Escapada: el pueblo "poco conocido" que queda a una hora de CABA y tiene el bodegón con las mejores pastas italianas de la provincia
¿Sos fanático de la buena gastronomía? Este paraje, a pesar de ser pequeño, sorprende a todos por sus increíbles paisajes y atractivos culinarios. Conocé todos los detalles del sitio, en la nota.
Paraje Starace es un pueblito con pocos habitantes que pertenece al partido bonaerense de Magdalena. Su principal atractivo radica de la excelente gastronomía con estilo italiano-argentino que se sirve en el bodegón y almacén de campo, pero también es un sitio con un enorme legado cultural debido a que cuenta con una historia muy rica que vale la pena conocer. Asimismo, sus lindos paisajes invitan a desenchufarse de la locura de la rutina y tener un día completamente único al aire libre.
No hay dudas que este acogedor lugar es una escapada perfecta para realizar cualquier fin de semana del año, ya que se ubica a solamente a 102 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires (una hora de distancia) y unos 40 de la cabecera del municipio. Asimismo, cabe destacar que muchos visitantes eligen este circuito turístico como parada obligatoria cuando viajan a la costa atlántica debido a que queda de pasada, aunque también es importante remarcar que llegar a este punto es muy fácil y rápido. Simplemente, salir de capital por la Autopista Ricardo Balbin hasta Hudson. Luego, tomar la Ruta Provincial 2 y conducir hasta la intersección de la Ruta Provincial 36. Finalmente, en el kilómetro 96 de dicha ruta, se podrá encontrar la entrada y las pintorescas construcciones.
Este pueblito es completamente único, debido a que a diferencia de otros sitios del país, no surgió con la expansión del servicio del ferrocarril, sino que data de muchos años antes. A pesar de ser un paraje sumamente pequeño, lleva una larga historia a sus espaldas y se estima que la primera edificación data de 1858. En ese entonces, la zona funcionaba como un parador de carretas o posta donde los chasquis descansaban y cambiaban los caballos, por eso se le dio mucha importancia al desarrollo del almacén de campo, que hoy en día continua en pie.
Las tierras pertenecían a la familia de Juan Antonio Romero, quienes pertenecían a la alta sociedad y eran muy amigos del ex gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. Por este motivo, los campos eran visitados por personajes reconocidos e importantes de la historia nacional. Otra persona que dejo un gran legado en el Paraje Starace es el famoso comerciante inglés, Richard Blake Newton, quien introdujo del alambrado en nuestro país en 1845 e instaló una de las huertas más grande de la provincia por aquel momento.
El rincón de Donatella de uno de los restaurantes de campo más conocidos de la región y se destaca principalmente por sus comidas ricas, caseras y frescas, ya que solo se ofrecen cosas preparadas en el día. Siguiendo las típicas costumbres italianas, se presenta un menú de tres pasos que está compuesto por una entrada con varios platos fríos y calientes para poder picar; Una segunda instancia que consiste en carnes o algunas pastas y por último unos deliciosos postres.
Si bien hay variedad de exquisiteces, los visitantes resaltan el sabor de los ravioles con borrajas, los ñoquis con ortigas, tiramisú, naranja a la cubana, membrillo a la sevillana, flan borrachito, entre otros. Asimismo, en el comercio también se sirven carnes asadas, sandwiches y otras tradicionales delicias argentinas. Cabe destacar que además de ser un bodegón, sigue funcionando como almacén, por este motivo se puede ver que se venden cuchillos, boinas, alpargatas y otros elementos utilizados en el campo.
El principal edificio en Paraje Starace es el restaurante, sin embargo, este lugar tiene muchos más encantos. Los turistas pueden sentarse en las mesas que están distribuidas a lo largo del pintoresco parque que invita a disfrutar de la naturaleza o disfrutar de la larga historia que esconde cada uno de los rincones del comercio gastronómico, ya que Donatella inmigró a Argentina cuando tenía 15 años y desde los 90, su familia es dueña de las propiedades ubicadas en el lugar. Este intercambio cultural entre Europa y nuestro país, hizo el circuito un verdadero atractivo.
Para aquellos que viajen con chicos, en el pequeño pueblito tiene juegos rústicos y campestres y una cancha de futbol en medio del campo que está rodeado de altos árboles. También vale la pena mencionar que posee una área con animales de granja donde se pueden encontrar gallinas, caballos, patos, gansos y otras especies. Además, continuando con la estética rural, tiene una huerta que invita a conocer más de la agricultura bonaerense.

