El choripán es sinónimo de argentinidad para el pueblo y para Crónica. En el fútbol, por ejemplo, es un elemento que siempre está muy presente. Es postal característica de la mayoría de las canchas argentinas, el humo que casi te nubla la vista al entrar y también en muchos casos adentro del estadio.

Como decía Enrique Santos Discepolo: “El hincha es el alma de los colores, el que no se ve, el que da todo sin esperar nada”. Y dentro del ritual del hincha, el "chori" es una parte importante.

Ahora sí, cada cancha tiene sus características y no todas tienen un choripán "de primera". Esa costumbre, ese rito, se completa si pasan dos cosas: si el chori es bueno y si luego el equipo gana, por supuesto.

Choripán Parrilla
El choripán, una achura clásica en todas las parrillas

Dentro del ambiente del fútbol, hay consenso generalizado que el mejor choripán de todas las canchas está en Jáuregui, en el estadio "Carlos V", perteneciente al Club Social y Deportivo Flandria.

Jáuregui es un pequeño pueblo de poco más de 8.000 habitantes ubicado a 7 kilómetros de Luján, partido al que pertenece. “El Canario”, como le dice al club por el color de su camiseta, milita actualmente en la Primera Nacional, mejor ubicación en la historia de la institución, ya que tiene pasos por la Primera B Metropolitana y la Primera C.

Cuáles son los secretos detrás del choripán más rico

Allí, al costado del córner, se encuentra el puesto tan preciado: el chori que todos quieren probar y dónde nadie se puede comer uno solo, porque es tan rico que invita a repetir.

Hasta allá fue Crónica, para conocer a los intérpretes de esta "obra de arte" culinaria, los palilleros. Hasta 2020, el histórico encargado de la parrilla era “Michi”, quien empezó con la tradición. Luego vino la pandemia, y él se puso una parrilla a unas cuadras de la cancha y el famoso puesto cambió de manos.

Pero lo que no cambió es la tradición y el sabor. Los nuevos encargados de la parrilla son “Tosca” y su gente, que le ponen la misma impronta que su antecesor.

Parrilla Jáuregui
El famoso puesto, ubicado al lado del córner de la cancha de Flandria.

Conscientes de la responsabilidad que conlleva estar ahí, nos explicaron cuál es el secreto de ese sabor único. “En Jáuregui hay varias fábricas de chacinados —productos preparados sobre la base de carne y/o sangre, vísceras u otros subproductos animales— muy buenas y eso simplifica la labor”, le contó Tosca a cronica.com.ar.

Pero también advierte que se necesita algo más: “Es fundamental las ganas de hacerlo y no perderse ningún detalle”.  El chori de Flandria es de puro cerdo y es lo que le da su sabor característico.

Así, entre carcajadas y buena onda, van recibiendo a los hinchas que llegan para probar el preciado bocado. No solo los locales, que cada 15 días disfrutan del manjar, sino los visitantes, ya sean allegados o infiltrados, van hacía allí con la única misión de probar ese chori tan rico.

Qué otros choris están en el podio 

Lo importante para un buen choripán, además de obviamente su producto principal que es el chorizo, es un buen pan francés y en eso tampoco fallan. Al chori de Flandria no hace falta ponerle chimichurri ni salsa criolla, porque su sabor es tan rico que la experiencia completa se vive al comer solamente el chorizo con el pan y disfrutar de algo realmente único. 

El de Flandria es el líder, el número uno, pero no es la única cancha en donde se come un rico choripán. En el segundo lugar, ubicamos a Deportivo Armenio —club de la Primera B Metropolitana que queda en la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz—, en donde también hay grandes choris.

El podio lo completan dos clubes: uno de Primera División y otro del Federal A. Sarmiento de Junín se destaca por tener unos grandes choris en su puesto atrás del arco, que sorprenden a los visitantes de clubes grandes que no lo tenían en el radar y Douglas Haig de Pergamino, también maravillosos.

Los parrilleros de Flandria, un orgullo para Jaureguí. 

 

Algunos afirman que hay un puesto en el bosque platense, en las adyacencias de la cancha de Gimnasia y Esgrima, que sirve muy buenos sánguches de chorizo y también excelentes bondiolas, pero según quien lo diga cambia el puesto y ya pasa a transformarse más en mito que en realidad.

Aunque es verdad que la experiencia allí es muy buena, al tener tanta cantidad de puestos y estar fuera del estadio, la oferta es variopinta en cuanto a calidad y variedad.

De esta manera, así se conforma nuestro podio de choripanes en los estadios del fútbol argentino. En primer lugar, Flandria, en segundo Armenio y el tercer lugar es compartido entre Sarmiento y Douglas Haig.

Por R. M. (Morfa de lo lindo)

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