Fin de semana largo: la pintoresca colonia que sorprende con su arquitectura y donde se puede descansar y disfrutar de las tradiciones de la comunidad
¿Te gusta el turismo histórico? Este pueblo fue fundado por inmigrantes europeos hace muchos años y hoy es considerado como un lugar único porque se conserva detenido en el tiempo. Todos los detalles el sitio, en la nota.
Rivera es una pequeña localidad del suroeste de la provincia de Buenos Aires y que pertenece al partido de Adolfo Alsina. A pesar de que no es un sitio muy conocido, su historia data de hace 117 años con las primeras migraciones de extranjeros al país. Si estás buscando un lugar que te sorprenda y donde se puedan comer cosas ricas, este lugar es tu plan ideal para el fin de semana largo. "Entendemos que tenemos una oferta complementaria rural en el distrito que tiene mucho con el patrimonio arquitectónico y la historia de arraigo", explicaron desde el municipio.
Casi en el límite con La Pampa, a unos 50 kilómetros de las Termas de Carhué y a 579 de Ciudad de Buenos Aires, se encuentra esta colonia judía que parece salida de una película de cine de los 80. Llegar al paraje es fácil porque los accesos están asfaltados y son seguros para transitar. Desde Capital lleva poco más de 6 horas y se debe conducir por la Autopista Riccheri hasta la intersección de la Ruta Nacional 205 que finaliza en la Ruta Provincial 65. En el kilómetro 33 de dicho camino, tomar la salida a la Ruta Provincial 60 que se dirige a la entrada del pueblo.
"Hay una historia muy rica", confirmaron desde la secretaria de turismo y esto se explica porque localidad fue fundada oficialmente el 5 de abril de 1905, cuando llegaron familias judías que venían escapando de diferentes regiones de la ex Unión Soviética como Ucrania, Polonia, entre otras. En un primer momento, fue llamada Colonia Barón Hirsch, pero tras llegar los primeros trenes a la zona, se decidió bautizarla como Rivera, en homenaje a Ignacio de Rivera, quien fue un congresal por Bolivia durante el Congreso de Tucumán de 1816.
La Jewish Colonization Association (JCA) donó a los primeros grupos de habitantes cinco hectáreas en el centro del pueblo para ser utilizadas como cementerio y otras instituciones importantes para la comunidad religiosa. Luego, los demás campos, fueron usados para la agricultura y ganadería. La población fue creciendo a tal punto que llego a ser la segunda comunidad judía más grande de la Argentina después de Moisés Ville.
El interés por Rivera radica en la experiencia viva del pasado de la comunidad. Es una experiencia ideal para conocer y entablar un vínculo con la historia no solo de las migraciones en Argentina sino también de la vieja Europa. Uno de los edificios más imponentes de la región es la sinagoga que data de 1920 y tiene coloridos vitrales que muestran las costumbres religiosas.
Para continuar con el recorrido, otro gran imperdible es el Centro Cultural Israelita, que fue fundado en 1925 y donde no únicamente se puede ver imágenes y objetos de los primeros pobladores, sino que además hay librería, cine y hasta se dan espectáculos típicos. También suele haber presentaciones de obras de arte y otras actividades relacionadas con la sociedad regional. El lugar funciona como sitio de encuentro entre las costumbres judías y argentinas. "La idea de los pueblos rurales es evitar la inmigración, es decir, que los chicos no se vayan y tengan algo para hacer", comentaron autoridades del departamento.
La estación de trenes continua intacta y sigue siendo uno de los puntos turísticos más importantes porque funciona como museo del auge del ferrocarril en el país. Frente de este paraje, se encuentra una enorme escultura que es símbolo de Rivera. La misma representa la llegada de la migración y el encuentro con los gauchos de la zona.
El cementerio judío de la localidad es muy llamativo por su forma particular. Para los turistas que no son religiosos le resulta muy impresionante el significado que le dan a las piedras. Además, dentro del punto encontramos otros sectores que dan testimonios de lo que atravesó el pueblo judío, por ejemplo una gran hilera de tumbas pequeñas que dan cuenta de una epidemia y un monumento a las víctimas de al holocausto nazi. "Las familias judías cuentan su experiencia y abren sus puertas para contar su historia", informaron.
Cabe destacar que en el pueblo, se puede disfrutar de ricas comidas de la comunidad, además de platos regionales que son 100% caseros y con productos cosechados dentro de la misma localidad. Al ser una zona con muchos tambos, se destacan los lácteos y fiambres. En el Centro Cultural funciona un bar social que es el más conocido de Rivera y donde los turistas pueden deleitarse con la gastronomía inmigrante.
La presencia judía también se plasma en el trazado urbano. El paraje cuenta con dos plazas que tienen juegos, pero ninguna de ellas está rodeada por la iglesia ni la Municipalidad, ya que esta característica es algo común de la arquitectura española. "La fortaleza de los pueblos del partido entendemos que está en Rivera, que es la colonia judía", aseguraron desde la secretaria de prensa.

