Colonias de verano por las nubes: alternativas para organizar actividades divertidas y económicas con los chicos en vacaciones
Las madres y padres se preparan para encarar el receso escolar de verano con un presupuesto más acotado y sin colonia pero con creatividad y mucha diversión. El rol de los familiares y por qué conviene perderle el miedo a que los hijos se aburran.
El receso escolar de verano presenta un desafío por partida doble para las familias con chicos, por un lado, el aumento de precios de las colonias hizo que en muchos hogares esta opción fuera descartada por falta de presupuesto. Por otro lado, exige a los padres y madres planear un cronograma con actividades entretenidas, paseos y momentos de cuidado con la ayuda de redes de apoyo para los próximos dos meses.
En este rompecabezas que suponen las vacaciones, los familiares tienen un rol clave. “Si no fuera por mis hermanas, la familia de mi exmarido y el hecho de que puedo trabajar en forma independiente acomodando mis horarios, no sé cómo haría. El año pasado mandé a mi hija a una colonia en enero pero este verano ya no podemos, se fueron de precio”, explica Ana, madre de Juliana de 7 años.
Su caso es similar al de muchos padres que solían mandar a sus hijos a la colonia al menos un mes para que los chicos puedan disfrutar de una pileta y actividades con sus pares, mientras ellos trabajan. Pero en el verano 2025, esta opción quedó fuera de presupuesto: los establecimientos privados pueden llegar a costar unos 700.000 pesos por mes, mientras que los clubes deportivos cobran 300.000 pesos solo por enero.
Lo cierto es que cuando pasen las Fiestas de fin de año, los padres se enfrentan a una pregunta clave: “¿Qué hacer con los nenes que no van a la colonia?”. En general, la mayoría de las familias donde los adultos trabajan necesitan que los chicos tengan actividades planeadas, pero sin un viaje por vacaciones o alternativas fijas, los madres y padres deben ponerse creativos y coordinar un plan con actividades.
Florencia, madre de dos chicos y trabajadora full-time, llega a diciembre con todo el calendario familiar de verano listo. “Nosotros nos organizamos, como estamos separados con el papá de los chicos, entonces lo que hicimos es repartir los días, yo me tomo desde el 1 hasta el 20 de enero y él se toma vacaciones desde esa semana hasta el 15 de febrero. En la última semana le pedimos a su mamá (la abuela de los chicos) que los tenga, y ya el 20 de ese mes empiezan las clases de nuevo”, explica.
A diferencia de años anteriores, la colonia no fue una opción posible por un tema de costos: “Hicimos cuentas, nosotros tenemos dos nenes y era imposible pagar una colonia para los dos, están muy caras”, añadió.
En este sentido, la psicóloga Adriana Narváez (M.N. 20.475) vice presidenta de la Sociedad Argentina de Salud en la Adolescencia, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría y del Foro del Sector Social señala que “el dato más significativo que encontramos a modo de época es que ahora las mamás trabajan tanto como los papás, de manera tal que pueden ocuparse de los chicos la misma cantidad de tiempo que los papás. Si la tarea de cuidado no está dividida es un problema”.
Durante el verano, cobran mayor relevancia las redes de apoyo (familiares, amigos, allegados) que si bien acompañan a las madres y padres a lo largo del año escolar, las vacaciones es una etapa en la que su colaboración es indispensable, no solo para los adultos sino para el bienestar emocional de los niños que ven ampliado sus compañeros de disfrute durante las vacaciones.
La especialista aclara que “toda ayuda para los padres es bienvenida, los abuelos, tíos, primos, alguien que pueda ayudar a unas horitas” pueden sumarse al plan de vacaciones diagramado con anticipación o sorprender con una visita o salida organizada a último momento. A los chicos les encanta y a las madres y padres les alivia la carga de cuidado que durante el verano, sin la escuela, o sin el club, solo recae sobre ellos.
Cabe destacar que el año escolar puede ser muy cansador para los niños y adolescentes. La cantidad de tareas y exámenes que deben enfrentar a diario, sumado a la presión académica y social pueden generar agotamiento. Por eso, el verano puede ser también un momento de descanso que sirve para recargar energías después de todo el año. Durante las vacaciones, los chicos pueden dedicar tiempo a sus hobbies, disfrutar de la compañía de sus familiares y amigos, y experimentar nuevas actividades. Además, son una oportunidad para continuar aprendiendo y desarrollando habilidades específicas.
Propuestas y actividades para un verano con los chicos
Al momento de planificar el cronograma semanal o mensual de los chicos, es bueno tener algunas propuestas económicas y fáciles de realizar previstas. Siempre puede modificarse a último momento, pero tener estas ideas a mano puede ayudar a resolver las actividades de uno o varios días.
Apostar a la cultura es una excelente alternativa en las vacaciones. Una primera opción puede ser organizar ciclos de cine una vez por semana o cada quince días con los hijos y sus amigos. Pueden turnarse entre padres para alternar la casa que será sede, incluir pochoclos caseros, ir por temáticas (películas animadas, de terror, de superhéroes) según la edad, acompañar con disfraces a tono e ir variando. Si el presupuesto lo permite, una vez al mes se puede organizar una salida al cine entre amigos.
En el caso de niños con una veta artística, el verano presenta más tiempo libre para tomar clases ya sea de baile, música, canto, comedia musical, teatro u otros. Por una dos o tres horas semanales, los chicos se divierten, descargan energía y de paso, desarrollan sus capacidades. En este caso, habrá que desembolsar algo de dinero (en instituciones municipales, barriales y sociedades de fomento se consiguen buenos precios o hasta clases gratuitas) pero es un presupuesto más accesible que la colonia. Incluso se pueden combinar propuestas para que los niños ocupen toda la tarde uno o más días a la semana.
Lo mismo ocurre con los talleres, todo lo que sea manualidades suele entretener y desafiarlos. Durante el verano se ofrecen opciones aptas para todos los bolsillos y que se adaptan a los horarios de vacaciones. Hay desde talleres de pintura, cerámica, dibujo y robótica, entre muchos otros.
Asimismo, es bueno reservar para los días de mayor calor una visita “sorpresa” a establecimientos que cuenten con pileta. En muchos barrios de CABA y el conurbano hay piscinas municipales con pases diarios a precios accesibles.
Por último, es importante también dar lugar al aburrimiento. Cuando esta sensación aparece en los chicos, los invita a desarrollar la creatividad y aprender a estar con uno mismo buscando cosas para hacer que les gustan.“Tiene que haber una noción realista de que no siempre, todo tiempo es divertido y que tanto los adultos como los chicos por ahí nos aburrimos, tenemos momentos donde no sabemos qué hacer. Esa noción viene desde los padres”, sugiere Narváez y remarca: “Está bien sentirse aburrido, no hace falta llenar cada minuto con juegos y entretenimiento” porque ese espacio en el que no saben qué hacer puede impulsarlos a inventar, explorar y aprender a ocupar su tiempo solos.
Por JImena Golender
@jimegol20

