16,4%.
Se cree, asimismo, que las mujeres presentan un riesgo un 67% mayor que los hombres a padecer y sentir ansiedad, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud. Y, a nivel individual, cerca del 50% de las personas desarrollará algún trastorno mental antes de los 75 años.
“De por sí, la ansiedad no es mala, sino que debe ser entendida como una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes, peligrosas o inciertas. Es un mecanismo de supervivencia que nos ha ayudado a mantenernos alerta y reaccionar rápidamente en toda nuestra historia evolutiva. Sin embargo, cuando se activa con demasiada frecuencia o intensidad, puede convertirse en un problema”, detalló la licenciada en psicología María Lucila León Caeiro de DIM Centros de Salud.
Es esta instancia, cuando la calidad de vida se ve afectada, es necesario consultar a un profesional. La ansiedad no tratada puede tener un impacto considerable en la salud física, especialmente cuando se vuelve crónica. Aunque es una respuesta emocional, la ansiedad activa mecanismos fisiológicos que, si se mantienen a largo plazo, pueden desgastar el cuerpo, afectando al sistema nervioso, el sistema cardiovascular y el sistema respiratorio.
Los trastornos de ansiedad también pueden agravarse y desembocar en una depresión, advirtió Narváez. “El cuadro tiene varias escalas, uno, dos, ya cuando es un trastorno depresivo muy grande, bueno, entran a participar los médicos, psiquiatras, se medica y demás, pero lo que se ve más comúnmente son los trastornos de ansiedad, que al traducirlo en síntomas es: 'Estoy nervioso, estoy muy ansioso porque las cosas no me salen, la plata no me alcanza, no llego a fin de mes, dos sueldos no alcanzan', todo lo que genera en la sociedad el malestar económico”, señaló la experta en salud mental.
Asimismo, la ansiedad e incertidumbre que atraviesan los adultos puede impactar en los niños y adolescentes. “Si una madre o un padre no sabe con cuánto dinero va a contar para vivir, para pagar sus gastos, para salir, para divertirse, esto genera angustia. Esta angustia después desciende a todo el núcleo familiar. Todo niño o adolescente que vea mal a sus adultos referentes se siente triste. Así que es muy importante la comunicación, hay que hablar con los chicos, sin angustiarlos en exceso porque demasiada información les hace mal”, sugirió la psicóloga y añadió: “Se les debe aclarar 'Bueno, tal vez hay dificultades en este momento, en lo económico, pero todo va a estar bien. La comunicación es muy importante porque los chicos reciben el estrés del adulto”.
Salud mental: herramientas para gestionar el estrés de fin de añoPara minimizar las emociones negativas generadas por el estrés a esta altura del año, es importante implementar estrategias de manejo emocional y autocuidado.
En términos generales, se recomienda aplicar “las reglas básicas de supervivencia en momentos serios”, aseguró Narváez. “Tener amigos, conectarse con situaciones que deriven en sentirse mejor, por ejemplo, actividades vinculadas al arte o sería cine, teatro, cuidar niños de la familia, ellos siempre despiertan alegría y estar con otros, conectados con los afectos porque el aislamiento también hace mal”, agregó.
Las herramientas específicas que se pueden utilizar para no dejarse llevar por el caos y evitar caer en una crisis emocional mayor se detallan a continuación:
- Práctica de mindfulness y meditación: dedicar unos minutos al día para practicar mindfulness o meditación. Estas técnicas pueden ayudar a calmar la mente y reducir la ansiedad.
- Ejercicio físico regular: mantener una rutina de ejercicio físico. La actividad física libera endorfinas, lo que puede mejorar tu estado de ánimo y reducir el estrés.
- Técnicas de respiración profunda: incorporar ejercicios de respiración profunda en tu rutina diaria. Esto puede ayudar a reducir la ansiedad y promover la relajación.
- Establecer límites con la información: evitar la sobreexposición a noticias y redes sociales. Establecer límites de tiempo para el consumo de información.
- Participae en actividades relajantes: dedicar tiempo a actividades que te relajen, como leer, escuchar música tranquila, pintar o practicar hobbies.

