Con una voluntad y un amor por los animales inquebrantable, Isabel Domínguez (74) demuestra con su ejemplo de qué manera se puede dedicar una vida a asistirlos frente al abandono o el maltrato de los humanos, para darles una nueva oportunidad y que salgan adelante.

Instalada desde hace casi 50 años en la localidad bonaerense de Bragado, su vida dio un vuelco inesperado hace poco más de 5 años atrás, cuando sufrió la muerte de un galgo que había tomado en adopción tras rescatarlo de la calle. 

Un punto de inflexión que la hizo tener la inquietud de comenzar a brindar su atención a los galgos, que encontró un lugar en donde ser volcado en el refugio “Ayuda un Galgo”, en donde junto a la fundadora de esta ONG, Silvia Vasallo, comenzó a ayudar a los animales de esta especie. 

Isabel dice ser una persona feliz. Su ayuda a los animales tiene mucho que ver.

“Yo siento que tengo que ayudar a esos animales. Ellos no tienen a nadie, por eso cuando no lo puedo agarrar yo, llamo a otra persona para que me dé una mano y me quedo con el animal para no perderlo”, explica Isabel, en diálogo con Crónica

Una pasión que nació cuando era niña

Isabel recuerda sus primeros años de vida en la localidad bonaerense de Ciudadela, en donde creció en una zona cercana al arroyo Maldonado junto a sus padres, quienes “no eran tan apasionados” como ella por el rescate de los animales. 

Sin embargo, sin que nadie se lo inculcara de forma directa, recuerda como a la edad de los 6 años comenzó a a florar dentro de su ser la necesidad de realizar algo por los perros que veía cerca del arroyo Maldonado abandonados. 

“Yo traía a mi casa a estos animales, aunque mi mamá no me los dejaba quedármelos por mucho tiempo y lograba ubicarlos en otro lado, hasta que cuando crecí un poco más yo misma me encargaba de colocar a estos animales en algún hogar. Fue algo que hice durante mucho tiempo”, expresó la mujer. 

Cada año le festejan los aniversarios a las mascotas del lugar. 

A partir de los 25 años, Isabel abandonó el conurbano bonaerense y se instaló en la localidad de Bragado, en el interior de la provincia de Buenos Aires, en donde se casó y tuvo dos hijos. 

A su vez, fue profesora de inglés durante muchos años, lo que le quitó tiempo para rescatar animales, aunque destaca que toda la vida con su marido rescataban algunos cuando pasaban con el auto por las calles de la ciudad, siempre con intención de poder ayudarlos. 

Un momento que para ella marcaría un antes y un después fue el de un galgo que adoptó en su casa y que no pudo ayudar mucho más frente a una condición irreversible por la que atravesaba, con “30 o 40 convulsiones por día”, lo que la obligó a sacrificarlo. 

"El galgo es un animal elegante y dulce", dice Isabel.

“Lo que sucedió me hizo sentir muy mal, por la pérdida de este animal, que es algo que hasta el día de hoy me duele mucho. A partir de ese momento se despertó en mí una afinidad especial por los galgos. Y tuve la suerte de conocer en esa época a Silvia Vasallo, con quien empezamos un lindo proyecto”, remarca Isabel. 

De esta manera, Isabel se convirtió cinco años atrás en la principal colaboradora de Silvia en el refugio “Ayuda a un galgo” que iniciaron juntas en la localidad de Bragado, que ha logrado desde su creación “400 adopciones de Galgos”, según detalló su fundadora a este medio. 

El trabajo incansable que hace por las mascotas 

Con dos mujeres que la ayudan de forma permanente en el cuidado de estos animales, Isabel lleva adelante en el refugio la tesorería del lugar. Aclara que todos allí trabajan de forma voluntaria y que logran cubrir los gastos que implican el cuidado de los gastos “con la cuota social y la venta de productos”

“Tenemos una cuota mensual de 200 pesos, aunque es para quien puede. Otras personas pagan 100 o 150 pesos. Con eso solo no alcanza para sustentar el lugar, así que vendemos cosas para animales. Yo por ejemplo tejo crochets que después vendemos”, detalla. 

Junto a sus compañeros de "Ayuda a un galgo". 

Con 17 galgos que forman parte del refugio en la actualidad, destaca que dieron “muchos animales en adopción más los que tienen en tránsito, algo que implica gastos que, más allá de las donaciones, a veces las obliga a poner plata hasta de su propio bolsillo. 

Se nos va mucho dinero en insumos y para llevar a la veterinaria. Hay veces que los galgos son encontrados con alguna quebradura que no podemos atender en Bragado, por lo que tenemos que llevarlos hasta Junín. Solemos usar mi auto y si tenemos que cubrir los gastos, los cubrimos y después vemos como recuperar la plata”, cuenta Isabel. 

La mujer subraya que el cuidado de los galgos también los obliga a tenerlos “vacunados y desparasitados, así como a conseguir los alimentos, brindarles atención todos los días y que cuenten con un buen espacio. 

En tanto que remarca quese hace un seguimiento” de los animales que se dan en adopción

“Se revisa a los perros, se levanta la caca del animal, se llevan los tarros, se les da de comer y se los vuelve a lavar. Me preocupo porque estemos en todo. Tenemos también una pileta pelopincho en donde se meten y se refrescan cuando tienen calor”, apunta Isabel. 

Con la ayuda diaria de sus colaboradoras Sandra y Lucía, Isabel se siente contenta por poder “ayudar a estos animales, porque ellos no tienen a nadie”

El que no tuvo un galgo no sabe lo que es este animal. Tan dulce, tan elegante. Si alguna vez querés adoptar, hacelo a un galgo”, resalta la mujer. 

¿Cómo ayudarlos?

Para donaciones y consultas con el refugio, el punto de contacto es a través de Instagram y Facebook, donde se los puede encontrar como @ayudaungalgo

Las adopciones se realizan a personas de todo el país, donde se tiene en cuenta "la familia, el lugar en donde estarán los galgos”