Un terrible accidente de ruta terminó con la vida de Myriam Alejandra Bianchi, mejor conocida en el ambiente tropical como Gilda, a sus 34 años. Así, la maestra jardinera que soñaba con ser cantante nunca supo el fenómeno popular en el que se convertiría tras su partida: una leyenda de la cumbia y la abanderada de cientos de miles de mujeres que, como ella, querían ir por más y cumplir otras metas por fuera del mandato familiar y los conservadores roles femeninos.

Gilda cantando en los estudios de televisión de Crónica.

La tragedia de la artista marcó a toda una generación de mujeres y niñas que estaban comenzando a darse cuenta de su poder en otros ámbitos que tradicionalmente estuvieron reservados para los hombres. Si ella, proveniente de un hogar sencillo, divorciada luego de una década de casada, con dos hijos, y una profesión que poco tenía que ver con la música, había logrado torcer tanto su destino, ¿por qué otras no?

 

Su muerte ocurrió en la tarde del 7 de septiembre de 1996, hace exactamente 25 años. La intérprete de hitazos como “Fuiste”, “Corazón valiente”, y “No me arrepiento de este amor”, viajaba en micro hacia el pueblo entrerriano de Chajarí por la Ruta Nacional n°12 junto a su mamá, su hija, tres músicos de la banda, su pareja y director musical, ‘Toti’ Jiménez, y el chofer.

Myriam Alejandra Bianchi se había casado con Raúl Cagnin, un fabricante de escobas y su novio de toda la vida. Juntos tuvieron dos hijos, Mariel y Fabrizio. Se divorciaron a los 10 años, luego de que él no apoyara su decisión artística.

La cantante se dirigía por aquel camino para brindar un show más en medio de una gira que la tenía exhausta y desgastada físicamente –algunos medios de hace casi 30 años, remarcaron que a Gilda le salían llagas y heridas en los pies de tanto moverse sobre los escenarios, pero lo disimulaba cambiándose repetidamente de medias y zapatos-. Sin embargo, el micro en el que se trasladaba chocó de frente con un camión, y su luz interior se apagó para siempre.

Para muchos que siguieron su trayectoria musical desde 1992 hasta el presente, la trágica muerte de Gilda reveló los alcances de un fenómeno popular cuya magnitud real se desconocía. Gracias a su carisma, su belleza y su enorme talento, Myriam logró convertir los prejuicios del género tropical en elogios y momentos de disfrute. Y es que ella no era una típica bailantera, era una estrella inigualable que levantaba las noches y que transmitía esperanza a muchas personas.

Gilda con su pareja y director musical, "Toti" Jiménez. El compositor y tecladista de Ricky Maravilla la conoció cuando escuchó su voz en un acto escolar.

La oriunda de Villa Devoto cantó en boliches, programas de televisión, y hasta en la cárcel. No discriminó a ningún sector ni se privó de llevar su arte a ningún punto del país. Su misión en esta vida era compartir su pasión y el poder de sus letras a quien quisiera y necesitara escucharla.

 

Una semana antes de fallecer, Gilda había escrito y grabado en un casete casero “No es mi despedida”, una canción que para muchos fans resultó una premonición del destino. Tras su pérdida, varios le atribuyeron la condición de Santa, y comenzaron a vender su imagen en estampillas  hasta en la puerta de la iglesia donde se venera a la Virgen Desatanudos. Y es que en su tumba, que se encuentra en el cementerio de la Chacarita, se convirtió en un lugar de culto y en un santuario en el que le atribuyen milagros, bendiciones y sanaciones.

En el 2016, al cumplirse 20 años de su muerte, se estrenó en cines "Gilda, no me arrepiento de esta amor", una biopelícula protagonizada por Natalia Oreiro, dirigida por Lorena Muñoz y escrita por Tamara Viñes.

Ahora, por motivo del aniversario de los 25 años de la muerte de Gilda, cantantes e intérpretes de todos los colores de nuestro país realizaron un homenaje musical a la reina de la movida tropical con el lanzamiento de Gilda 25 años, disco dirigido por Lito Vitale que recopila sus mejores temas.

Soledad Pastoruti, Brenda Asnicar, Natalie Pérez, Chita, Zoe Gotusso, Rocío Igarzábal, Feli Colina, Emme, An Espil y el dúo India Marte son las voces que interpretaron las grandes letras de la difunta música en un álbum que editó Leader Music. ¡Escuchalo!

 

 

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